EL FIORDO DE LOS SUEÑOS
Comenzamos una de las etapas más espectaculares de nuestro viaje por Noruega.
Nuestro objetivo era recorrer una parte del Sognefjord, el famoso Fiordo de los Sueños, y descubrir algunos de sus brazos más espectaculares: el Nærøyfjord y el Aurlandsfjord.
Durante estas jornadas
recorreremos el pueblo de Voss, nos asomaremos al mirador de Stalheim y desde él divisaremos uno de los brazos más bonitos del fiordo de los sueños: Nærøyfjord, pasearemos por la remota aldea de Undredal, veremos el pueblo de Flåm y su famoso tren, Kaupanger y Sogndal, para terminar acercándonos al enorme glaciar
Jostedalsbreen y realizar una fantástica excursión hasta Bergsetbreen.
Nos esperaban carreteras encajadas entre montañas, cascadas que aparecían a cada pocos kilómetros, pequeños pueblos de madera, túneles interminables, ferris cruzando fiordos y, como gran colofón, uno de los enormes glaciares de Noruega.
Ruta del viaje
Bergen → Voss → cascada Tvindefossen → hotel-mirador Stalheim → Gudvangen "el lugar de los dioses". Fiordo y Poblado vikingo→ aldea de Undredal y su queso→ Flåm el tren y la iglesia→ Lærdal pernocta en el fiordo→ Kaupanger → Sogndal → Bergsetbreen
ÍNDICE
El Fiordo de los Sueños: Sognefjord
Mapa de la ruta por el Sognefjord
Voss: la puerta de entrada a los fiordos
La garganta Bordalsgjelet
Tvindefossen: una espectacular cascada
Stalheim y el valle de Nærøydalen
Mirador de Stalheim
Stalheimskleiva, la carretera de las 13 curvas
Gudvangen: el lugar de los dioses
Puerto y cruceros por el Nærøyfjord
El poblado vikingo
Undredal:
Iglesia de Undredal
El tradicional queso de cabra
Flåm y el Aurlandsfjord
El famoso tren de Flåm
Qué ver en Flåm
El túnel de Lærdal
Lærdal: dormir junto al Fiordo de los Sueños
Ferry por el Sognefjord hasta Kaupanger
Kaupanger y su iglesia de madera
Sogndal: la puerta hacia el glaciar
Jostedalsbreen: el gran glaciar de Noruega
Bergsetbreen: nuestra excursión al glaciar
Ruta en caravana por el Fiordo de los Sueños
Dónde aparcar y dónde pernoctar
VOSS: LA PUERTA DE ENTRADA A LOS FIORDOS
Desde Bergen llegamos a Voss y nos acercamos a su iglesia
También vimos la moderna estación, desde donde partía el teleférico hacia las montañas.
Nuestra primera excursión del día estaba muy cerca de Voss, a un par de kilómetros.
LA GARGANTA DE BORDALSGJELET
A 2 kilómetros de
Voss encontramos el desvío hacia Bordalsgjelet, una garganta
estrecha y encajada entre paredes rocosas.
Realizamos una pequeña
caminata por este desfiladero.
La senda discurría
entre una vegetación frondosa, siguiendo el curso del agua y avanzando
entre las paredes de roca.
El lugar era bonito. Aunque hubo una pequeña decepción.
¡La senda terminaba apenas unos 300 metros después!
Así que aquella caminata que prometía convertirse en una excursión terminó siendo más bien un pequeño paseo.
No importaba. Todavía nos quedaba muchísimo camino por delante.
TVINDEFOSSEN
Pasamos el desvío
hacia el Folk Museum y, unos 12 kilómetros después,
encontramos la cascada Tvindefossen.
Era una cascada de buen tamaño, precipitándose por la pared rocosa en varios saltos.
EL FIORDO DE LOS SUEÑOS
Poco después
comenzamos a acercarnos al Sognefjord, el Fiordo
de los Sueños.
