jueves, 30 de julio de 2026

SELANDIA.

El oeste de Selandia: pueblos marineros, naturaleza y vestigios vikingos

Una ruta diferente por la Dinamarca más desconocida

Selandia es la región-isla danesa donde se encuentra Copenhague. En el anterior capítulo recorrimos su parte norte con sus castillos y palacios, ahora nos trasladamos a su parte oeste.

Copenague y los castillos de Frederiksborg y Kronborg son los grandes protagonistas de la isla de Selandia, pero el oeste esconde lugares mucho menos conocidos que merecen una visita.


Pequeños puertos pesqueros, paisajes prácticamente vírgenes, fortalezas medievales y asentamientos vikingos completan un itinerario diferente, alejado de los circuitos más turísticos.


Nosotros visitamos estos puntos en el camino de regreso, al finalizar el viaje. 


Cruzamos el puente que unía la ISLA DE FIONIA CON LA DE SELANDIA, visitamos el ASENTAMIENTO VIKINGO DE TRELLEBORG y seguimos a HAVNSO donde pernoctamos en una granja, finalizando en Copenhague

En este artículo encontrarás

  • Havnsø, un pequeño puerto pesquero frente a la isla de Nekselø.
  • Nuestra experiencia en la granja de Silvy.
  • Dragsholm, el castillo de las leyendas y los fantasmas.
  • Un sorprendente recorrido por un estrecho paso costero.
  • Lerchenborg, una mansión barroca inesperada.
  • Trelleborg, una de las grandes fortalezas circulares vikingas.
  • La isla de Møn y sus espectaculares acantilados blancos.
  • El camino hacia Fionia, consejos prácticos y presupuesto orientativo.

1. Havnsø: un tranquilo puerto pesquero

Havnsø es un pequeño pueblo marinero de la costa noroeste de Selandia. Su puerto, sus embarcaciones y su ambiente tranquilo.

Paseamos por el pequeño puerto y por la península, disfrutando de la calma de una localidad en la que la vida parece girar alrededor del mar.

No hay grandes monumentos ni una larga lista de lugares imprescindibles. Havnsø invita a caminar sin prisas, observar las embarcaciones y dejar que el paisaje marque el ritmo de la visita.

La península de Havnsø y la isla de Nekselø

La playa, estrecha y cubierta de guijarros, invita más al paseo que al baño. 

Frente a la costa aparece la silueta de Nekselø, una pequeña isla protegida por su riqueza natural.

La isla es especialmente interesante para quienes disfrutan de la observación de aves.

Nuestra opinión

Havnsø no es un destino para quienes buscan una sucesión de monumentos. Su atractivo está en la tranquilidad, el paisaje y la posibilidad de conocer una pequeña localidad marinera sin prisas. 


Islote Nekselo

2. Una noche en la granja de Silvy

En Havnsø encontramos uno de los alojamientos más originales de todo el viaje: el B&B Skortskær, una acogedora granja familiar situada en Skortskær 2, Føllenslev.

Su propietaria, Silvy, nos recibió con el entusiasmo de quien disfruta compartiendo su forma de vida.

Cuidaba de un pequeño grupo de animales: caballos, ocas, cerdos, conejos, perros y gallinas. Mientras nos enseñaba la finca, fue presentándonos a sus animales.

Nos explicó que criaba conejos para diferentes establecimientos de la comarca, incluido un conocido restaurante con estrella Michelin.

Fue imposible no contagiarse de su entusiasmo. 

La casa ofrecía una única habitación para huéspedes, muy acogedora. Se podía utilizar libremente la cocina.

Pagamos 55 euros por la habitación.



3. Dragsholm: el castillo del dragón

Muy cerca de Havnsø visitamos el Castillo de Dragsholm, uno de los edificios históricos más conocidos de esta parte de Selandia.

Sus orígenes se remontan a la Edad Media. A lo largo de los siglos ha desempeñado distintas funciones: fortaleza, residencia nobiliaria y prisión. Su aspecto actual refleja esa larga evolución histórica.

Hoy el castillo alberga un hotel y un restaurante de alta gastronomía.

Pero lo que más llama la atención son las numerosas leyendas que rodean al edificio.

Se dice que en sus pasillos habitan varios fantasmas, entre ellos la Dama Blanca y la Dama Gris, protagonistas de algunas de las historias más conocidas del folclore danés.


4. Un paso entre dos aguas: uno de los paisajes más sorprendentes del viaje

Consultando el mapa descubrimos una alternativa para salir de Havnsø: un estrecho paso costero sobre el mar, "entre dos aguas".

resultó ser una sencilla pista de tierra atravesaba un paisaje prácticamente virgen. A un lado se extendía el mar; al otro, una tranquila laguna. En algunos puntos, apenas unos unos metros separaban ambas masas de agua.

