jueves, 4 de octubre de 2018

NORTE DE SELANDIA. LA RUTA DE LOS CASTILLOS

Ruta por los castillos de Selandia: Fredensborg, Frederiksborg, Kronborg y Roskilde

El norte de la región de Selandia permite descubrir el pasado real de dinamarca, sus paisajes costeros y algunas de las páginas más fascinantes de su historia. 

En apenas unos cientos de kilómetros se suceden palacios, fortalezas renacentistas, pueblos marineros, museos y vestigios de la época vikinga.

La ruta por los castillos de Selandia es una de las mejores excursiones para quienes desean conocer algo más que la capital danesa. 

Aquí se encuentran:

  • Fredensborg, una de las residencias favoritas de la familia real; 
  • Frederiksborg, uno de los palacios más bellos del país; 
  • Kronborg, la fortaleza que William Shakespeare convirtió en el escenario de Hamlet.

El recorrido puede completarse con pasear por la Riviera Danesa y descubrir lugares como Helsingør, Gilleleje y Roskilde, donde el legado vikingo sigue muy presente.

A los grandes monumentos se suman pequeñas sorpresas: ciervos que pasean libremente por los bosques, jardines junto a lagos, puertos pesqueros, restaurantes de marisco y alojamientos rurales llenos de personalidad.


En este artículo encontrarás

  • La Riviera Danesa y el Parque de los Ciervos.
  • Bakken, el parque de atracciones más antiguo del mundo en funcionamiento.
  • La casa de Karen Blixen y el Museo Louisiana.
  • Los palacios de Fredensborg y Frederiksborg.
  • Kronborg, el castillo de Hamlet, y la ciudad de Helsingør.
  • El pueblo marinero de Gilleleje.
  • Roskilde, su catedral y el Museo de Barcos Vikingos.
  • Ledreborg y Lejre.
  • Dónde alojarse, consejos prácticos y presupuesto orientativo.

1. La Riviera Danesa: una carretera junto al mar

Abandonamos Copenhague rumbo al norte de Selandia, en dirección a Helsingør, situada a unos cincuenta kilómetros de la capital.

Los primeros kilómetros transcurren por una cómoda autopista, pero pronto decidimos abandonarla para seguir la carretera costera, conocida como la Riviera Danesa.

Fue todo un acierto.

El paisaje cambia por completo: pequeñas playas, puertos deportivos, bosques y elegantes urbanizaciones acompañan el trayecto. El ambiente resulta mucho más relajado y el viaje se convierte en una sucesión de pequeñas paradas.

El Parque de los Ciervos (Jægersborg Dyrehave)

Nuestra primera parada fue Jægersborg Dyrehave, un extenso parque natural al norte de Copenhague que forma parte del paisaje cinegético de caza real de Selandia, reconocido por la UNESCO.

El bosque, de aproximadamente mil hectáreas, fue acondicionado como coto de caza real y hoy es uno de los espacios naturales más apreciados de la zona.

Nada más entrar comenzaron a aparecer ciervos. Paseaban tranquilamente entre los árboles, acostumbrados a la presencia de los visitantes. 

En el interior del parque se encuentra el Palacio del Ermitage, un elegante pabellón de caza construido en el siglo XVIII por orden de Christian VI. 

Es un lugar ideal para caminar, disfrutar del paisaje y hacer una pausa antes de continuar hacia los castillos.

Bakken, el parque de atracciones más antiguo del mundo

Junto al Parque de los Ciervos se encuentra Bakken, considerado el parque de atracciones en funcionamiento más antiguo del mundo.

Su origen se remonta a 1583, mucho antes de la apertura de Tivoli, en Copenhague. Aunque hoy cuenta con atracciones modernas, conserva una atmósfera clásica y popular que lo diferencia de otros parques europeos.

Nos limitamos a pasar por sus inmediaciones, ya que nuestro objetivo principal era continuar hacia los palacios del norte de Selandia.

Si se viaja con niños o se dispone de más tiempo, puede ser una parada interesante para completar la excursión.