Es uno de los grandes
iconos naturales de Noruega y se ramifica formando numerosos brazos, entre
ellos el espectacular Nærøyfjord y el Aurlandsfjord.
Nuestra ruta nos llevó hacia el Nærøyfjord.
Antes de llegar al agua hicimos una parada en un lugar privilegiado.
STALHEIM Y EL VALLE DE NÆRØYDALEN
Primero nos dirigimos
al histórico Stalheim Hotel.
Conservaba unos salones muy atractivos, con mobiliario y decoración que daban al conjunto un cierto aire de museo. Pero lo mejor estaba fuera. EL MIRADOR DE STALHEIM
Desde el mirador teníamos unas vistas soberbias sobre el valle de Nærøydalen.
Desde las alturas se veía perfectamente el profundo valle rodeado de enormes paredes montañosas. Y, descendiendo por ellas, aparecían numerosas cascadas.
Era un paisaje monumental.
STALHEIMSKLEIVA, LA CARRETERA DE LAS 13 CURVAS
Para bajar hacia el
valle antiguamente había que afrontar la famosa Stalheimskleiva.
Se trata de una
estrecha carretera de montaña con 13 curvas cerradísimas, algunas
prácticamente de 180 grados, que salva un fuerte desnivel.
El trazado pasa junto
a dos grandes cascadas, Stalheimsfossen y Sivlefossen.
En nuestro viaje la
carretera estaba cerrada a los vehículos y solamente se permitía recorrerla a
pie.
La vimos desde el mirador del hotel. Desde allí se apreciaba perfectamente lo espectacular de su trazado.
Descendimos hacia el valle, a Gudvangen, situado en el extremo del Nærøyfjord, en la desembocadura del río Nærøydalselvi.
El nombre del "lugar de los dioses" está relacionado con su antiguo carácter sagrado y con el culto pagano que se practicaba en esta zona.
Hoy Gudvangen no puede considerarse un gran pueblo. Es más bien un pequeño conjunto de servicios destinados a los viajeros: gasolinera, supermercado, restaurantes y cafeterías.
Pero tiene algo mucho más importante: su puerto.
CRUCEROS POR EL NÆRØYFJORD
Desde el muelle parten
los barcos que realizan los cruceros por los fiordos.
También hay conexiones
marítimas con otros puntos como Flåm y Kaupanger.
Navegar por esta zona
permite contemplar de cerca las enormes paredes montañosas, las cascadas y las
pequeñas granjas que aparecen en lugares aparentemente imposibles.
Es uno de los grandes
atractivos turísticos del Fiordo de los Sueños.
EL POBLADO VIKINGO
En Gudvangen también
se encuentra el poblado vikingo, una recreación de un antiguo asentamiento.
El recinto cuenta con
construcciones tradicionales y personas caracterizadas con vestimentas de
época, recreando diferentes aspectos de la vida de los vikingos.
Una forma curiosa de
acercarse a la historia de esta región.
UNDREDAL, EL PUEBLECITO DEL QUESO DE CABRA
Salimos de Gudvangen
por un largo túnel en dirección a Flåm.
Pero antes nos
desviamos unos 4 kilómetros para visitar Undredal.
Y fue una magnífica
decisión.
Encontramos una
pequeña localidad remota y muy típicamente noruega, situada a orillas del Aurlandsfjord.
Casitas de madera,
embarcadero, iglesia y montañas rodeándolo todo.
Un escenario de
postal.
La pequeña iglesia de Undredal es uno de los elementos más característicos del pueblo.
Su tamaño reducido
encaja perfectamente con el ambiente de esta pequeña localidad.
Pero había algo que llamaba todavía más nuestra atención: las cabras.
Había numerosos rebaños por los alrededores. Y tenía una explicación.
Undredal es famoso por
su tradicional queso de cabra.
Por supuesto,
aprovechamos la ocasión y compramos varias piezas.
Eran unos quesos de
aspecto peculiar, como un mazacote esponjoso, con una textura y un sabor
bastante diferentes de los que estamos acostumbrados.
