martes, 2 de octubre de 2018

COPENHAGUE

Qué ver en Copenhague: ruta recomendada, mapa y guía completa

Copenhague, la capital del hygge

Hay ciudades que se descubren a través de sus monumentos y otras que conquistan por la forma en que se vive en ellas. Copenhague reúne ambas cosas. Sus palacios reales, canales, jardines y calles históricas conviven con bicicletas, terrazas animadas, mercados gastronómicos y barrios que conservan una personalidad propia.

Buena parte de ese estilo de vida se resume en una palabra danesa difícil de traducir: hygge. Es la satisfacción de disfrutar de los pequeños placeres cotidianos, de una conversación sin prisas, de un café en una terraza o de una tarde compartida con amigos. Una filosofía que parece encajar perfectamente con el ambiente tranquilo y acogedor de la capital danesa.

Copenhague es una ciudad cómoda, segura y agradable para recorrer caminando o en bicicleta. En pocos kilómetros se pasa de las fachadas de colores de Nyhavn a los jardines de un palacio real, de las calles comerciales de Strøget a la singular comunidad de Christiania o de una fortaleza histórica a los modernos edificios del puerto.

Durante nuestro viaje por Dinamarca, en abril de 2018, dedicamos varias jornadas a descubrir la capital. 

La ciudad nos sorprendió por su mezcla de historia, diseño, espacios verdes y vida cotidiana. También por esos pequeños detalles que terminan dando personalidad a un viaje: un mercado donde probar el tradicional smørrebrød, un cementerio convertido en parque o un paseo junto al puerto que acabó siendo mucho más agradable de lo previsto.

En esta guía encontrarás una ruta completa por Copenhague, organizada por zonas y jornadas, con sus principales monumentos, barrios, museos, recomendaciones gastronómicas, alojamientos e información práctica para preparar la visita.

En este artículo encontrarás

  1. Cómo llegar desde el aeropuerto de Copenhague.
  2. Dónde alojarse y qué zonas elegir.
  3. Cómo moverse por la ciudad.
  4. Qué ver en Copenhague el primer día: centro histórico, Nyhavn y la Sirenita.
  5. Qué visitar el segundo día: castillos, jardines y barrios alternativos. Nørrebro, Østerbro y Vesterbro
  6. Christiania
  7. Museos y otros lugares para completar la visita.
  8. Dónde comer en Copenhague.
  9. Consejos prácticos para organizar el viaje.
  10. Nuestra impresión.


1. Cómo llegar desde el aeropuerto de Copenhague

El aeropuerto internacional de Copenhague, conocido como Kastrup, se encuentra en la isla de Amager, a ocho kilómetros del centro. Está bien comunicado con la capital mediante metro, tren y autobús, por lo que llegar al alojamiento resulta sencillo.

En metro

La línea M2, identificada con el color amarillo, conecta el aeropuerto con varias estaciones del centro. 

En tren

El tren conecta el aeropuerto con København H, la estación central de Copenhague, en aproximadamente quince minutos. Es una opción especialmente cómoda para quienes se alojan cerca de la estación o necesitan continuar el viaje hacia otras ciudades danesas.

En autobús

Los autobuses urbanos también permiten llegar al centro y a diferentes barrios. La conveniencia depende de la ubicación del alojamiento y del horario.

En taxi o en uber

Nuestra llegada a Copenhague

Nada más recoger el coche de alquiler tomamos la autopista E20 en dirección a København, el nombre danés de Copenhague.

Era finales de abril y la temperatura rondaba los 10 °C.

Un cartel indicaba Odense, 158 km, y Helsingør, 59 km, prueba de que en Dinamarca todo está relativamente cerca.

2. Dónde alojarse en Copenhague

Elegimos un apartamento en Brøndby, una zona residencial bien comunicada con el centro.

El apartamento de Maya, en Brøndby

C/ Gillesager 270 Brondby 2605 

Anunciado en Airb&b. 24€pp/noche.

El alojamiento, compartido con la propietaria: Maya, disponía de salón, cocina, dormitorio y baño, además de aparcamiento gratuito frente al edificio, una ventaja importante para quienes viajan en coche.

Su mayor atractivo era la cercanía al transporte público, con una estación de metro a pocos minutos andando, lo que permitía llegar al centro de forma rápida y cómoda.

Nuestra valoración

  • Zona muy tranquila.
  • Aparcamiento gratuito.
  • Excelente conexión con el centro.
  • Muy buena relación calidad-precio.

