Prachuap Khiri Khan y Ban
Krut: playas, templos y Tailandia auténtica
Prachuap
Khiri Khan y Ban Krut son dos
localidades costeras del golfo de Tailandia que quedan fuera de los grandes
circuitos turísticos internacionales.
Son lugares
pequeños, tranquilos y muy frecuentados por viajeros tailandeses, pero mucho
menos conocidos entre los farangs, como se denomina habitualmente a los
extranjeros.
Y
precisamente ahí está parte de su encanto.
Puertos
pesqueros, templos, largas playas, mercados nocturnos y un ritmo de vida mucho
más pausado que el de los grandes destinos turísticos hacen de esta zona una
magnífica parada.
A mí me
gustaron mucho.
Índice
- Prachuap Khiri Khan y Ban Krut: una Tailandia diferente
- Cómo llegar a Prachuap Khiri Khan
-
Qué ver en Prachuap Khiri Khan
- Khao Chong Krachok y Wat Thammikaram
- El templo del pilar de la ciudad
- El paseo marítimo y el puerto pesquero
- El mercado nocturno
- Excursión en bicicleta a Ao Manao
- De Prachuap Khiri Khan a Ban Krut
-
Qué ver en Ban Krut
- La playa de Ban Krut
- Wat Thang Sai y Khao Thong Chai
- El pueblo pesquero
- Dónde dormir en Prachuap Khiri Khan y Ban Krut
- Consejos para visitar Prachuap Khiri Khan y Ban Krut
- Prachuap Khiri Khan y Ban Krut: nuestra impresión
En tren desde Bangkok
En mi viaje
de 2013 existían varias opciones para llegar a Prachuap Khiri Khan en tren
desde Bangkok, desde la entonces estación de Hua Lamphong.
- Tren exprés a las 8:05, 425 THB, 10€
- Tren local 13:00h 2€
El trayecto rondaba las cuatro horas y
media.
Estos horarios y precios corresponden a 2013 y no deben utilizarse como información práctica actual. Conviene utilizar el sistema oficial de State Railway of Thailand (SRT), ya que los servicios pueden cambiar.
Una ventaja
del recorrido en tren es que permite hacer paradas intermedias. Entre ellas
está Phetchaburi, una ciudad que merece perfectamente una visita por sí
misma.
En autobús
También había servicios desde la estación de autobuses del sur de Bangkok. En Thonburi. 200baths. Uno de ellos es a 9h.
Mi llegada a Prachuap Khiri
Khan: el tren-cebadero
Yo tomé el
tren exprés.
Lo bauticé
inmediatamente como «el tren-cebadero».
Parte
puntual, aunque tarda bastante en abandonar Bangkok. Al ser un servicio exprés,
los asientos son numerados, distribuidos en dos filas de dos. Son cómodos,
tienen aire acondicionado y hasta hay dos azafatas uniformadas.
Mi vecina resulta ser una señora que chapurrea algo de inglés y que enseguida empieza a hablar conmigo. Y también a darme de comer. Se empeña en que pruebe sus galletitas y, cuando quiero darme cuenta, tengo delante todo un surtido:
¡hasta siete
bolsitas diferentes!
Entre
degustación y degustación aparecen las azafatas con el desayuno incluido: zumo de
frutas, café o té y una pequeña bandeja con pastel de chocolate y hojaldre.
—¡Que no,
señora, otra galletita no. Gracias!
Pero claro,
la acepto para no hacerle un feo.
La parada de Phetchaburi
Después de una larga parada en Phetchaburi, llega otra sorpresa: ¡la comida también está incluida en el billete!: Arroz blanco con albóndigas, un plato de carne y, de postre, banana frita.
Todo servido
en una bandeja que parece sacada de un avión.
Al final sí
que voy a amortizar bien los diez euros del billete.
A las 13:00
llegamos a Hua Hin, otro de los grandes destinos playeros del golfo.
Y mi vecina
continúa con las galletas.
—Pues es
verdad, señora. Esta otra todavía no la he probado. Gracias.
¡Me paso de estación!
A las dos de
la tarde llego a mi destino.
Bueno... Intento llegar.
—¡Señora,
que me apeo aquí! ¡Déjeme pasar!
Pero la
señora sigue empeñada en ofrecerme otra galleta.
El tren
empieza a ponerse en marcha.
—¡Señora,
apártese, que esta es mi estación!
Demasiado
tarde.
Me he pasado
la estación.
Pero
entonces sucede algo que todavía recuerdo con una sonrisa.
La azafata se da cuenta de lo ocurrido, sale corriendo hacia la cabina del maquinista y consigue que el tren se detenga... ¡a unos 200 metros del apeadero y solo para mí!
Así que
salto del tren en plan vaquero del Oeste y regreso caminando por las vías hasta
la estación.
Antes, eso
sí, me despido de la amable azafata y de mi improvisada amiga.
Y regreso
deprisa, no vaya a ser que todavía me tire otra bolsa de galletas.
2.Qué ver en Prachuap Khiri
Khan
Prachuap
Khiri Khan es una ciudad pequeña y fácil de recorrer.
