El oeste de Selandia: pueblos
marineros, naturaleza y vestigios vikingos
Aunque Copenague, los castillos de Frederiksborg y Kronborg son los grandes protagonistas de la isla de Selandia, el oeste esconde lugares mucho menos conocidos que merecen una visita.
Pequeños puertos pesqueros, paisajes prácticamente vírgenes,
fortalezas medievales y asentamientos vikingos completan un itinerario
diferente, alejado de los circuitos más turísticos.
Nosotros visitamos estos puntos en el camino de regreso, desde el puente que unia la ISLA DE SELANDIA CON LA DE FIONIA a HAVNSO
Havnsø, un tranquilo puerto
pesquero
Su puerto transmite la serenidad de los pueblos marineros daneses.
Apenas unas cuantas embarcaciones de recreo, un supermercado, un par de restaurantes y el constante ir y venir de los ferris que enlazan con las islas cercanas rompen el silencio del lugar.
Frente a la costa se divisa la pequeña isla de Nekselø, un espacio natural muy apreciado por senderistas y aficionados a la observación de aves.
La península de Havnsø y la
isla de Nekselø
La playa, estrecha y cubierta de guijarros, invita más al paseo que al baño. Frente a la costa emerge la silueta de Nekselø, una pequeña isla protegida por su riqueza ornitológica y sus paisajes prácticamente intactos.
| Islote Nekselo |
Una noche en la granja de
Silvy
En Havnsø
encontramos uno de los alojamientos más originales de todo el viaje: el B&B
Skortskær, una acogedora granja familiar situada en Skortskær 2,
Føllenslev.
Su
propietaria, Silvy, nos recibió con el entusiasmo de quien disfruta
compartiendo su forma de vida.
La finca
estaba llena de animales: caballos, ocas, cerdos, conejos, perros y gallinas
convivían en un ambiente completamente rural.
Silvy nos
fue presentando uno por uno a sus animales mientras nos explicaba que criaba
conejos para diferentes establecimientos de la comarca, incluido un conocido
restaurante con estrella Michelin.
Fue
imposible no contagiarse de su entusiasmo.
Aquella
tarde terminó convirtiéndose en una de las experiencias más entrañables del
viaje.
La casa
ofrecía una única habitación para huéspedes, sencilla pero muy acogedora. Como
ocurría en muchos alojamientos rurales daneses, los viajeros podían utilizar
libremente la cocina para preparar la cena.
Pagamos 55 euros por la habitación, un precio excelente para la calidad de la experiencia.
Muy cerca de
Havnsø visitamos el Castillo de Dragsholm, uno de los más antiguos de
Dinamarca.
Construido a
comienzos del siglo XIII, ha desempeñado funciones de fortaleza, residencia
nobiliaria e incluso prisión.
Hoy alberga
un elegante hotel y un prestigioso restaurante con estrella Michelin.
Pero lo que
más llama la atención son las numerosas leyendas que rodean al castillo.
Se dice que
en sus pasillos habitan varios fantasmas, entre ellos la célebre Dama Blanca
y la Dama Gris, protagonistas de algunas de las historias más conocidas
del folclore danés.
Incluso para quienes no creen en fantasmas, el edificio posee una atmósfera muy especial.
Un paso entre dos aguas
Consultando
el mapa descubrimos un estrecho istmo situado al noroeste de Selandia.
Decidimos
salir de Hanso por ese paso.
Fue,
probablemente, una de las mayores sorpresas del viaje.
Una sencilla
pista de tierra, perfectamente transitable con un turismo convencional,
atraviesa un paisaje completamente virgen.
A un lado se extiende el mar. Al otro, una tranquila laguna.
En algunos
puntos apenas cincuenta metros separan ambas masas de agua.
Avanzábamos a poco más de diez kilómetros por hora. No porque el camino lo exigiera, sino porque queríamos prolongar aquel momento el mayor tiempo posible.
Hicimos
varias paradas para contemplar el paisaje y observar la abundante fauna que
habita la zona.
Vimos
faisanes, liebres, patos, codornices y enormes bandadas de aves sobrevolando la
laguna.
Fue uno de
esos lugares que rara vez aparecen en las guías de viaje y que terminan
convirtiéndose en uno de los mejores recuerdos de unas vacaciones.
Trelleborg, una fortaleza
vikinga
Otra parada fue en Trelleborg, cerca de Slagelse. Unos km antes de cruzar el puente que unia las islas de Selandia y Fionia.
Este
asentamiento, construido hacia el año 980 por orden del rey Harald Blåtand
(Harald Bluetooth), constituye una de las fortalezas circulares vikingas
mejor conservadas de Dinamarca y forma parte del conjunto de fortalezas
vikingas declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El recinto
permite comprender perfectamente cómo eran estas impresionantes construcciones
defensivas.
Entre sus
principales atractivos destacan:
- La maqueta de la fortaleza
original.
- La reconstrucción de una longhouse,
la típica vivienda comunal vikinga.
- El museo.
- Las siluetas marcadas con
piedra blanca que indican la ubicación de las antiguas casas.
Durante
nuestra visita coincidimos con la celebración de una fiesta familiar en la
longhouse.
Todo
indicaba que estaban celebrando una confirmación.
Aunque no
conseguimos entender del todo las explicaciones de una simpática abuela que
intentó contárnoslo en danés, el ambiente hacía pensar que, por un momento,
habíamos retrocedido más de mil años en el tiempo.
Fue un final
perfecto para una ruta repleta de historia.
Si dispones
de algún día adicional, una de las mejores excursiones desde Selandia es la isla
de Møn.
Al sur de Selandia.
Su principal
atractivo son los espectaculares acantilados blancos de Møns Klint, que
se elevan más de cien metros sobre el mar Báltico y constituyen uno de los
paisajes naturales más impresionantes de Dinamarca.
Además, la
isla conserva pequeñas iglesias medievales, agradables pueblos rurales y
elegantes casas señoriales que invitan a descubrir una Dinamarca mucho menos
conocida.
Nosotros
tuvimos que dejar esta visita para otra ocasión.
Será una
excelente excusa para regresar.
Camino hacia Fionia
Nuestra ruta
por Selandia terminaba cruzando el espectacular Puente del Gran Belt
(Storebæltsbroen), una impresionante obra de ingeniería de casi 18
kilómetros que une las islas de Selandia y Fionia.
Mientras
dejábamos atrás Selandia comprendimos que habíamos recorrido mucho más
que una simple ruta de castillos.
Habíamos descubierto una isla repleta de naturaleza, historia, pequeños pueblos y encuentros inolvidables que convirtieron este viaje en una de las experiencias más completas de nuestra ruta por Dinamarca.