Como referencia, entre los hoteles más prestigiosos de la ciudad destacan el d'Angleterre, el Admiral, el Grand Hotel y el Radisson Collection Royal

3. Cómo moverse por Copenhague

Aunque alquilamos un coche para recorrer Dinamarca, enseguida comprobamos que lo más práctico era dejarlo aparcado durante las visitas a la capital.

El centro histórico se recorre muy bien a pie. Para las distancias más largas, la red de metro, trenes y autobuses permite desplazarse con facilidad.

A pie

Es la mejor manera de descubrir el casco histórico, las plazas, las calles comerciales y los canales. Muchos de los lugares imprescindibles se encuentran relativamente cerca unos de otros.

En metro y tren

El transporte público utiliza un sistema integrado de zonas tarifarias. El precio depende del origen y el destino, por lo que conviene consultar el recorrido antes de comprar el billete.

En nuestro caso, el desplazamiento desde Brøndby hasta el centro costó 36 DKK-5€.

Las máquinas expendedoras facilitaban la compra de billetes y permitían pagar con tarjeta.

En bicicleta

La bicicleta es uno de los grandes símbolos de Copenhague. La ciudad cuenta con una extensa red de carriles bici y una cultura ciclista muy arraigada.

Nos llamaron especialmente la atención las cargo bikes, bicicletas con un gran cajón delantero que muchas familias utilizan para llevar a los niños o transportar la compra.

Había bicicletas públicas que funcionaban con un depósito reembolsable de 20 DKK. 

red de tren y metro

¿Merece la pena la Copenhagen Card?

Si se pretende visitar numerosos museos y monumentos y utilizar con frecuencia el transporte público, merece la pena comparar el coste de las entradas individuales con el de la Copenhagen Card.

La conveniencia depende de las atracciones incluidas, los días de validez y el uso que se vaya a hacer de ella.

4. Qué ver en Copenhague el primer día: centro histórico, Nyhavn y la Sirenita

El recorrido comienza junto a la estación central y termina en Christiania, pasando por Tivoli, el Ayuntamiento, Strøget, los palacios reales, la Sirenita y Nyhavn.

Ruta del primer día

Estación Central → Tivoli → Plaza del Ayuntamiento → Strøget → Barrio Latino → Kongens Nytorv → Christiansborg y Slotsholmen → Nyhavn → Amalienborg → Iglesia de Mármol → Fuente de Gefion → Kastellet → La Sirenita → paseo del puerto → Christianshavn → Christiania.

Es un itinerario extenso. Para disfrutarlo sin prisas, conviene seleccionar las visitas interiores prioritarias o repartir parte del recorrido entre dos jornadas.


Tivoli, Plaza del Ayuntamiento, Strøget y Barrio Latino

INICIO: ESTACION CENTRAL

Tivoli, el parque de atracciones más emblemático de Copenhague

Nada más salir de la estación central encontramos uno de los grandes símbolos de la ciudad: los Jardines Tivoli.

Inaugurado en 1843, Tivoli es uno de los parques de atracciones más antiguos del mundo que siguen en funcionamiento. Su creación fue impulsada por Georg Carstensen, quien convenció al rey Christian VIII de la conveniencia de construir un gran espacio de ocio.

Con el crecimiento de Copenhague, el parque acabó ocupando una ubicación privilegiada en pleno centro histórico.

Su nombre hace referencia a la ciudad italiana de Tívoli, célebre por sus jardines históricos.

¿Merece la pena visitar Tivoli?

Sin duda. Más que un parque de atracciones, Tivoli es un espacio histórico donde conviven restaurantes, lagos, teatros, jardines y atracciones para distintas edades.

Entre sus rincones más interesantes destacan:

  • La Pagoda China.
  • El Teatro de la Pantomima, inaugurado en 1874.
  • El Lago de las Hadas.
  • El barco pirata.
  • Sus jardines y edificios ornamentales.

Nosotros preferimos dejar la visita para última hora de la tarde, cuando empieza a encenderse la iluminación. Es entonces cuando el parque adquiere una atmósfera especialmente atractiva.

Información práctica

  • Entrada: 120 coronas danesas (según temporada. Había diversas modalidades de pases).
  • Su entrada principal estaba en la calle Vesterbrograde.
  • 9 Hectáreas. Con cafés, restaurantes, lagos, lugares de esparcimiento, atracciones…
  • Mejor momento para visitarlo: al atardecer.

Nuestra opinión

Aparte de las atracciones, lo que realmente convierte a Tivoli en un lugar especial es su ambiente. Incluso sin montar en ninguna atracción, merece la pena recorrerlo tranquilamente.





