Chichén Itzá: qué ver y cómo visitar el gran yacimiento arqueológico maya
Si hay una
excursión imprescindible en Yucatán, esa es Chichén Itzá.
Su fama está
totalmente justificada.
Cuando llegas
a la gran Plaza Principal y contemplas el Castillo de Kukulkán las
sensaciones se elevan.
Aquella
enorme construcción es el resultado de los conocimientos arquitectónicos,
matemáticos, religiosos y astronómicos de una civilización capaz de levantar
una ciudad monumental en plena península de Yucatán.
Y Chichén
Itzá no es solamente Kukulkán. A medida que avanzábamos aparecieron ante
nosotros el Gran Juego de Pelota, el Cenote Sagrado, el Templo de los
Guerreros, las Mil Columnas, El Caracol, el Templo del Gran Sacerdote y el
Palacio de las Monjas.
Además,
nuestra visita formó parte de una ruta por Yucatán y aprovechamos el
desplazamiento entre Mérida y Valladolid para conocer el yacimiento y después
continuar hacia Izamal, la espectacular Ciudad Amarilla de Yucatán.
En esta guía os cuento cómo organizar la visita, qué ver en Chichén Itzá, qué otros lugares podéis añadir a la excursión y cómo terminamos el día en Izamal.
Cómo llegar a Chichén Itzá
Se encuentra aproximadamente a 120 kilómetros de Mérida y a 45km de Valladolid.
Es sencillo llegar desde estos puntos. También desde Cancún, Playa del Carmen o Tulum.
Puedes ir por libre, o con alguno de los múltiples tours que se ofrecen en cualquiera de esos puntos.
Una posibilidad muy interesante consiste en aprovechar el traslado entre Mérida y Valladolid para visitar Chichén Itzá.
En la entrada del yacimiento existía la posibilidad de dejar el equipaje y continuar posteriormente el viaje.
Otra opción era alojarse en Pisté, población situada muy cerca de la entrada, y aprovechar para asistir al espectáculo nocturno de luz y sonido.
Entrada a Chichén Itzá
Cuando nosotros realizamos el viaje pagamos: 182 pesos (11 €)
Hoy las tarifas han cambiado considerablemente, por lo que conviene comprobar el precio actualizado antes de la visita.
También existen otras interpretaciones lingüísticas y etimológicas, por lo que no conviene entender una única traducción como absolutamente definitiva.
Chichén Itzá: historia de una
gran ciudad maya
Chichén Itzá
fue inicialmente un importante centro maya y posteriormente recibió una fuerte
influencia de otros grupos mesoamericanos, entre ellos los toltecas.
Entre los
siglos IX y XII alcanzó una enorme importancia política, económica y
religiosa en la península de Yucatán.
La ciudad
estaba formada por numerosos edificios monumentales, plazas, templos,
plataformas y espacios destinados a actividades ceremoniales.
Y lo más fascinante es que muchos de ellos todavía podemos contemplarlos hoy.
Qué ver en Chichén Itzá
Una vez
atravesada la entrada caminamos unos 200 metros hasta desembocar en la enorme Plaza
Principal.
Y allí
apareció ante nosotros uno de los monumentos más famosos de México.
1. El Castillo o Pirámide de Kukulkán
La famosa
pirámide escalonada domina toda la plaza.
Es el Castillo
de Kukulkán, dedicado a la Serpiente Emplumada, una de las grandes
divinidades de la tradición maya yucateca.
En la base
de la escalinata pueden verse las famosas cabezas de serpiente, mientras que
las propias escaleras y los cuerpos inclinados de la pirámide crean la imagen
de la serpiente descendiendo.
La
arquitectura del edificio está estrechamente relacionada con la astronomía y
el calendario maya.
La pirámide tiene nueve cuerpos escalonados, asociados simbólicamente con los 9 niveles del inframundo maya.
Las cuatro
escalinatas cuentan con 91 peldaños cada una. Sumados los cuatro lados y la
plataforma superior, el conjunto se ha relacionado tradicionalmente con los 365
días del año solar.
