Monasterio de Drepung:
palacios, thangkas y oráculos en Lhasa
En las colinas situadas al oeste de Lhasa, a ocho kilómertros, se levanta Drepung, uno de los monasterios más importantes del budismo tibetano.
Su nombre significa «pila de arroz», una
denominación que evoca las numerosas construcciones blancas que se extendían
por la ladera y que llegaron a formar una auténtica ciudad monástica.
Durante siglos fue uno de los grandes centros de enseñanza de la escuela gelug y la residencia de los Dalai Lama antes de que el quinto trasladara su sede al palacio del Potala.
Entre sus calles y patios se esconden antiguas capillas,
escuelas filosóficas, cocinas monumentales y el palacio Ganden, un edificio
estrechamente relacionado con la historia política y religiosa del Tíbet.
La jornada
también nos acercó a Nechung, sede histórica del célebre oráculo tibetano, y
terminó en la ciudad de Lhasa, en Ramoche, uno de los templos más antiguos de Lhasa, rodeado de calles
comerciales donde la espiritualidad y la vida cotidiana siguen compartiendo
espacio.
Índice
- Cómo llegar al monasterio de
Drepung
- Drepung: la ciudad monástica de
la pila de arroz
- El palacio Ganden, residencia
de los primeros Dalai Lama
- El Tsogchen y el gigantesco
thangka
- Escuelas, patios de debate y
cocinas monásticas
- La kora de Drepung y el oráculo
de Nechung
- Regreso a Lhasa: gastronomía
tibetana
- Templo de Ramoche y paseo por
el barrio antiguo
- Consejos para visitar Drepung y
Ramoche
- Nuestra impresión
1. Cómo llegar al monasterio de Drepung
Tomamos un autobús público en las calle principal de la ciudad.
El billete costaba un yuan y el trayecto duró aproximadamente media hora.
Una vez allí, utilizamos una camioneta para superar la última cuesta, que ascendía hasta el monumental arco de bienvenida del monasterio.
Drepung ocupa una ladera y está formado por un conjunto de edificios que, vistos desde cierta distancia, parecen extenderse unos sobre otros. La primera impresión es la de un pueblo enteramente religioso, con construcciones blancas, patios, callejuelas y una muralla que delimita buena parte del complejo.
| aco entrada Deprung |
2. Drepung: la ciudad monástica de la pila de arroz
El
monasterio fue fundado en 1416 por un discípulo de
Tsongkhapa, por tanto pertenece a la escuela gelug.
Llegó a convertirse en uno de los principales centros de estudio religioso del Tíbet. No era únicamente un lugar de oración, sino una institución educativa y económica con colegios, residencias, tierras y una compleja organización interna.
Históricamente, las grandes instituciones monásticas tibetanas podían administrar extensas propiedades y disponer de trabajadores vinculados a sus explotaciones agrícolas y ganaderas.
La entrada al monasterio
Antes de
acceder al recinto pasamos junto a una posada y varios puestos de venta.
Abundaban los paquetes amarillos de mantequilla de yak, destinados a alimentar
las lamparillas de los templos, además de amuletos, objetos religiosos y
pequeñas piezas talladas por artesanos.
Junto a la entrada destacaba un chorten blanco y, a su lado, la taquilla.
El pase costaba 50 yuanes, aproximadamente seis euros al cambio de entonces.
Pero no
entramos inmediatamente.
Las rocas sagradas de la colina
Antes de
recorrer los edificios nos dirigimos hacia el exterior de la muralla, donde se
elevaba una colina rocosa adornada con banderolas de oración y caballos del
viento.
En las rocas
más grandes aparecían pinturas de Buda, representaciones de Tsongkhapa y
figuras mitológicas como Garuda, el ser con forma de ave asociado a diversas
tradiciones religiosas de Asia.
El paisaje
parecía prolongar el espacio sagrado más allá de los templos. Las piedras, las
inscripciones y las banderas convertían la montaña en una extensión natural de
la vida religiosa del monasterio.
Después regresamos a la entrada y comenzamos la visita del complejo interior.
3. El palacio Ganden, residencia de los primeros Dalai
Lama
Uno de los
lugares más destacados de Drepung es el palacio Ganden.
El edificio
fue establecido en el siglo XVI, durante la época del segundo Dalai Lama, y se
convirtió en residencia de los Dalai Lama hasta que el quinto trasladó su sede
al palacio del Potala en el siglo XVII.
El palacio nos pareció magnífico. Su arquitectura combinaba patios interiores, galerías y estancias distribuidas en varios niveles, con capillas y espacios ceremoniales.