La Oficina de Turismo

Desde Tivoli continuamos por Vesterbrogade, una de las principales arterias de la ciudad.

En las proximidades encontramos la Oficina de Turismo, moderna, amplia y muy bien equipada. donde resultaba posible obtener mapas e información para organizar las visitas. 

Plaza del Ayuntamiento (Rådhuspladsen)

A pocos minutos aparece la gran Plaza del Ayuntamiento, uno de los principales espacios públicos de Copenhague.

El edificio actual fue inaugurado en 1905 y diseñado por el arquitecto Martin Nyrop, con influencias de la arquitectura medieval italiana y una clara inspiración en el Ayuntamiento de Siena.

Su característica torre de ladrillo rojo domina la plaza.

Visita al Ayuntamiento

Sobre la entrada principal destaca la figura del obispo Absalón, personaje fundamental en los orígenes de Copenhague, cuyo asentamiento fortificado suele fecharse en 1167.

Tras atravesar el vestíbulo se accede a un amplio patio interior desde el que parten las monumentales escalinatas que conducen a las distintas dependencias municipales.

En el patio se encuentra un busto del físico Niels Bohr, uno de los científicos daneses más reconocidos y premio Nobel.

Durante nuestra visita coincidimos con varias bodas civiles.






Qué ver en la Plaza del Ayuntamiento

Los Músicos del Lur. Dos figuras tocan este antiguo instrumento de viento, conocido desde la Edad del Bronce. Es uno de los conjuntos escultóricos más llamativos de la plaza.

Hans Christian Andersen. La estatua del escritor danés, sentado con su bastón y su sombrero, recuerda al autor de algunos de los cuentos más conocidos de la literatura universal.

La Fuente del Dragón. Un conjunto escultórico de gran fuerza visual que representa criaturas vinculadas a la tradición mitológica nórdica.

La Chica del Tiempo. Una curiosa figura mecánica que tradicionalmente anunciaba el tiempo previsto mediante dos representaciones diferentes, una para el buen tiempo y otra para la lluvia.

Hotel Palace. Su característica torre completa una de las panorámicas más reconocibles de la plaza.







Museos cercanos

En las proximidades se encuentran dos grandes instituciones culturales:

  • Museo Nacional de Dinamarca: un recorrido por la historia del país, desde la Prehistoria hasta épocas más recientes.
  • Gliptoteca Ny Carlsberg: reúne esculturas de la Antigüedad y una importante colección de pintura, con obras de artistas como Monet, Degas, Gauguin y Van Gogh.

Strøget, la gran calle peatonal de Copenhague

Desde la Plaza del Ayuntamiento nos adentramos en el corazón comercial e histórico de la ciudad.

Strøget es uno de los grandes ejes peatonales de Copenhague y se prolonga durante algo más de un kilómetro. 

En realidad, reúne varias calles consecutivas —Frederiksberggade, Nygade, Vimmelskaftet, Amagertorv y Østergade— formando un recorrido lleno de tiendas, cafeterías, restaurantes y edificios históricos.

Es una zona ideal para pasear sin rumbo, observar el ambiente y detenerse a escuchar a los músicos callejeros.

Nosotros recorrimos Strøget varias veces durante la estancia y siempre ofrecía una imagen diferente según la hora del día.


La Fuente de la Caridad

En el recorrido aparece la plaza con la Fuente de la Caridad, situada en la zona de Gammeltorv 

Construida en 1608 durante el reinado de Christian IV.

La Catedral y la Torre Redonda (Rundetårn)

Muy cerca se alza la Catedral de Copenhague, de estilo neoclásico y aspecto sobrio.

Y uno de los edificios más singulares: la Torre Redonda.

Construida en 1642 por orden de Christian IV, la Torre Redonda formaba parte del complejo universitario de Trinitatis, que integraba observatorio astronómico, iglesia y biblioteca.

Su característica más llamativa es la rampa helicoidal interior, que permite subir sin recurrir a una escalera convencional. La tradición cuenta que el zar Pedro el Grande llegó a recorrerla a caballo.

Desde lo alto se obtiene una magnífica panorámica del casco histórico.

Consejo: si buscas un mirador céntrico, la Torre Redonda es una visita que merece la pena incluir en la ruta.

torre redonda

El Barrio Latino

Alrededor de la universidad se extiende el llamado Barrio Latino, una zona de calles tranquilas, plazas con terrazas y edificios históricos.

Aquí hicimos una parada para probar uno de los clásicos de la gastronomía callejera danesa: los perritos calientes.