La casa de Karen Blixen

A pocos kilómetros se encuentra Rungstedlund, la residencia donde vivió Karen Blixen, la escritora danesa conocida internacionalmente por Memorias de África.

La casa, situada frente al mar y rodeada de jardines, alberga un museo dedicado a su vida y su obra.

Museo Louisiana de Arte Moderno

La siguiente parada fue el Museo Louisiana de Arte Moderno, situado en Humlebæk, junto a la costa.

Su colección reúne obras de grandes artistas del siglo XX, entre ellos Picasso, Giacometti, Calder, Francis Bacon y Henry Moore. Pero Louisiana es mucho más que un museo: la arquitectura se integra en el paisaje, los jardines contienen esculturas y las vistas al mar.

Aquel día encontramos una larguísima cola para acceder.

Decidimos cambiar los cuadros por el paisaje. Bajamos hasta la pequeña playa situada bajo el museo y disfrutamos de las vistas del mar y de los jardines, donde ya podían contemplarse varias esculturas al aire libre.

Nuestra recomendación: aunque finalmente no visitamos el interior del museo, el entorno nos pareció espectacular. Si dispones de tiempo merece la pena incluirlo en la ruta.

2. Palacio de Fredensborg: la residencia de verano de la familia real

Abandonamos la costa y nos adentramos unos kilómetros en el interior de Selandia. Nuestro destino era Fredensborg, una tranquila localidad conocida por albergar una de las residencias más importantes de la monarquía danesa.

El protagonista absoluto del pueblo es el Palacio de Fredensborg, construido entre 1719 y 1722 por orden del rey Federico IV. Su nombre, que puede traducirse como «Castillo de la Paz», conmemora el final de la Gran Guerra del Norte.

A diferencia de otros palacios históricos, Fredensborg continúa utilizándose como residencia real, especialmente durante la primavera y el verano. Por ese motivo, el acceso al interior está limitado a determinadas fechas.

El paseo por el exterior ya justificaba la parada. El edificio, de elegantes proporciones barrocas, se integra en el paisaje formado por el lago Esrum y los extensos jardines que lo rodean.

El cambio de guardia

Llegamos justo cuando comenzaba el cambio de guardia.

Siempre resulta curioso comprobar cómo una ceremonia militar puede convertirse en un atractivo turístico. Los uniformes impecables, las marchas perfectamente sincronizadas y la solemnidad del relevo ofrecían una imagen muy característica de la tradición monárquica danesa.

Los jardines del palacio

Después de contemplar el relevo de la guardia paseamos por los jardines.

Grandes avenidas arboladas, esculturas, estanques y parterres cuidadosamente diseñados descienden suavemente hasta la orilla del lago. 

Aunque el interior del palacio no siempre puede visitarse, recomendamos acercarse hasta Fredensborg. Los jardines y el entorno justifican la parada por sí solos.

Un pequeño descubrimiento en el pueblo

La calle principal parte prácticamente desde el palacio. 

Encontramos un pueblo pequeño, muy cuidado y tranquilo.

En la plaza nos llamó la atención una antigua cabina telefónica reconvertida en biblioteca pública. Cualquiera podía coger un libro o dejar otro para que lo leyera alguien más.

Aprovechamos para comer en una cafetería del centro. Elegimos kebabs, hamburguesas y refrescos por 110 coronas danesas.



3. Castillo de Frederiksborg: un palacio de cuento

Muy cerca de Fredensborg, en la localidad de Hillerød, se encuentra el Castillo de Frederiksborg, uno de los conjuntos monumentales más impresionantes de Dinamarca.

El castillo parece sacado de un cuento. Construido sobre tres pequeñas islas en medio de un lago, combina puentes, fosos, torres y tejados de cobre verde que forman una de las imágenes más reconocibles de la arquitectura danesa.

Un palacio reconstruido por Christian IV

El primer castillo fue levantado por Federico II durante el siglo XVI. Posteriormente, su hijo Christian IV decidió transformarlo en una residencia mucho más ambiciosa, acorde con el poder y las aspiraciones de la monarquía.

El resultado fue un magnífico conjunto renacentista, con fachadas ornamentadas, torres y patios interiores.