En el interior de la pirámide se encontraron estructuras anteriores y un trono con forma de jaguar.
No está permitido subir a la pirámide.
La contemplación del Castillo desde la plaza sigue siendo, de todos modos, uno de los grandes momentos de la visita.
2. El Gran Juego de Pelota
Alrededor de
la plaza se encuentra el Gran Juego de Pelota, uno de los mayores y
mejor conservados de toda Mesoamérica.
Dos equipos
competían en un espacio delimitado por enormes muros.
La pelota
debía mantenerse en movimiento utilizando principalmente las caderas, los
brazos y otras partes del cuerpo, sin emplear las manos.
Pero el
juego no era simplemente una competición deportiva.
Tenía una
importante dimensión ritual y religiosa dentro de la sociedad
mesoamericana.
Durante mucho tiempo se difundió la idea de que el capitán del equipo perdedor era siempre sacrificado. Sin embargo, las interpretaciones actuales son bastante más prudentes y la realidad parece haber sido mucho más compleja.
Junto al
Juego de Pelota se encuentra la Plataforma de los Cráneos, conocida como
Tzompantli.
Sus relieves
representan numerosas calaveras y constituyen uno de los ejemplos más
llamativos de la iconografía ritual de Chichén Itzá.
Muy cerca
está también la plataforma de los Jaguares y las Águilas.
Los relieves muestran estas figuras sujetando corazones humanos entre sus garras, una representación relacionada con el complejo mundo ritual de la antigua ciudad.
| friso del templo de los cráneos |
| el aguila devorando el corazón |
Desde aquí
continuamos hacia el norte por un sendero de unos 300 metros hasta alcanzar el Cenote
Sagrado.
Es una
enorme depresión natural llena de agua que tuvo una importante función ritual.
Durante las
investigaciones arqueológicas se recuperaron numerosos objetos arrojados al
agua como ofrendas.
El cenote
nos recuerda hasta qué punto el agua estaba vinculada a la religión y a la vida
de las antiguas ciudades mayas de Yucatán.
5. El Templo de los Guerreros y las Mil Columnas
De regreso
hacia la plaza nos dirigimos hacia el Templo de los Guerreros.
frente a él se encuentra el Grupo
de las Mil Columnas.
En su momento sostenían estructuras que hoy han desaparecido.
A espaldas del templo, en una zona más boscosa, encontramos además otros edificios y espacios relacionados con la vida cotidiana y ceremonial de la ciudad.Continuamos
hacia el sur y pasamos junto al Cenote Xtoloc.
Es mucho más
discreto que el Cenote Sagrado y se encuentra rodeado de vegetación.
Su presencia
dentro del propio recinto vuelve a recordarnos la importancia que tenían los
cenotes para las poblaciones mayas.
7. El Templo del Gran Sacerdote
Después
llegamos al Templo del Gran Sacerdote
Es una pirámide escalonada decorada con las figuras de dos serpientes.
| templo gran sacerdote |
Un poco más
adelante apareció ante nosotros uno de los edificios más singulares de Chichén
Itzá:
El
Observatorio, conocido como El Caracol.
Su
estructura circular es excepcional dentro de la arquitectura maya.
Determinadas ventanas, orientaciones y características arquitectónicas han llevado a relacionarlo con la observación astronómica.
| observatorio |
Finalmente
llegamos al llamado Palacio de las Monjas.
El nombre es
una denominación posterior utilizada por los españoles, que encontraron cierta
semejanza entre el conjunto y un convento.
Con él terminamos nuestro recorrido por el yacimiento.
Y después de varias horas caminando entre templos, plazas, cenotes y construcciones monumentales, resulta difícil no pensar en la extraordinaria dimensión que tuvo esta antigua ciudad.Para
completar la visita a Chichén Itzá existe la posibilidad de acercarse al cenote
Ik Kil, situado a pocos kilómetros del yacimiento.
Es uno de los cenotes más conocidos de Yucatán
Su
espectacular abertura circular, la vegetación que cae desde las paredes y el
agua en el fondo crean una imagen impresionante.