Es una zona agradable para descansar antes de continuar hacia Kongens Nytorv y los grandes edificios de Slotsholmen.


Plaza de las cigüeñas

Kongens Nytorv, la gran plaza monumental

Continuando por Strøget llegamos a Kongens Nytorv, una de las plazas más elegantes de Copenhague.

Creada en el siglo XVII, constituye un importante punto de unión entre el casco histórico, el barrio real y el canal de Nyhavn.

A su alrededor destacan:

  • El Teatro Real Danés.
  • El histórico Hotel d'Angleterre.
  • El Palacio de Charlottenborg, sede de la Real Academia Danesa de Bellas Artes.
  • La estatua ecuestre del rey Christian V.

Es una plaza animada y monumental, perfecta para hacer una pausa antes de continuar el recorrido.


Slotsholmen: donde nació Copenhague

A poca distancia se encuentra Slotsholmen, una pequeña isla considerada el origen histórico de la ciudad. 

Fue aquí donde el obispo Absalón levantó una fortaleza en el siglo XII. Alrededor de aquel asentamiento comenzó a desarrollarse la ciudad medieval.

A lo largo de los siglos se construyeron y reconstruyeron distintos palacios en este emplazamiento, hasta llegar al conjunto actual.

Palacio de Christiansborg

Hoy, el gran protagonista de Slotsholmen es el Palacio de Christiansborg, sede del Parlamento danés, del Tribunal Supremo y de parte de las funciones oficiales de la Casa Real.

Aunque el exterior ya impresiona, merece la pena valorar la visita a algunas de sus dependencias:

  • Los Salones Reales.
  • Las caballerizas.
  • Las cocinas históricas.
  • Las ruinas del antiguo castillo.
  • La torre panorámica. Conocida por ofrecer unas vistas excelentes de la ciudad.

Consejo

La subida a la torre es gratuita y ofrece una magnífica panorámica de toda la ciudad.

La antigua Bolsa de Copenhague

Otro edificio histórico destacado de Slotsholmen es la antigua Bolsa, conocida como Børsen.

Construida en el siglo XVII durante el reinado de Christian IV, sobresalía por su característica aguja formada por cuatro dragones entrelazados.

El edificio sufrió un grave incendio en abril de 2024. Por ello, cualquier visita actual debe comprobar previamente el estado de las obras y las posibilidades de contemplar su exterior.


Otros lugares de interés en Slotsholmen
  • La Biblioteca Real, conocida como el Diamante Negro por su moderna fachada oscura junto al agua.
  • El Museo Thorvaldsen, dedicado al escultor danés Bertel Thorvaldsen.
  • El Museo Judío Danés.
  • La iglesia de Holmens.
  • Las antiguas caballerizas reales.

Conviene recorrer la isla con calma: es un buen ejemplo de cómo la arquitectura histórica y la contemporánea conviven en el centro de Copenhague.

La biblioteca "el diamante negro"

Iglesia St Holmes

Los jardines del rey y el castillo de Rosenborg

Desde Slotsholmen regresamos hacia el norte para descubrir una de las zonas verdes más agradables de la ciudad.

Kongens Have, los Jardines del Rey, es el parque más antiguo de Copenhague. Su principal atractivo es el castillo de Rosenborg, una elegante residencia renacentista construida a comienzos del siglo XVII por orden de Christian IV.

Originalmente fue concebido como residencia real de recreo. Con el paso del tiempo dejó de utilizarse como palacio habitual, aunque volvió a acoger a la familia real en circunstancias excepcionales.

Hoy alberga las Joyas de la Corona danesa y otras colecciones históricas.

El castillo, rodeado de jardines cuidados y senderos, parece sacado de un cuento.

Nuestra opinión: aunque el interior resulta interesante, lo que más nos gustó fue el conjunto formado por el castillo y los Jardines del Rey. Es uno de los rincones más agradables para pasear y descansar del ritmo urbano.




Jardines del rey y castillo Rosemborg

El Jardín Botánico

Junto a Kongens Have se encuentra el Jardín Botánico, un espacio verde que reúne miles de especies vegetales de diferentes partes del mundo.

Sus grandes invernaderos de hierro y cristal constituyen uno de sus principales atractivos.


La Galería Nacional de Dinamarca

A poca distancia se levanta el Statens Museum for Kunst, la principal pinacoteca del país.

Su colección recorre varios siglos de historia del arte europeo y danés, con obras de artistas como Rubens, Mantegna y Matisse, además de una importante representación de la pintura escandinava.


Torvehallerne, el mercado gastronómico de Copenhague

Antes de abandonar esta zona hicimos una parada en Torvehallerne, uno de los mercados gastronómicos más conocidos de la ciudad.