Un grave incendio en 1859 dañó buena parte del edificio, que fue reconstruido respetando su aspecto histórico. En la actualidad alberga el Museo de Historia Nacional de Dinamarca, con retratos, objetos y obras que permiten recorrer varios siglos de la historia del país.

Frederiksborg también está estrechamente vinculado a las ceremonias de la monarquía danesa. 




Qué ver en Frederiksborg

Aunque es posible visitar los salones históricos y las colecciones del museo, nosotros preferimos dedicar más tiempo a recorrer el exterior.

Los patios interiores permiten apreciar la riqueza decorativa del edificio, mientras que los jardines ofrecen algunas de las mejores vistas del conjunto. 

Canales, fuentes, esculturas y grandes avenidas geométricas convierten el parque en una auténtica joya.

Nuestra valoración: si solo pudieras visitar un castillo en Dinamarca, Frederiksborg sería una de nuestras primeras opciones. Su ubicación, su arquitectura y sus jardines forman uno de los conjuntos monumentales más bellos del país.




4. Helsingør y el castillo de Kronborg: tras los pasos de Hamlet

Desde Hillerød continuamos 15km hacia Helsingør, una ciudad costera situada junto al estrecho de Øresund, frente a Suecia.

Durante siglos, Helsingør controló una de las rutas marítimas más importantes del norte de Europa. Los barcos que atravesaban el estrecho para acceder al mar Báltico debían pagar el conocido como «Peaje del Sund», una fuente fundamental de riqueza para la Corona danesa.

Hoy conserva un atractivo casco histórico, con calles empedradas, fachadas de colores, plazas y terrazas. Sin embargo, el gran protagonista de la visita es el castillo de Kronborg.

Kronborg, una fortaleza frente a Suecia

Pocas fortalezas poseen una ubicación tan espectacular como Kronborg.

Levantado sobre un promontorio junto al mar, dominaba el paso entre Dinamarca y Suecia, cuyas costas se encuentran separadas aquí por apenas cuatro kilómetros de agua. 

Decenas de ferris cruzan continuamente el estrecho y recuerdan la importancia estratégica que tuvo este lugar durante siglos.

La fortaleza fue construida por Federico II en el siglo XVI y posteriormente ampliada durante el reinado de Christian IV. 

Su arquitectura combina la elegancia de un palacio renacentista con la solidez de una fortaleza militar.

El castillo de Shakespeare

Aunque su nombre histórico es Kronborg, muchos lo conocen como el castillo de Hamlet.

William Shakespeare situó en Elsinore —la forma inglesa del nombre de Helsingør— la acción de una de las tragedias más célebres de la literatura universal. No se sabe con certeza si Shakespeare visitó personalmente el castillo, pero su obra vinculó para siempre este lugar con la historia del príncipe danés.

Hoy, la fortaleza atrae tanto a quienes se interesan por la historia como a los amantes de la literatura.

Holger Danske, el héroe que duerme bajo el castillo

En las galerías subterráneas se encuentra una de las figuras legendarias más conocidas de Dinamarca: Holger Danske.

Según la tradición, este héroe permanece dormido bajo Kronborg y despertará cuando el país se encuentre amenazado por un grave peligro.

Sentado, con la espada apoyada y el escudo a su lado, transmite una sensación de fuerza y serenidad que impresiona incluso a quienes desconocen la leyenda.

Fue, sin duda, uno de los rincones que más nos sorprendió del castillo.

Un paseo alrededor de Kronborg

Antes de abandonar la fortaleza decidimos rodearla completamente.

Por la parte posterior descubrimos una pequeña playa frecuentada por pescadores locales. Desde allí se obtienen magníficas vistas del estrecho de Øresund y de la costa sueca.

Nuestra valoración: Kronborg reúne historia, arquitectura, literatura y paisaje en un mismo lugar. Si Frederiksborg nos pareció el castillo más hermoso, Kronborg fue, sin duda, el más emocionante por todo lo que representa. Ambos forman una visita imprescindible en cualquier viaje por Dinamarca.