El centro
urbano se extiende junto al mar y combina el ambiente de una localidad pesquera
con templos, mercados y un largo paseo marítimo.
Desde la estación de tren hasta la costa había unos 500 metros
Una ciudad para caminar sin prisa
Cuando llego
me encuentro con una pequeña población costera donde el sosiego gana a todo.
Casi no hay
tráfico y las aceras están despejadas.
Aunque quizá
también influye que son las dos de la tarde y la calorina es de aúpa.
En cualquier
caso, es una ciudad que se puede recorrer fácilmente a pie.
Y para
llegar hasta la playa de Ao Manao, una bicicleta resulta muy práctica.
3.Dónde dormir en Prachuap
Khiri Khan
Yutichai Guesthouse, situado aproximadamente a medio camino entre la estación y el mar. A unos cinco minutos caminando.
En 2013
160 THB por una habitación individual y 250 THB por una doble.
La
habitación era amplia, con cama grande, armario, tocador y ventilador.
En la planta
inferior había una zona común y una pequeña cafetería.
La señora
que lo regentaba era muy amable.
(Estos precios pertenecen a 2013 y no deben tomarse como referencia para reservar actualmente).
También había numerosas guesthouses frente al mar.
3.UN
PASEO POR
Dejo pasar las horas de más calor y programo las visitas para terminar el día viendo el atardecer desde uno de los lugares más interesantes de Prachuap Khiri Khan
El paseo marítimo de Prachuap
Khiri Khan
Prachuap conserva un largo paseo marítimo. Aquí la vida transcurre con mucha más calma.
Pescadores,
pequeñas embarcaciones, puestos callejeros y restaurantes locales forman parte
del paisaje.
Es uno de esos lugares en los que no hace falta tener una lista interminable de monumentos. Simplemente caminar. Mirar. Sentarse. Y dejar que pase el tiempo.
El templo y el pilar de la ciudad
Antes de comenzar la subida a la colina descubro dos lugares que merecen una parada.
Por un lado, el santuario del Pilar de la Ciudad, con su característico color rojizo.
Por otro, el templo situado al pie de la montaña, desde donde comienza la ascensión hacia Khao Chong Krachok.
Colina Khao Chong Krachok y templo Wat Thammikaram.
La colina se
encuentra prácticamente en el centro de la ciudad y es uno de los grandes
símbolos de Prachuap.
El ascenso se realiza por una escalera de 396 peldaños hasta la cima. Allí
se encuentra el templo y un mirador espectacular sobre la ciudad y sus bahías.
En menos de diez minutos estaba arriba.
Y las vistas... ¡fantásticas!
Desde lo
alto se contempla la doble bahía, sus pequeños islotes, la larguísima playa, la
ciudad y la ría, donde descansan los típicos barcos pesqueros.
La colina está habitada por numerosos monos, por lo que conviene guardar bien la comida y los objetos que puedan llamar su atención.
No es buena idea enseñarles una bolsa de galletas.
| templo mayor |
El mercado nocturno de
Prachuap
Al bajar de
la montaña recorro los puestos del mercado nocturno frente al mar.
También
encontramos otro mercado en la plaza central, frente a la zona donde me
alojaba.
Las terrazas
ofrecen sobre todo pescado y marisco, expuestos en grandes muestrarios que
resultan de lo más apetecibles.
El problema es que todavía tengo... las galletitas en la garganta.
Regreso tranquilamente por los puestos instalados a lo largo del paseo marítimo.
Al día siguiente alquilo una bicicleta en el alojamiento. En 2013 pagué 60 THB.
La idea es
recorrer la bahía y llegar hasta Ao Manao, una de las playas más
conocidas de Prachuap Khiri Khan.
Se encuentra a 5 kilómetros al sur de la ciudad
y está bajo la gestión de la Fuerza Aérea Real Tailandesa. Parte de la zona
mantiene un carácter muy tranquilo y poco urbanizado.
Recorro la
bahía por el paseo marítimo.
Los barcos
pesqueros, llenos de color, van y vienen mientras las pescadoras colocan
cuidadosamente el género recién llegado.
Al final del pueblo aparece una base militar aérea.
En mi viaje
había que registrarse en una oficina, firmando la entrada en un libro, para
poder continuar.
Después de
unos 500 metros atravesamos una larga pista de aterrizaje y, aproximadamente
tres kilómetros más adelante, aparece Ao Manao.
Ao Manao: una playa tranquila
del golfo de Tailandia
La playa es
una larga franja de arena bordeada por pinos.
Hay
tumbonas, sombrillas y pequeños establecimientos donde comer.
Al otro lado
de la carretera aparecen los habituales chiringuitos populares.
Actualmente
Ao Manao sigue siendo uno de los lugares destacados de Prachuap Khiri Khan. La
playa está vinculada a la base aérea y su acceso y funcionamiento pueden estar
sujetos a las normas de la instalación, por lo que conviene comprobar las
condiciones de entrada antes de ir.
Además de su atractivo natural, la bahía tiene un importante significado histórico: fue escenario de combates entre las fuerzas tailandesas y japonesas durante la Segunda Guerra Mundial.