Más que un mercado tradicional, es un moderno espacio culinario donde conviven pequeños productores, cafeterías y puestos especializados en gastronomía danesa e internacional.

Aquí descubrimos el smørrebrød, probablemente el plato más representativo de Dinamarca.

Se trata de una rebanada de pan de centeno cubierta con distintos ingredientes: arenque, salmón, gambas, carne, queso, huevo, verduras o pepinillos. Las combinaciones son muy variadas.

Es uno de los mejores lugares para acercarse a la gastronomía local sin necesidad de reservar en un restaurante formal.

El Barrio Real: la Iglesia de Mármol y Amalienborg

Desde Rosenborg continuamos hacia el elegante Barrio Real, uno de los lugares imprescindibles de Copenhague.

Nuestro punto de referencia era la enorme cúpula verde de la Iglesia de Mármol, visible desde distintos puntos del centro histórico.

Iglesia de Mármol (Frederiks Kirke)

Inspirada en la arquitectura monumental europea, la Iglesia de Mármol es uno de los templos más destacados de la capital.

Su gran cúpula domina el barrio y el interior resulta igualmente impresionante.

En las proximidades se encuentran el Museo del Diseño Danés y el Museo de Medicina, dos alternativas interesantes para quienes dispongan de más tiempo.

Palacio de Amalienborg

Frente a la iglesia se abre la plaza octogonal de Amalienborg, centro de la monarquía danesa.

El conjunto está formado por cuatro palacios que rodean la plaza, presidida por la estatua ecuestre del rey Federico V. Amalienborg continúa siendo la residencia principal de la familia real.

Algunos de sus espacios pueden visitarse, aunque el acceso depende de los horarios y de las actividades oficiales.

El cambio de guardia

Es una de las ceremonias más conocidas de Copenhague. 

Tradicionalmente tiene lugar a mediodía, aunque el recorrido y la duración pueden variar según las circunstancias y la presencia de la familia real.

Si coincide con el horario de visita, merece la pena acercarse con antelación para observar el desfile.

Los soldados, con sus característicos uniformes de gala y sus altos gorros de piel negra, realizan un vistoso desfile.

Nuestra valoración del Barrio Real: la armonía arquitectónica de Amalienborg, la majestuosidad de la Iglesia de Mármol y la tranquilidad de las calles convierten esta zona en una de las más elegantes de la ciudad.

Desde aquí continuamos hacia el monumento más fotografiado de Dinamarca: la Sirenita.







La Sirenita, Nyhavn y Christiania

Camino hacia la Sirenita

Desde Amalienborg nos dirigimos a pie hacia la pequeña estatua inspirada en el cuento de Hans Christian Andersen.

Antes de llegar pasamos junto a dos lugares que merecen una parada.

La iglesia de San Albano y la fuente de Gefion

La iglesia anglicana de San Albano es un elegante templo neogótico construido a finales del siglo XIX.

Justo delante se encuentra la monumental fuente de Gefion, inspirada en una leyenda relacionada con la formación de Selandia.

Según el relato mitológico, la diosa Gefion recibió la promesa de obtener toda la tierra que pudiera arar en una noche. Para conseguirlo transformó a sus hijos en bueyes, que arrancaron un fragmento del territorio sueco y lo arrastraron hasta el mar. La leyenda relaciona ese episodio con el origen de la isla de Selandia, donde hoy se encuentra Copenhague..

La fuente representa precisamente esa escena y es uno de los conjuntos escultóricos más impresionantes de la ciudad.

La fuente representa precisamente ese momento de la leyenda.

Su tamaño y la fuerza de las esculturas la convierten en una de las más impresionantes de Escandinavia.



IGLESIA SAN ALBAN Y FUENTE GERION

Kastellet, la fortaleza con forma de estrella

Tras dejar atrás la fuente cruzamos el acceso a Kastellet, una fortaleza militar construida en el siglo XVII.

Su planta en forma de estrella, sus murallas y sus antiguos edificios militares la convierten en uno de los recintos fortificados mejor conservados del norte de Europa.

Hoy es también un parque muy agradable. Recorrimos caminos bordeados de edificios de ladrillo rojo, antiguos cuarteles y un molino de viento bien conservado.

El ambiente era relajado, con vecinos paseando, haciendo deporte o disfrutando de los jardines.

Consejo: muchos visitantes atraviesan Kastellet únicamente para llegar a la Sirenita, pero merece la pena dedicar unos minutos a recorrer su interior.