Una curiosidad
gastronómica más de nuestro viaje por Noruega.
FLÅM, A ORILLAS DEL AURLANDSFJORD
Continuamos
hasta Flåm, situada al fondo del Aurlandsfjord, en la
desembocadura del río Flåmselvi.
Es uno de los
destinos turísticos más famosos de los fiordos noruegos.
Su situación
privilegiada hace que sea un importante puerto de cruceros y uno de los puntos
de partida de la famosa Flåmsbana, el tren de Flåm.
EL TREN DE FLÅM
El tren de
Flåm realiza un espectacular recorrido desde Flåm hasta Myrdal.
El trayecto asciende
desde el nivel del fiordo hacia las montañas, atravesando un paisaje de grandes
desniveles, cascadas, túneles y valles.
Es uno de los
recorridos ferroviarios turísticos más conocidos de Noruega.
FLÅM
Flåm se dividia en dos zonas claramente diferenciadas:
La zona junto al puerto era la más turística. Había un gran bazar, tiendas de souvenirs, restaurantes y la estación del tren.
La parte interior más tranquila, siguiendo el curso del río, donde encontramos la antigua iglesia de madera de Flåm.
Conservaba pinturas y
frescos de gran interés. Algunos curiosos de renos, bosques...
EL TÚNEL DE LÆRDAL
Abandonamos Flåm y
atravesamos Aurland.
Entonces nos enfrentamos a otra de las grandes obras de ingeniería de esta ruta: el túnel de Lærdal.
¡Nada menos que 24,5
kilómetros bajo la montaña!
Es el túnel de
carretera más largo del mundo.
La travesía resulta
toda una experiencia, especialmente cuando uno piensa en la enorme cantidad de
roca que queda sobre nuestras cabezas.
Finalmente salimos a la luz y a 2 kilómetros después llegamos a Lærdal.
PERNOCTACIÓN JUNTO AL FIORDO
A la salida de Lærdal
encontramos una explanada a orillas del fiordo.
Era un lugar solitario y tranquilo. Justo lo que buscábamos para pasar la noche.
Frente a nosotros se
abría la característica forma en «V» del fiordo.
Las nubes se
reflejaban sobre el agua y las montañas cerraban el paisaje.
Un lugar precioso.
CRUZAMOS EL FIORDO DE LOS SUEÑOS
A la mañana siguiente
continuamos nuestro recorrido.
Para ello tomamos
el ferry que cruza el Sognefjord hasta Kaupanger.
Como en otros ferris noruegos, el sistema era muy sencillo. Una máquina leía automáticamente la matrícula y el paso quedaba registrado mediante AutoPASS
KAUPANGER Y SU STAVKIRKE
En Kaupanger hicimos
una parada para visitar su antigua iglesia de madera.
Enmarcada por las montañas y el lago.
SOGNDAL
Continuamos hasta Sogndal, otra de las localidades importantes de la zona y también punto de llegada de cruceros. (En el puerto había dos muy grandes atracados)
En la localidad vimos una curiosa estatua de un gigante sentado y el museo ártico
A partir de aquí
emprendimos una larga tirada, unos 90 kilómetros junto al Fiordo de los
Sueños.
Y el paisaje fue
espectacular.
El agua presentaba
tonalidades verdosas y turquesas.
Las montañas se
levantaban a ambos lados y numerosas cascadas descendían desde las alturas
hasta el propio fiordo.
En algunos puntos
todavía quedaban neveros en las montañas.
Y, como regalo, en uno
de los tramos apareció ante nosotros un precioso doble arco iris.
EL GLACIAR JOSTEDALSBREEN
Después de superar un
puerto de montaña de dificultad moderada llegamos a ORDAL: una pequeña localidad de
servicios.
Allí tomamos un desvío hacia el interior. Nos esperaban 27 kilómetros por una carretera estrecha. Y aquello parecía sacado de un cuento.