5. Helsingør: mucho más que el castillo de Kronborg

Después de visitar Kronborg dedicamos un tiempo a recorrer el casco histórico de Helsingør, una ciudad que suele quedar eclipsada por su famoso castillo y que, sin embargo, merece una visita.

Sus calles, las casas de colores, las plazas tranquilas y el animado puerto conservan el ambiente de una antigua ciudad comercial que prosperó gracias al control del estrecho de Øresund.

El puerto y la conexión con Suecia

Nos acercamos hasta el puerto deportivo, lleno de pequeños veleros y embarcaciones de recreo.

En la zona portuaria encontramos un museo con una arquitectura que recuerda a un barco vikingo. 

También vimos la escultura HAN, conocida popularmente como «el sirenito», situada en el extremo de un espigón. La obra juega con la referencia a la famosa Sirenita de Copenhague.

Desde el muelle parten continuamente ferris hacia Helsingborg, en Suecia, situada a tan solo unos cuatro kilómetros.

Contemplar ambas orillas al mismo tiempo ayuda a comprender la enorme importancia estratégica que siempre tuvo este estrecho.

Consejo viajero: no abandones Helsingør nada más visitar Kronborg. Su centro histórico es pequeño, agradable y permite descubrir una cara mucho más auténtica de la ciudad.


6. Gilleleje: un pueblo marinero con historia

Continuamos nuestra ruta por la costa norte de Selandia hasta llegar a Gilleleje, uno de los puertos pesqueros más conocidos de la región.

Las casas blancas con tejados rojizos, las pequeñas embarcaciones amarradas junto al puerto y el ambiente tranquilo.

Una parada para disfrutar del marisco

En el puerto encontramos un fabuloso patio de comidas, con mesas en el centro y distintos puestos alrededor.

Allí nos dimos un homenaje marinero: una mariscada con gambas, mejillones, langosta y camarones. Con las cervezas, la cuenta ascendió a 168 coronas danesas.

Fue una de esas comidas que forman parte de la experiencia de viajar: productos del mar, ambiente portuario y la tranquilidad de sentarse sin demasiadas prisas.

Gilleleje durante la Segunda Guerra Mundial

El pueblo tiene también un lugar destacado en la historia reciente de Dinamarca.

Durante la ocupación alemana en la Segunda Guerra Mundial, pescadores y vecinos participaron en el rescate de numerosos judíos daneses, ayudándolos a escapar clandestinamente hacia Suecia. 

Hoy varios monumentos recuerdan aquel episodio de solidaridad

7. Roskilde: la catedral de los reyes y el legado vikingo

Después de recorrer la costa iniciamos el camino hacia el oeste de Selandia. Nuestro siguiente destino era Roskilde, una de las ciudades con mayor importancia histórica de Dinamarca.

Durante la Edad Media fue la capital del reino, sede episcopal e importante centro político y comercial.

Todavía hoy conserva algunos de sus monumentos que permiten seguir la evolución de la historia danesa.

Su nombre se relaciona tradicionalmente con el rey legendario Ro y con los manantiales de la zona, aunque el origen exacto de la denominación no es completamente seguro.

La Catedral de Roskilde: el panteón de la monarquía danesa

Las calles comerciales desembocan en la gran protagonista de la ciudad: la Catedral de Roskilde, visible desde distintos puntos gracias a sus altas torres de ladrillo rojo.

Constituye uno de los edificios religiosos más importantes de Escandinavia. Construida principalmente entre los siglos XII y XIII.

Pero su importancia va más allá de la arquitectura. En su interior descansan numerosos reyes y reinas de Dinamarca, especialmente desde finales de la Edad Media. Las capillas funerarias de las distintas dinastías permiten recorrer siglos de historia de la monarquía.

Un paseo por el centro histórico

Tras la visita a la catedral recorrimos tranquilamente las calles del centro.

Encontramos cafeterías, pequeñas tiendas y plazas agradables donde hacer una pausa. 

Museo de Barcos Vikingos: un viaje a la época de los navegantes nórdicos

Si hay una visita imprescindible en Roskilde, además de la catedral, es el Museo de Barcos Vikingos.