La Sirenita (Den lille Havfrue: la pequeña señora del mar )

Al abandonar la fortaleza apareció el monumento más famoso de Dinamarca.

La Sirenita sorprende por su reducido tamaño. Quizá sea precisamente esa sencillez la que explica parte de su encanto.

Inspirada en el célebre cuento de Hans Christian Andersen, fue realizada por el escultor Edvard Eriksen e inaugurada en 1913 gracias al mecenazgo de la familia Jacobsen, vinculada a la cervecera Carlsberg.

La bailarina Ellen Price sirvió de inspiración para el rostro, mientras que el cuerpo se modeló tomando como referencia a la esposa del escultor.

A pesar de su popularidad, la estatua ha sufrido numerosos actos vandálicos: ha sido decapitada en dos ocasiones, ha perdido un brazo y ha aparecido cubierta de pintura y con distintos disfraces.

Su tamaño puede decepcionar a quienes esperan un monumento colosal, pero sigue siendo uno de los símbolos más reconocibles del país.








Paseo junto al puerto

Nuestra intención inicial era regresar utilizando el autobús acuático, cuyo embarcadero se encontraba junto a la Sirenita. Sin embargo, al comprobar que todavía faltaba bastante para la siguiente salida, decidimos continuar caminando.

Fue una magnífica decisión.

El paseo paralelo al puerto constituye uno de los recorridos más agradables de Copenhague. Durante nuestra visita, los árboles estaban cubiertos de flores blancas y el paisaje adquiría una belleza especial.



Nyhavn, la imagen más famosa de Copenhague

Si existe una fotografía capaz de representar la capital danesa, es la del canal de Nyhavn.

Las fachadas de colores reflejadas sobre el agua, los antiguos barcos de madera y las terrazas junto al muelle forman una de las imágenes más reconocibles de Europa.

El llamado Puerto Nuevo fue construido en el siglo XVII para facilitar la llegada de mercancías al centro de la ciudad. 

Durante siglos fue un barrio portuario de marineros, tabernas y una intensa vida nocturna.

Hoy Nyhavn se ha transformado en una de las zonas más animadas y visitadas de Copenhague.





Comer en Nyhavn

Aunque las terrazas estaban concurridas, decidimos quedarnos a comer. Fue todo un acierto.

Elegimos el restaurante Gulamageren Hus, con vistas al canal, donde probamos:

  • Mejillones al vino.
  • Un surtido de smørrebrød con arenque, salmón, gambas y pescado.
  • Cerveza Jacobsen.
  • Refresco danés. ¡Moko! (una limonada)
  •  427DKK/ para dos personas.





Christianshavn y Christiania

Cruzando hacia Christianshavn

Desde uno de los extremos de Nyhavn cruzamos un moderno puente peatonal que conecta con Christianshavn.

Desde allí se obtienen buenas vistas de la Ópera de Copenhague y del puerto. 


Nada más cruzar encontramos un animado mercado gastronómico al aire libre que contrastaba con la presencia, a pocos metros, del famoso restaurante Noma, considerado durante años uno de los mejores del mundo.

Continuamos paseando junto a los canales hasta llegar a uno de los lugares más peculiares de Dinamarca.



Christiania, la ciudad libre

Hablar de Christiania es hablar de uno de los espacios más singulares de Europa.

La comunidad nació en 1971, cuando un grupo de personas ocupó unos antiguos cuarteles militares abandonados. Con el tiempo evolucionó hasta convertirse en un barrio alternativo, conocido por su historia de autogestión, sus expresiones artísticas y sus normas comunitarias.

Sus calles reúnen murales, talleres artesanales, cafeterías, pequeños comercios y espacios culturales. Algunos de los antiguos edificios militares se han transformado en viviendas con una arquitectura muy personal.

Todo transmite una sensación de creatividad y libertad.

Durante nuestra visita encontramos terrazas, cafés, puestos de artesanía, salas de arte y espacios para conciertos. Todo transmitía una personalidad muy diferente de la del centro monumental.

Puedes entrar y pasear libremente. Respetando las normas locales. 

En algunas zonas, especialmente en Pusher Street, la fotografía puede estar restringida o resultar inapropiada. Conviene respetar las indicaciones y evitar fotografiar a personas sin permiso.

Nuestra opinión: Christiania nos sorprendió por su identidad propia y por el contraste con el resto de la capital. Es un lugar acogedor, tranquilo y con una gran personalidad. Es un barrio con identidad propia que muestra una cara completamente diferente de Copenhague.











