El oeste de
Selandia: pueblos marineros, naturaleza y vestigios vikingos
Una ruta diferente por la Dinamarca
más desconocida
Selandia es la región-isla danesa donde se encuentra Copenhague. En el anterior capítulo recorrimos su parte norte con sus castillos y palacios, ahora nos trasladamos a su parte oeste.
En este artículo encontrarás
- Havnsø, un pequeño puerto
pesquero frente a la isla de Nekselø.
- Nuestra experiencia en la
granja de Silvy.
- Dragsholm, el castillo de las
leyendas y los fantasmas.
- Un sorprendente recorrido por
un estrecho paso costero.
- Lerchenborg, una mansión
barroca inesperada.
- Trelleborg, una de las grandes
fortalezas circulares vikingas.
- La isla de Møn y sus
espectaculares acantilados blancos.
- El camino hacia Fionia, consejos prácticos y presupuesto orientativo.
1. Havnsø: un tranquilo puerto pesquero
Havnsø es un
pequeño pueblo marinero de la costa noroeste de Selandia. Su puerto, sus
embarcaciones y su ambiente tranquilo.
Paseamos por
el pequeño puerto y por la península, disfrutando de la calma de una localidad
en la que la vida parece girar alrededor del mar.
No hay
grandes monumentos ni una larga lista de lugares imprescindibles. Havnsø invita a caminar sin prisas, observar
las embarcaciones y dejar que el paisaje marque el ritmo de la visita.
La península de Havnsø y la isla de Nekselø
La playa, estrecha y cubierta de guijarros, invita más al paseo que al baño.
Frente a la
costa aparece la silueta de Nekselø, una pequeña isla protegida por su riqueza
natural.
La isla es
especialmente interesante para quienes disfrutan de la observación de aves.
Nuestra opinión
Havnsø no es un destino para quienes buscan una sucesión de monumentos. Su atractivo está en la tranquilidad, el paisaje y la posibilidad de conocer una pequeña localidad marinera sin prisas.
| Islote Nekselo |
2. Una noche en la granja de Silvy
En Havnsø
encontramos uno de los alojamientos más originales de todo el viaje: el B&B
Skortskær, una acogedora granja familiar situada en Skortskær 2,
Føllenslev.
Su
propietaria, Silvy, nos recibió con el entusiasmo de quien disfruta
compartiendo su forma de vida.
Cuidaba de
un pequeño grupo de animales: caballos, ocas, cerdos, conejos, perros y
gallinas. Mientras nos enseñaba la finca, fue presentándonos a sus animales.
Nos explicó
que criaba conejos para diferentes establecimientos de la comarca, incluido un
conocido restaurante con estrella Michelin.
Fue
imposible no contagiarse de su entusiasmo.
La casa ofrecía una única habitación para huéspedes, muy acogedora. Se podía utilizar libremente la cocina.
Pagamos 55 euros por la habitación.
3. Dragsholm: el castillo del dragón
Muy cerca de
Havnsø visitamos el Castillo de Dragsholm, uno de los edificios históricos más
conocidos de esta parte de Selandia.
Sus orígenes
se remontan a la Edad Media. A lo largo de los siglos ha desempeñado distintas
funciones: fortaleza, residencia nobiliaria y prisión. Su aspecto actual
refleja esa larga evolución histórica.
Hoy el
castillo alberga un hotel y un restaurante de alta gastronomía.
Pero lo que más llama la atención son las numerosas leyendas que rodean al edificio.
Se dice que en sus pasillos habitan varios fantasmas, entre ellos la Dama Blanca y la Dama Gris, protagonistas de algunas de las historias más conocidas del folclore danés.
4. Un paso entre dos aguas: uno de los paisajes más
sorprendentes del viaje
Consultando
el mapa descubrimos una alternativa para salir de Havnsø: un estrecho paso
costero sobre el mar, "entre dos aguas".
resultó ser una sencilla pista de tierra atravesaba un paisaje prácticamente virgen. A un lado se extendía el mar; al otro, una tranquila laguna. En algunos puntos, apenas unos unos metros separaban ambas masas de agua.
Avanzábamos
a poco más de diez kilómetros por hora. No porque el camino lo exigiera, sino
porque queríamos prolongar aquel momento el mayor tiempo posible.