Más allá de Ao Manao
Continúo
hasta la aldea de Khon Wang, donde encuentro un templo de aspecto muy
elaborado.
Más adelante
aparece también la playa de Hat Wa Kew.
Después
regreso por el mismo camino, vuelvo a firmar la hoja de salida de la base
militar y entro de nuevo en Prachuap por el centro.
Este tramo
es más comercial, con bancos, supermercados y pequeños establecimientos.
Pero incluso aquí sigue dominando la misma sensación: el silencio.
En total habré recorrido unos 9 o 10 kilómetros en bicicleta. Todo bastante llano y sin ninguna dificultad especial.
Una ducha, y a las 13:00 toca volver a la estación.
De Prachuap Khiri Khan a Ban
Krut
El siguiente
destino es Ban Krut, unos 80 kilómetros más al sur.
En 2013
anoté varios trenes y precios muy económicos, incluido un servicio local por
solo 13 THB.
Tomo el tren local.
Las azafatas uniformadas han sido sustituidas por los vendedores ambulantes; los asientos individuales por bancos corridos; el Ac por las ventanas abiertas.... ¡Este sí es mi tren!
Ban Krut: una playa para
perderse
Llegamos a Ban
Krut.
La localidad
tiene dos caras muy diferenciadas: un pequeño núcleo interior alrededor de la
estación y la zona costera, situada aproximadamente a 1,5 kilómetros.
La playa de Ban Krut se extiende durante unos 12 kilómetros y está dividida en Ban Krut Nuea y Ban Krut Tai por la montaña de Thong Chai.
Es precisamente su ambiente tranquilo y su escasa masificación lo que continúa haciendo atractiva esta zona.
En la
estación me informo además de los horarios hacia Chumphon, que será
nuestro siguiente destino.
1.Cómo llegar de la estación de
Ban Krut a la playa
Al salir de la estación tomo un tuk-tuk. 20 THB.
Caminando suponía unos quince minutos hasta la zona del mar.
Por el
camino encontramos farmacia, cajeros, 7-Eleven y otros servicios.
Al llegar a
la costa aparecen las primeras guesthouses y restaurantes.
2.Dónde dormir en Ban Krut
Siripong Guesthouse, en primera línea de playa.
Era una casa
tranquila con habitaciones y pequeños bungalows.
250 THB, tanto para habitación individual como doble, y
350 THB con aire acondicionado.
La playa de Ban Krut
La playa es
larguísima.
Hay hoteles,
pero no llegan a darle un aspecto excesivamente turístico.
Actualmente continúa siendo una zona costera tranquila, con una larga playa y una carretera paralela al mar. La oferta turística ha crecido, pero sigue siendo mucho más relajada que la de destinos como Hua Hin.
En el paseo
marítimo encuentro numerosos restaurantes y terrazas.
Para comer elijo JJ, en primera línea. Una magnífica sopa de arroz con seafood, un pescado y la bebida me cuestan unos 120 THB.(3€)
Wat Thang Sai y el gran Buda
de Ban Krut
Continúo
recorriendo el paseo marítimo hasta el final de la bahía.
Una colina
cierra el paisaje.
Allí se
encuentra un templo: WAT THANG SAI y una gran imagen de Buda.
Para llegar
hasta él tengo que atravesar primero el pueblo de pescadores.
En la ría se
amontonan barcos de colores, todos con dragones pintados en la proa y numerosas
banderolas.
Los sawasdee (hola)
se suceden mientras atravieso la aldea.
Parece que el templo está cerca. Pero todavía quedan unos tres kilómetros.
Al comenzar
la subida, unos tailandeses que pasan en coche me recogen.
Una vez
arriba encuentro un enorme Buda que domina la bahía y un templo muy cuidado,
con varios niveles de tejados.
Wat Thang Sai es hoy uno de los grandes atractivos de Ban Krut. El complejo se encuentra sobre Khao Thong Chai y ofrece unas magníficas vistas sobre la playa.
Entre sus elementos
más destacados están el Phra Mahathat Chedi Phakdi Prakat y la gran
imagen de Buda.
Y las vistas son, sencillamente, espectaculares.
Una tarde entre pescadores
Regreso ya de noche. Pero antes hago una parada magnífica en una terraza del pueblo de pescadores.
Estoy
rodeado por la gente del lugar, en un ambiente agradable, sencillo y
campechano.
Delante tengo la ría. Y detrás, el mar.
Es una de
esas escenas memorables.
Prachuap Khiri Khan y Ban
Krut: una Tailandia diferente
Prachuap Khiri Khan y
Ban Krut ofrecen otra manera de conocer el país.
No hay
grandes monumentos.
No hay
playas abarrotadas.
No hay una
interminable lista de excursiones que tachar.
Hay pueblos
pesqueros, templos, mercados, bicicletas, trenes locales, playas largas y gente
que sigue haciendo su vida al margen del turismo internacional.
Fue un acierto visitar estas localidades fuera de las rutas convencionales.

No hay comentarios:
Publicar un comentario