 


La Iglesia de Nuestro Salvador

A unos minutos de Christiania se encuentra Vor Frelsers Kirke, la Iglesia de Nuestro Salvador, famosa por su torre con una escalera exterior en espiral.

Su silueta es uno de los elementos más reconocibles de Christianshavn. 

Una dulce despedida del día

Antes de regresar al centro hicimos una última parada en una pastelería tradicional, Lagkagehuset, donde probamos dos especialidades dulces, entre ellas una tarta Christianhave y otra de merengue.

58 DKK.

Después cruzamos de nuevo los canales, paseamos por Slotsholmen y terminamos la jornada en Tivoli, ya completamente iluminado.

Fue el broche perfecto para nuestro primer día en Copenhague.


5. Segundo día en Copenhague: barrios de Nørrebro, Østerbro y Vesterbro, parques y vida cotidiana

Después de dedicar la primera jornada a los grandes iconos de la ciudad, reservamos el día siguiente para descubrir algunos barrios menos monumentales, pero igualmente interesantes.

Nuestra ruta pasó por Nørrebro, Østerbro y Vesterbro, tres zonas que muestran diferentes facetas de la vida urbana danesa.

Nørrebro, el barrio multicultural

Nørrebro destaca por su ambiente joven, multicultural y desenfadado. Cafeterías independientes, tiendas alternativas, carriles bici y pequeños parques forman parte del paisaje cotidiano.

El lugar que más nos llamó la atención fue el cementerio Assistens Kirkegård.

Assistens Kirkegård, un cementerio convertido en parque

Más que un cementerio convencional, Assistens parece un gran jardín urbano.

Los habitantes de Copenhague pasean por sus senderos, leen bajo los árboles, hacen un picnic o simplemente disfrutan de la tranquilidad. Al principio resulta chocante ver un espacio funerario utilizado de esa manera, pero pronto se comprende que forma parte de la vida cotidiana del barrio.

Entre sus tumbas descansan algunas de las figuras más importantes de Dinamarca:

  • Hans Christian Andersen, el célebre escritor.
  • Søren Kierkegaard, filósofo y pensador.
  • Niels Bohr, físico y premio Nobel.

Un plano de las sepulturas facilita la localización de las tumbas más conocidas cuando está disponible en la entrada.

Nuestra opinión: fue una de las sorpresas del viaje. No esperábamos encontrar un lugar tan agradable, donde el recuerdo de personajes históricos conviviera con la vida diaria de los vecinos.





tumba H. C ANDERSEN
Tumba Kierkegaard

 Østerbro, tranquilidad y calidad de vida

Muy cerca de Nørrebro se encuentra Østerbro, un barrio residencial elegante y tranquilo.

Sus avenidas amplias, edificios históricos, zonas verdes y ambiente relajado ofrecen una imagen de Copenhague alejada de las áreas más turísticas.

Aunque no concentra tantos monumentos, es una zona interesante para descubrir el ritmo cotidiano de la capital y observar cómo se vive en sus barrios residenciales.



Regreso a Torvehallerne: una parada gastronómica

Antes de continuar hacia el siguiente barrio regresamos al mercado de Torvehallerne.

Pedimos un surtido de smørrebrød con diferentes ingredientes, acompañado de un steak sandwich y una cerveza Carlsberg.

170 DKK para dos personas, unos 12 € por persona al cambio de entonces.

Qué comer en Copenhague

Además del smørrebrød, durante una visita a la capital merece la pena probar:

  • Arenque marinado.
  • Salmón ahumado.
  • Mejillones al vino.
  • Perritos calientes daneses.
  • Repostería tradicional.
  • Cervezas locales, como Carlsberg y Jacobsen.

La gastronomía danesa combina recetas tradicionales con propuestas contemporáneas, y en Copenhague resulta fácil encontrar desde puestos informales hasta restaurantes de alta cocina.



Vesterbro, del barrio obrero al distrito de moda

Nuestra última parada fue Vesterbro, al oeste del centro histórico.

Antiguamente conocido por sus mataderos, almacenes y una intensa vida nocturna, el barrio se ha transformado en una de las zonas más dinámicas de Copenhague.

Hoy reúne cafeterías, galerías de arte, pequeños comercios y restaurantes que ocupan antiguos edificios industriales. Es un buen ejemplo de la recuperación urbana de la capital.

Los jardines de Frederiksberg

Cerca de Vesterbro se encuentran los jardines de Frederiksberg, un amplio parque con lagos, canales, árboles y extensas praderas.

Es un lugar perfecto para pasear y descansar después de una jornada de visitas.