En su
interior visitamos las habitaciones vinculadas a los primeros Dalai Lama y
diferentes espacios de culto, decorados con imágenes religiosas, pinturas y
objetos ceremoniales.
La
arquitectura transmitía una sensación de solidez y recogimiento. No era difícil
imaginar el papel que había desempeñado este lugar cuando Drepung constituía
uno de los principales centros religiosos y políticos del Tíbet.
La escalera reservada al Dalai Lama
Una de las
curiosidades del edificio era la escalinata de acceso, dividida
longitudinalmente en tres tramos.
Según la explicación que recibimos durante la visita, el tramo central estaba reservado al Dalai Lama.
Desde la azotea disfrutamos de magníficas vistas. La altura permitía apreciar mejor las dimensiones de aquel conjunto, que parecía extenderse en todas direcciones.
4. El Tsogchen y el gigantesco thangka
Después nos dirigimos al Tsogchen, el gran salón de asambleas del monasterio.
Como en otros complejos monásticos tibetanos, su interior estaba poblado de imágenes de budas, figuras históricas, protectores de la doctrina y objetos ceremoniales.
Pero allí nos esperaba una curiosidad especial: el armario donde se guardaba el gigantesco thangka del monasterio.
Pasar bajo el armario para atraer buen karma
Un thangka es una pintura religiosa realizada sobre tela, que puede enrollarse para su transporte y conservación. Algunos alcanzan dimensiones extraordinarias y se despliegan durante celebraciones importantes.
En Drepung, el gran thangka se conservaba enrollado en un armario situado a muy poca altura del suelo. Según la tradición que nos explicaron, los visitantes podían pasar agachados por debajo para recibir buen karma.
¡Dicho y hecho! Si había que inclinarse para mejorar el karma, no íbamos a desaprovechar la oportunidad.
El gran thangka de Drepung
Durante la
festividad de Saga Dawa, se
despliega tradicionalmente esta gran pintura religiosa en la ladera del
monasterio.
La
festividad culmina en la luna llena del cuarto mes tibetano, que suele caer en
mayo o junio del calendario gregoriano, aunque la fecha exacta cambia cada año.
El enorme thangka se transporta y extiende con la ayuda de numerosos monjes, debido a sus dimensiones y peso.
Su exhibición convierte la ladera en el escenario de una
ceremonia multitudinaria, a la que acuden peregrinos y fieles.
| espacio para el thangka |
5. Escuelas, patios de debate y cocinas monásticas
Continuamos
paseando por las calles blancas de Drepung, entre viviendas monásticas, patios
y edificios dedicados al estudio.
El complejo
albergaba diferentes colegios, cada uno con su propia organización y
especialización. Entre los más conocidos se encuentran:
- Loseling: uno de los grandes colegios de
Drepung, históricamente destacado por sus estudios filosóficos.
- Gomang: otro importante centro de
formación monástica.
- Deyang: uno de los colegios
tradicionales del monasterio.
- Ngagpa: vinculado a los estudios y las
prácticas tántricas.
También pasamos por diferentes patios de debate. En comparación con los de Sera, los encontramos mucho menos animados. No hubo aquella sucesión de palmadas, movimientos enfáticos y discusiones que tanto nos había sorprendido en la visita anterior.
Las cocinas: otra parte esencial del monasterio
Y, entre
tantas capillas, escuelas y patios, también visitamos una parte imprescindible
de cualquier comunidad numerosa: ¡las cocinas!
La vida monástica no se sostiene únicamente con oración y filosofía. Detrás de las ceremonias y los estudios existe una organización cotidiana que requiere preparar alimentos, mantener las instalaciones y atender las necesidades de quienes viven en el recinto.
6. La kora de Drepung y el oráculo de Nechung
Drepung cuenta con un recorrido de peregrinación que asciende por la montaña y rodea el complejo monástico. La ruta alcanza cotas próximas a los 3.900 metros.
En nuestro
caso decidimos no completar la kora. Optamos por dedicar el tiempo disponible a conocer Nechung, situado a
aproximadamente un kilómetro por un sendero que descendía desde Drepung.
Para quienes
dispongan de más tiempo y estén bien aclimatados, la kora puede ser una
excelente manera de descubrir otros puntos de culto, disfrutar de las vistas y
comprender la relación entre el monasterio y la montaña.
Nechung, la sede histórica del oráculo tibetano
Nechung era
un pequeño templo de color rojo, pero su importancia histórica superaba con
creces su tamaño.
Fue la sede
del oráculo estatal tibetano, conocido como el oráculo de Nechung, cuyo médium
desempeñó un papel relevante en la tradición política y religiosa del Tíbet.
Durante siglos, el oráculo fue consultado en asuntos de especial importancia.