Avanzábamos a poco más de diez kilómetros por hora. No porque el camino lo exigiera, sino porque queríamos prolongar aquel momento el mayor tiempo posible.

Hicimos varias paradas para contemplar el paisaje y observar la abundante fauna que habita la zona.

Vimos faisanes, liebres, patos, codornices y bandadas de aves sobrevolando la laguna. 






5. Lerchenborg: una mansión barroca 

Continuando hacia el oeste apareció la mansión de Lerchenborg, un refinado palacio barroco que destacaba en medio de un entorno industrial.

El contraste entre la elegancia del edificio y su entorno resultaba sorprendente. 


6. Trelleborg: una fortaleza circular de la época vikinga

Otra de las paradas más interesantes fue Trelleborg, cerca de Slagelse, en el oeste de Selandia.

Situado a unos pocos km del puente que unía las islas de Selandia y Fionia.

Se trata de uno de los grandes asentamientos fortificados de la época vikinga. Su construcción se sitúa hacia finales del siglo X, durante el reinado de Harald Blåtand, conocido como Harald Bluetooth. (Diente azul)

Trelleborg forma parte del conjunto de fortalezas circulares vikingas danesas reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO. 

Estas construcciones destacan por su trazado geométrico y por la organización planificada de sus espacios, que reflejan el poder y la capacidad de organización de los gobernantes de la época.

Qué ver en Trelleborg

Entre los principales atractivos se encuentran:

  • La reconstrucción de una longhouse. Estas grandes construcciones alargadas permiten hacerse una idea de las viviendas comunales de la época.
  • El museo. Ayuda a contextualizar el asentamiento y su importancia histórica.
  • Las marcas de las antiguas viviendas. Las siluetas señaladas sobre el terreno permiten reconocer la distribución de los edificios originales.
  • La reconstrucción del recinto. Los elementos explicativos ayudan a imaginar las dimensiones y la organización de la fortaleza.

Durante nuestra visita coincidimos con la celebración de una fiesta familiar en la longhouse. El ambiente hacía pensar que, por un momento, habíamos retrocedido más de mil años en el tiempo. Aunque no conseguimos entender del todo las explicaciones de una simpática abuela que intentó contárnoslo en danés, todo indicaba que estaban celebrando una confirmación.




longhouse


casas barco

 7. La isla de Møn

Si dispones de algún día adicional, una de las mejores excursiones desde Selandia es la isla de Møn, al sur de la isla principal.

Su mayor atractivo son los espectaculares acantilados blancos de Møns Klint, que se elevan sobre el mar Báltico.

Además, Møn conserva pequeñas iglesias medievales, localidades rurales y propiedades históricas que invitan a descubrir una Dinamarca menos conocida.

Nosotros tuvimos que dejar esta visita para otra ocasión. Será una excelente excusa para regresar.

8. Camino hacia Fionia: el Gran Belt

Nuestra ruta continuaba hacia Fionia.

El paso entre ambas islas se realiza por el puente Gran Belt, una de las grandes obras de ingeniería del país, con sus 18 kilómetros.

DEJÁBAMOS ATRÁS SELANDIA Y PASÁBAMOS A FIONIA

11. Nuestra impresión

El oeste de Selandia nos permitió descubrir una Dinamarca diferente de la que habíamos conocido en Copenhague y en los grandes castillos.

Havnsø nos regaló la tranquilidad de un puerto pesquero; la granja de Silvy, una de esas experiencias humanas que no aparecen en los folletos turísticos; y el camino entre el mar y la laguna, un paisaje inesperado que nos hizo avanzar despacio para no perder detalle.

Dragsholm añadió las leyendas y el misterio; Trelleborg nos acercó a la historia de los vikingos; y Lerchenborg apareció como una sorpresa en mitad del recorrido.

Quedó pendiente Møn, con sus impresionantes acantilados blancos. A veces no es necesario verlo todo en un solo viaje: dejar lugares por descubrir es otra forma de encontrar motivos para regresar.

Si algo nos enseñó esta etapa es que Dinamarca no se disfruta únicamente en sus grandes monumentos. También está en sus pequeños puertos, en sus caminos secundarios, en una granja familiar y en esas conversaciones inesperadas que terminan dando sentido a un viaje.

Y así, entre paisajes tranquilos, historias vikingas y nuevos destinos por descubrir, Selandia nos despedía mientras el camino continuaba hacia Fionia.

Una vez más, ¡paren el mundo… que nos subimos!




SIGUIENTE ETAPA

LA ISLA DE FIONIA

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