En su edificio principal se conservan los restos de cinco embarcaciones vikingas recuperadas del fiordo de Roskilde. 

Los barcos fueron hundidos deliberadamente hacia finales del siglo XI para bloquear una vía de navegación y proteger la ciudad frente a posibles ataques.

Tras siglos bajo el agua, sus restos fueron recuperados y estudiados, convirtiéndose en una de las colecciones arqueológicas más importantes para comprender la construcción naval y la navegación de la época vikinga.

Durante nuestra visita también había exposiciones de objetos históricos y espacios donde era posible conocer más de cerca la vestimenta, las embarcaciones y la vida cotidiana de aquellos navegantes.

Mucho más que un museo

Lo que hace especial este lugar es que no se limita a exponer piezas arqueológicas.

En los talleres anexos trabajan artesanos especializados en reproducir embarcaciones utilizando técnicas tradicionales. 

Durante nuestra visita pudimos observar cómo daban forma a la madera con herramientas que evocan los métodos empleados hace siglos.

En temporada también se organizan actividades náuticas y experiencias de navegación en embarcaciones reconstruidas, una propuesta especialmente interesante para quienes viajan en familia.

El museo permite comprender que los barcos vikingos no fueron solo instrumentos de guerra: también hicieron posible el comercio, la exploración y las conexiones entre comunidades muy alejadas.

8. Ledreborg y Lejre: una mirada al pasado de Dinamarca

En las proximidades de Roskilde se encuentra el Palacio de Ledreborg, una propiedad histórica de carácter privado cuyos jardines han sido visitables en determinadas condiciones.

Al día siguiente nos acercamos hasta allí. El conjunto ofrece una imagen distinta de los grandes castillos visitados durante la jornada anterior, con jardines y un entorno rural que invitan a pasear.

Desde sus alrededores continuamos hacia Lejre, allí encontramos una reproducción de un poblado de época vikinga, pensada para mostrar cómo podían ser las construcciones y la vida cotidiana de aquellas comunidades.

La visita permite complementar la experiencia del Museo de Barcos Vikingos y acercarse a la cultura nórdica desde una perspectiva más práctica y visual.

9. Dónde alojarse durante la ruta por Selandia

Uno de los aspectos que más recordamos de este viaje no fueron únicamente los castillos o los paisajes, sino también los lugares donde nos alojamos.

En lugar de optar por grandes hoteles, preferimos buscar pequeños establecimientos familiares. Esa decisión nos permitió conocer una Dinamarca mucho más cercana y auténtica.

La casa de Sananda: un alojamiento rural con encanto

Situada en la ALDEA DE HVALSO, a 22km de Roskilde. C/ Tollosevef 66. 

250DKK-17€pp

Tanto la dirección como el precio corresponden a nuestras anotaciones de entonces, por lo que conviene comprobar si el alojamiento continúa operativo y cuáles son sus condiciones actuales.

Nada más llegar comprendimos que no se trataba de un alojamiento cualquiera.

El jardín y la peculiar decoración de la casa parecía un pequeño universo propio: esculturas orientales, árboles centenarios, estanques, pavos reales paseando libremente, loros, gatos y multitud de flores creaban un ambiente casi mágico.

La propietaria, Sananda, nos recibió con una enorme amabilidad y nos hizo sentir como si llegáramos a casa de unos amigos.

Mientras nos enseñaba el alojamiento nos fue contando algunas historias sobre la finca y su forma de entender la vida.