En sus proximidades destacan dos lugares:

  • El Palacio y Jardines de Frederiksberg, antigua residencia real. Lagos, canales, bosques y amplias praderas convierten este espacio en uno de los pulmones verdes de la capital.
  • El Zoo de Copenhague, una visita interesante para quienes viajan en familia.

En las inmediaciones también se encuentra la antigua fábrica de cerveza Carlsberg, cuyo recinto ofrece una interesante combinación de historia industrial, arquitectura y espacios culturales. 



7. Consejos para visitar Copenhague

  • Recorre el centro a pie. Muchos de los principales atractivos se encuentran a una distancia razonable.
  • Utiliza el metro para los desplazamientos largos. Es una alternativa práctica, especialmente si el alojamiento está fuera del centro.
  • Reserva Tivoli para la tarde. La iluminación aporta un ambiente especial, siempre que el parque esté abierto.
  • Pasea sin prisas por Nyhavn. Es uno de los lugares más concurridos, pero también uno de los más bonitos.
  • No te limites a fotografiar la Sirenita. El paseo por Kastellet y la fuente de Gefion merece la pena.
  • Visita Christiania con respeto. Sigue las indicaciones locales y presta atención a las restricciones sobre fotografía.
  • Aprovecha los parques. Son una parte importante de la vida cotidiana de Copenhague.
  • Consulta los precios actuales. Las tarifas de transporte, museos, parques y atracciones pueden haber cambiado respecto a nuestro viaje de 2018.
  • Si alquilas un coche, déjalo aparcado durante las visitas al centro. El transporte público y los recorridos a pie suelen resultar más cómodos.

¿Cuál es la mejor época para visitar Copenhague?

De mayo a septiembre suele ser una época especialmente agradable para recorrer la ciudad, gracias a los días largos y a unas temperaturas generalmente más suaves.

La primavera puede ofrecer parques floridos y menos visitantes que los meses centrales del verano, aunque el tiempo es variable. 

En invierno, la iluminación y los ambientes acogedores tienen su encanto, pero los días son mucho más cortos.

¿Merece la pena visitar Copenhague?

Rotundamente, sí.

Pocas capitales europeas combinan tan bien patrimonio histórico, arquitectura contemporánea, espacios verdes, gastronomía y calidad de vida.

Copenhague es una ciudad cómoda, segura y fácil de recorrer. Sus monumentos más conocidos justifican por sí solos la visita, pero son los pequeños detalles —un canal lleno de barcos, un parque repleto de vecinos tomando el sol o una cafetería junto a una calle peatonal— los que terminan dejando un recuerdo más duradero.

Quizá ahí resida el verdadero significado del hygge: aprender a disfrutar de las pequeñas cosas.

8. Información práctica: resumen

Tiempo recomendado: dos o tres días completos.

Cómo moverse: a pie, en bicicleta y en transporte público.

Mejor época: de mayo a septiembre, aunque la primavera y el invierno ofrecen experiencias diferentes.

Moneda: corona danesa (DKK).

Documentación para viajeros españoles: DNI o pasaporte en vigor.

Imprescindibles: Nyhavn, la Sirenita, Tivoli, Amalienborg, la Iglesia de Mármol, Rosenborg, Christiansborg, Strøget y Christiania.

Consejo gastronómico: prueba el smørrebrød en Torvehallerne y reserva tiempo para disfrutar de una comida junto a los canales.

Nuestra impresión

Copenhague nos conquistó.

Nos gustaron sus palacios y jardines, el colorido de Nyhavn, la singularidad de Christiania y la imagen de la Sirenita frente al mar. Pero también recordamos el paseo junto al puerto, las flores blancas de los árboles, las paradas gastronómicas y el ambiente tranquilo de barrios que quedan fuera de los circuitos más monumentales.

El cementerio de Assistens fue una de las sorpresas más inesperadas. También lo fue comprobar cómo una ciudad puede conservar su patrimonio histórico sin renunciar a la arquitectura contemporánea, a los espacios verdes y a una intensa vida en sus calles.

Y, por supuesto, quedó el recuerdo de Tivoli al anochecer, cuando las luces transforman el parque en un escenario casi mágico.

Copenhague es una capital que no necesita deslumbrar a cada paso. Su encanto aparece poco a poco, mientras se recorren sus calles, se contemplan los barcos de sus canales o se disfruta de una terraza sin mirar el reloj.

Quizá por eso resulta tan fácil comprender el hygge: no se trata de buscar grandes experiencias, sino de saber disfrutar de las que tenemos delante.

Porque, como siempre, ¡paren el mundo… que nos subimos!


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