La
relación entre el Dalai Lama y el oráculo formaba parte de un sistema religioso
en el que las consultas rituales podían complementar otras formas de
deliberación y toma de decisiones.
El oráculo
no debe entenderse como un simple adivino. En la tradición tibetana, el médium
actúa como intermediario de una divinidad protectora durante una ceremonia
específica.
| Nenchung |
¿Cómo se desarrollaba la consulta?
Las
descripciones históricas de las ceremonias del oráculo hablan de elaborados
atuendos rituales, tocados muy pesados y movimientos físicos intensos.
Durante el
trance, el médium podía mostrar convulsiones y cambios en la voz, mientras los
asistentes interpretaban sus respuestas como mensajes de la divinidad.
Las consultas podían celebrarse en momentos importantes del calendario y en situaciones excepcionales.
El oráculo y la invasión británica de 1904
Una de las
referencias históricas más conocidas es la expedición británica al Tíbet de
1903-1904, que culminó con la entrada de las fuerzas británicas en Lhasa en
1904.
Esto el oráculo no lo predijo. La invasión constituyó un acontecimiento traumático para el Tíbet y puso a prueba las instituciones políticas y religiosas del país.
Las historias tradicionales sobre el oráculo incluyen referencias a consultas realizadas en momentos de crisis, aunque los detalles de las predicciones deben tratarse con cautela y distinguirse de los hechos documentados.
7. Regreso a Lhasa: gastronomía tibetana
Tras recorrer el templo regresamos a Lhasa en taxi. El trayecto nos costó 20 yuanes.
De vuelta en
la ciudad nos dirigimos al restaurante Nam Tso para comer.
La comida
volvió a estar buenísima: sopa tibetana, arroces, verduras salteadas y brócoli.
La cuenta total fue de 106 yuanes para cinco personas, aproximadamente tres
euros por persona al cambio de entonces.
Como ya
habíamos aprendido algunas expresiones locales, nos animamos a agradecer la
comida en tibetano:
«Khala
shimbu shayta choong!»
La risueña
camarera entendió lo que queríamos decir y respondió con una sonrisa.
8. Templo de Ramoche y paseo por el barrio antiguo
Por la tarde
nos dirigimos al templo de Ramoche, situado en una zona animada del centro
histórico de Lhasa.
El camino
discurría por la calle Ramoche, una vía comercial con puestos callejeros,
tiendas y un movimiento constante de vecinos, peregrinos y visitantes.
9. Consejos para visitar Drepung y Ramoche
Tiempo de
visita. Para
Drepung conviene reservar al menos media jornada si se quieren recorrer los
edificios principales, el palacio Ganden y el Tsogchen. La kora exterior
requiere tiempo adicional.
Transporte. El autobús público puede ser una
opción económica, aunque es necesario comprobar las líneas actuales y el punto
exacto de acceso. También se puede organizar el desplazamiento en taxi.
Altitud. Drepung se encuentra a gran altura
y algunos senderos ascienden hacia cotas cercanas a los 3.900 metros. Es
importante caminar despacio, descansar y estar bien aclimatado antes de
realizar recorridos exigentes.
Saga Dawa. La exhibición del gran thangka está
vinculada a una celebración anual. Si se quiere asistir, hay que comprobar la
fecha exacta del calendario tibetano y las condiciones de acceso.
Nechung. Conviene verificar si el templo
está abierto a visitantes y respetar las restricciones que puedan existir en
los espacios religiosos.
Precios. Los 50 yuanes de entrada a Drepung, el billete de autobús de un yuan y los 20 yuanes del taxi son precios de nuestro viaje. No deben utilizarse como tarifas actuales.
10. Nuestra impresión
Drepung nos
permitió descubrir otra dimensión del budismo tibetano. Si en Sera los debates
de los monjes habían sido los grandes protagonistas, aquí fueron el palacio
Ganden, el gigantesco thangka y la historia del oráculo de Nechung los que
dieron personalidad a la jornada.
Nos
impresionó la extensión del complejo, sus calles blancas y la forma en que las
construcciones se adaptaban a la ladera. También nos gustó descubrir los
detalles cotidianos: los puestos de mantequilla de yak, las pequeñas capillas,
los patios de estudio y las cocinas que sostenían la vida de aquella comunidad.
Nechung
aportó un componente diferente, relacionado con las tradiciones rituales y la
historia política del Tíbet. Resultaba sorprendente pensar que aquel pequeño
templo había ocupado un lugar tan destacado en las consultas religiosas
vinculadas al gobierno tibetano.
Y, al regresar a Lhasa, Ramoche nos devolvió al bullicio de las calles, a los mercados y a la vida cotidiana.
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