SANANDA
nuestra cabaña


10. Consejos para recorrer el norte de Selandia

  • Recorre la Riviera Danesa. Siempre que el tiempo lo permita, abandona la autopista y sigue la carretera costera.
  • Dedica tiempo a Frederiksborg. Sus jardines y la ubicación del castillo merecen una visita pausada.
  • No te limites a Kronborg. Reserva un rato para recorrer el centro histórico y el puerto de Helsingør.
  • Incluye Roskilde. La catedral y el Museo de Barcos Vikingos aportan una perspectiva diferente de la historia danesa.
  • Comprueba los horarios de Fredensborg. El acceso al interior depende del calendario de visitas y del uso oficial del palacio.
  • Consulta las condiciones del museo  Louisiana y Ledreborg. Horarios, exposiciones y acceso a los jardines pueden variar según la temporada.
  • Reserva con antelación en temporada alta. Es recomendable comprobar las entradas y los horarios de los principales monumentos antes de salir.
  • Busca un alojamiento rural. Puede convertirse en una de las experiencias más memorables del recorrido.
  • Utiliza el coche para aprovechar las paradas intermedias. Aunque algunos destinos se pueden alcanzar en transporte público, conducir ofrece mayor libertad para explorar la costa y las localidades pequeñas.

Presupuesto orientativo

En las notas originales del viaje figuran los siguientes precios para algunas visitas y servicios. Son referencias históricas, no tarifas actuales, por lo que conviene comprobar los importes vigentes antes de viajar.

Concepto

Precio anotado o estimación original

Entrada a Frederiksborg

90–120 DKK

Entrada a Kronborg

95–145 DKK

Museo de Barcos Vikingos

160 DKK

Comida en restaurante

180–300 DKK

Smørrebrød

40–80 DKK por unidad

Café

35–50 DKK


11. ¿Merece la pena recorrer los castillos de Selandia?

Sin ninguna duda.

Muchos viajeros dedican todo su tiempo a Copenhague y regresan sin conocer una de las regiones más interesantes de Dinamarca. Selandia reúne castillos renacentistas, residencias reales, pueblos marineros, museos de primer nivel y algunos de los paisajes más agradables del país.

Además, las distancias son relativamente cortas y las carreteras facilitan los desplazamientos. Con un coche es posible combinar grandes monumentos con pequeñas paradas costeras que aportan mucho al viaje.

Si dispones de dos o tres días adicionales en la capital, esta ruta es una de las mejores excursiones para descubrir la historia y los paisajes de Dinamarca.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tiempo se necesita para recorrer la ruta?

Mínimo dos días. 

¿Es necesario alquilar un coche?

No es imprescindible para visitar todos los destinos, pero sí muy recomendable si se quiere recorrer la Riviera Danesa, detenerse en los pueblos costeros y combinar los castillos con otros lugares menos accesibles.

¿Qué castillo merece más la pena?

Frederiksborg destaca por su arquitectura y sus jardines. Kronborg tiene un atractivo especial por su historia, su ubicación junto al estrecho y su relación con Hamlet. Si es posible, merece la pena visitar ambos.

¿Es una ruta recomendable para viajar con niños?

Sí. Los jardines, los castillos, Bakken y el Museo de Barcos Vikingos ofrecen experiencias variadas. Conviene adaptar el recorrido a las edades de los niños y evitar concentrar demasiadas visitas en una sola jornada.

12. Nuestra impresión: 

Después de recorrer Selandia entendimos que Dinamarca es mucho más que su capital.

Los castillos impresionan por su belleza, los pueblos costeros conservan un encanto especial y Roskilde permite descubrir el extraordinario legado vikingo del país. Cada lugar aporta una pieza distinta: la elegancia de los palacios, la fuerza de las antiguas fortalezas, la tranquilidad de los bosques y la vida cotidiana de los pequeños puertos.

Pero, por encima de todo, nos quedamos con la sensación de haber conocido una Dinamarca tranquila, cercana y auténtica. Una Dinamarca en la que una carretera secundaria, una playa inesperada, un plato de marisco o la hospitalidad de una anfitriona pueden acabar teniendo tanta importancia como los grandes monumentos.

Frederiksborg nos conquistó por su belleza; Kronborg, por su historia y su leyenda; Roskilde, por el legado de los antiguos navegantes. Y aquella casa rural, con su jardín lleno de vida y la calidez de Sananda, nos recordó que los mejores viajes no se construyen únicamente con lugares, sino también con las personas y los pequeños momentos que aparecen por el camino.

Una vez más, descubrimos que siempre hay algo más allá de la ruta prevista. Porque, como siempre, ¡paren el mundo… que nos subimos!


SIGUIETE ETAPA: SELANDIA II

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