Además, es
posible darse un baño en él.
Otra posibilidad es visitar las grutas de Balankanché, también situadas en las proximidades.
Se trata de
un sistema de cuevas con interesantes formaciones naturales y una importante
relación con el mundo ritual maya.
Si disponéis de tiempo, ambas visitas pueden completar perfectamente una jornada dedicada a Chichén Itzá.
Izamal, la ciudad amarilla de
Yucatán
Después de
visitar Chichén Itzá emprendimos el regreso hacia Mérida.
Pero hicimos
una parada en un lugar muy especial:
Izamal.
Y fue una
excelente decisión.
Para llegar nos apeamos en Holtún y desde allí tomamos otro autobús hasta esta pequeña ciudad.
Izamal fue
durante la época prehispánica un importante centro ceremonial maya relacionado
con Itzamná, una de las principales divinidades de la tradición maya.
Posteriormente
los españoles construyeron el gran Convento de San Antonio de Padua
sobre una antigua plataforma maya.
El resultado
es uno de los lugares más singulares de Yucatán.
Prácticamente todo el centro histórico está pintado de amarillo. Por eso Izamal es conocida como: la Ciudad Amarilla de Yucatán.
El Convento de San Antonio de Padua
Al convento
se accede por unas rampas que conducen hasta un enorme atrio.
En su
interior se encuentra la iglesia dedicada a la Virgen de la Inmaculada
Concepción.
Nosotros
tuvimos además la suerte de coincidir con una celebración religiosa.
Había
ofrendas, música, danzas, cantos y numerosos actos folklóricos.
La Virgen era conocida popularmente por los habitantes como “la Mamá Linda”.
A las 23:00
h tomamos el autobús de regreso a Mérida.
Precio: 32 pesos (2 €)
| actos en honor a mama linda |
Consejos para visitar Chichén
Itzá
- Intentad llegar a primera
hora, especialmente si viajáis en los meses más calurosos.
- Llevad agua, sombrero,
protector solar y calzado cómodo.
- Recordad que no está
permitido subir al Castillo de Kukulkán.
- Reservad varias horas para
recorrer tranquilamente el recinto.
- Si viajáis entre Mérida y
Valladolid, valorad la posibilidad de hacer la visita durante el
trayecto.
- Si lleváis equipaje, comprobad
previamente las condiciones para poder dejarlo en la zona de acceso.
- Si queréis visitar también un
cenote, Ik Kil es una de las opciones más conocidas de los
alrededores.
- Los precios que aparecen en
este artículo corresponden a nuestro viaje, no como tarifas
actuales.
Nuestras impresiones de
Chichén Itzá
Chichén Itzá
fue uno de esos lugares de nuestro viaje por México que superó nuestras
expectativas.
Habíamos
visto cientos de fotografías de Kukulkán antes de llegar. Y, sin embargo,
cuando lo tuvimos delante, la sensación fue diferente.
Quizá porque
una fotografía no puede transmitir la dimensión de la plaza, ni el silencio que
se siente al contemplar los edificios, ni la imaginación que despierta pensar
en las personas que caminaron por allí hace más de mil años.
Lo que más
nos impresionó fue precisamente el conjunto.
Kukulkán es,
evidentemente, la estrella. Pero después de varias horas recorriendo el recinto
descubrimos que Chichén Itzá es mucho más que su pirámide.
El Juego de
Pelota nos hizo pensar en la importancia de los rituales; el Cenote Sagrado, en
la relación de los mayas con el agua; el Templo de los Guerreros y las Mil
Columnas, en la magnitud de la ciudad; y El Caracol, en los conocimientos
astronómicos que alcanzó aquella civilización.
Y todavía
quedaba una última sorpresa.
Después de
la monumentalidad de Chichén Itzá, terminamos el día en Izamal,
caminando por sus calles amarillas y coincidiendo casualmente con una
celebración en honor a la Virgen, la “Mamá Linda”.
Fue un
contraste magnífico.
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