Lagos de agua verdosa,
montañas formando un gigantesco circo, cascadas que se precipitaban desde las
laderas y pequeños túneles excavados directamente en la roca.
Todo aquel recorrido nos conducía hacia una de las grandes maravillas naturales de Noruega:
el glaciar
Jostedalsbreen.
EL GLACIAR JOSTEDALSBREEN
Es una enorme masa de hielo que ocupa cientos de kilómetros cuadrados y de la que parten numerosos brazos y lenguas glaciares hacia los valles.
Nosotros decidimos visitar una de ellas: Bergsetbreen.
Y fue una elección
magnífica.
EXCURSIÓN A BERGSETBREEN
La carretera terminaba
en un aparcamiento.
Precio 70 coronas-7€
Desde allí comenzaba
nuestra excursión.
El recorrido era
circular y de unos 7 kilómetros, sin grandes dificultades.
De inicio seguimos un
bravío río de un intenso color azul, alimentado por las aguas del deshielo.
Poco a poco nos fuimos
internando en el valle.
Estábamos
completamente rodeados de altas montañas.
Y por todas partes
aparecían cascadas.
En un momento del
camino llegamos hasta una enorme cascada.
El agua caía con una fuerza brutal. El ruido era ensordecedor.
El sendero pasaba
prácticamente por debajo y terminamos empapados por el agua pulverizada.
Pero merecía
totalmente la pena.
Continuamos avanzando
entre montañas y cascadas.
Hasta que finalmente apareció ante nosotros el glaciar.
BERGSETBREEN, UNA LENGUA DEL JOSTEDALSBREEN
La lengua glaciar
descendía entre las montañas hasta encontrarse con un pequeño lago de aguas
cristalinas.
La imagen era
soberbia.
El hielo, las
montañas, el lago, las cascadas y el verde intenso de la vegetación componían
uno de los paisajes más espectaculares de todo nuestro viaje.
Nos quedamos un buen rato contemplándolo.
EL RETROCESO DEL GLACIAR
Un cartel mostraba
hasta dónde había llegado la lengua glaciar en diferentes años:
1700, 1800, 1900,
2000...
La comparación resultaba impresionante. Cada fecha mostraba el glaciar un poco más atrás.
Una manera muy gráfica de comprobar el retroceso de estos grandes glaciares.
REGRESO POR EL SENDERO KAISER WILHELM
Después de disfrutar
del glaciar emprendimos el regreso.
La ruta estaba
perfectamente señalizada y pudimos completar un recorrido circular.
Parte del regreso se
realizaba por el sendero Kaiser Wilhelm, una pista acondicionada
que también ha sido utilizada para facilitar el acceso de visitantes y
actividades relacionadas con el glaciar.
El camino seguía
ofreciendo unas vistas magníficas.
Cascadas, montañas,
río y hielo nos acompañaron durante buena parte del recorrido.
¡Fue una fantástica
caminata!
PERNOCTACIÓN JUNTO AL FIORDO
De vuelta a ORDAL pernoctamos a orillas del fiordo
Las vistas eran preciosas: el fiordo de aguas turquesas. Las casas de colores. Las enormes montañas.
Esta vez, además, tuvimos compañía. ¡Apenas 100 metros de nosotros había un enorme crucero atracado!
No había servicios, aunque sí un WC de pago.
CONCLUSIÓN: EL FIORDO DE LOS SUEÑOS
Estas dos jornadas
habían sido una auténtica sucesión de paisajes extraordinarios.
Comenzamos en Voss,
entre cascadas y gargantas.
Continuamos por Stalheim
y el valle de Nærøydalen, para llegar después a Gudvangen, el valle de los dioses, y el
espectacular Nærøyfjord.
Visitamos la pequeña y
encantadora Undredal, famosa por su queso de cabra.
Llegamos a Flåm,
uno de los grandes centros turísticos de los fiordos noruegos, y atravesamos el
gigantesco túnel de Lærdal.