Hicimos
varias paradas para contemplar el paisaje y observar la abundante fauna que
habita la zona.
Vimos faisanes, liebres, patos, codornices y bandadas de aves sobrevolando la laguna.
6. Trelleborg: una fortaleza circular de la época
vikinga
Otra de las
paradas más interesantes fue Trelleborg, cerca de
Slagelse, en el oeste de Selandia.
Situado a unos pocos km del puente que unía las islas de Selandia y Fionia.
Se trata de
uno de los grandes asentamientos fortificados de la época vikinga. Su
construcción se sitúa hacia finales del siglo X, durante el reinado de Harald
Blåtand, conocido como Harald Bluetooth. (Diente azul)
Trelleborg forma parte del conjunto de fortalezas circulares vikingas danesas reconocido como Patrimonio Mundial por la UNESCO.
Estas construcciones destacan por su
trazado geométrico y por la organización planificada de sus espacios, que
reflejan el poder y la capacidad de organización de los gobernantes de la
época.
Qué ver en Trelleborg
Entre los principales atractivos se encuentran:
- La reconstrucción de una longhouse. Estas grandes construcciones
alargadas permiten hacerse una idea de las viviendas comunales de la
época.
- El museo. Ayuda a contextualizar el
asentamiento y su importancia histórica.
- Las marcas de las antiguas
viviendas. Las
siluetas señaladas sobre el terreno permiten reconocer la distribución de
los edificios originales.
- La reconstrucción del recinto. Los elementos explicativos
ayudan a imaginar las dimensiones y la organización de la fortaleza.
Durante nuestra visita coincidimos con la celebración de una fiesta familiar en la longhouse. El ambiente hacía pensar que, por un momento, habíamos retrocedido más de mil años en el tiempo. Aunque no conseguimos entender del todo las explicaciones de una simpática abuela que intentó contárnoslo en danés, todo indicaba que estaban celebrando una confirmación.
Si dispones
de algún día adicional, una de las mejores excursiones desde Selandia es la
isla de Møn, al sur de la isla principal.
Su mayor
atractivo son los espectaculares acantilados blancos de Møns Klint, que se
elevan sobre el mar Báltico.
Además, Møn conserva pequeñas iglesias medievales, localidades rurales y propiedades históricas que invitan a descubrir una Dinamarca menos conocida.
Nosotros tuvimos que dejar esta visita para otra ocasión. Será una excelente excusa para regresar.
8. Camino hacia Fionia: el Gran Belt
Nuestra ruta continuaba hacia Fionia.
El paso entre ambas islas se realiza por el puente Gran Belt, una de las grandes obras de ingeniería del país, con sus 18 kilómetros.
DEJÁBAMOS ATRÁS SELANDIA Y PASÁBAMOS A FIONIA
11. Nuestra impresión
El oeste de
Selandia nos
permitió descubrir una Dinamarca diferente de la que habíamos conocido en
Copenhague y en los grandes castillos.
Havnsø nos
regaló la tranquilidad de un puerto pesquero; la granja de Silvy, una de esas
experiencias humanas que no aparecen en los folletos turísticos; y el camino
entre el mar y la laguna, un paisaje inesperado que nos hizo avanzar despacio
para no perder detalle.
Dragsholm
añadió las leyendas y el misterio; Trelleborg nos acercó a la historia de los
vikingos; y Lerchenborg apareció como una sorpresa en mitad del recorrido.
Quedó
pendiente Møn, con sus impresionantes acantilados blancos. A veces no es
necesario verlo todo en un solo viaje: dejar lugares por descubrir es otra
forma de encontrar motivos para regresar.
Si algo nos
enseñó esta etapa es que Dinamarca no se disfruta únicamente en sus grandes
monumentos. También está en sus pequeños puertos, en sus caminos secundarios,
en una granja familiar y en esas conversaciones inesperadas que terminan dando
sentido a un viaje.
Y así, entre
paisajes tranquilos, historias vikingas y nuevos destinos por descubrir,
Selandia nos despedía mientras el camino continuaba hacia Fionia.
Una vez más,
¡paren el mundo… que nos subimos!
SIGUIENTE ETAPA LA ISLA DE FIONIA |
No hay comentarios:
Publicar un comentario