Al día siguiente
cruzamos el Sognefjord en ferry, visitamos Kaupanger y
Sogndal y recorrimos kilómetros y kilómetros junto al agua.
Y como colofón nos
internamos en las montañas para llegar hasta el glaciar Jostedalsbreen y
Bergsetbreen.
Fiordos, cascadas,
montañas, glaciares, pequeños pueblos y carreteras imposibles.
Noruega en estado
puro.
Y si algo nos quedó claro durante estas dos jornadas es que el nombre de Fiordo de los Sueños no es ninguna exageración.
CONSEJOS PARA RECORRER EL FIORDO DE LOS SUEÑOS
- Venid con tiempo. El Sognefjord es enorme y hay
muchísimos lugares donde parar.
- La caravana es una magnífica
forma de hacerlo. Permite ir adaptando la ruta al paisaje, parar
en miradores y encontrar lugares tranquilos para pasar la noche.
- Calculad bien los tiempos de
carretera. Aunque
las distancias puedan parecer cortas, las carreteras discurren entre
montañas, fiordos y túneles, y los ferris forman parte de la ruta.
- No os limitéis a los grandes
destinos. Voss,
Flåm y Gudvangen son imprescindibles, pero pequeños desvíos como Undredal
pueden proporcionar algunos de los momentos más auténticos del viaje.
- Aprovechad los ferris. En esta zona no son solamente
un medio de transporte: también permiten disfrutar del fiordo desde otra
perspectiva. En nuestro recorrido utilizamos el ferry para cruzar el
Sognefjord hasta Kaupanger.
- No os perdáis Stalheim. El mirador ofrece unas vistas
extraordinarias sobre el valle de Nærøydalen y permite comprender la
espectacularidad del paisaje.
- Comprobad el estado de las
carreteras de montaña.
- Reservad tiempo para el
glaciar. Si
vais a continuar hacia el Jostedalsbreen, merece muchísimo la pena dedicar
una jornada a una de sus lenguas. Nosotros escogimos Bergsetbreen y
realizamos una ruta circular de unos 7 kilómetros.
- Llevad calzado adecuado para
caminar. La
excursión al glaciar combina senderos, zonas húmedas y terreno de montaña;
además, el paisaje invita continuamente a abandonar la carretera y
caminar.
- Para pernoctar, buscad siempre
lugares tranquilos. En nuestro caso encontramos junto al fiordo
explanadas solitarias donde pudimos pasar la noche disfrutando de unas
vistas extraordinarias.
19. NUESTRAS IMPRESIONES DEL FIORDO DE LOS SUEÑOS
El Fiordo
de los Sueños fue, sin duda, una de las grandes etapas de nuestro viaje por
Noruega.
Hay lugares que impresionan por un paisaje concreto y otros en los que es el propio recorrido el que se convierte en el espectáculo.
Durante kilómetros avanzábamos entre montañas enormes, cascadas que se precipitaban desde las alturas, túneles interminables, carreteras encajadas junto al agua y pequeños pueblos de madera que parecían formar parte del paisaje.
Nos
sorprendió especialmente la variedad del recorrido. Pasamos de la
animada Voss a los impresionantes miradores de Stalheim,
navegamos por el Nærøyfjord, descubrimos la pequeña Undredal,
llegamos a Flåm, atravesamos el gigantesco túnel de Lærdal y continuamos
bordeando el Sognefjord hasta Kaupanger y Sogndal.
Pero si
tuviéramos que elegir algunos momentos, nos quedaríamos con Stalheim y el
valle de Nærøydalen, la navegación entre las paredes del Nærøyfjord y,
sobre todo, la excursión hasta Bergsetbreen.
Y quizá eso
sea lo que más nos gustó del Fiordo de los Sueños: no fue solamente visitar
un fiordo, sino recorrer un territorio entero en el que cada curva de la
carretera podía esconder un nuevo paisaje.
Nos fuimos con la sensación de que Noruega había vuelto a superarse a sí misma. Y todavía nos quedaba mucho país por descubrir.

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