TRONDHEIM: LA CIUDAD DEL FESTIVAL DE OLAV Y EL CORAZÓN VIKINGO DE NORUEGA
Trondheim ya es, por sí sola, una ciudad atractiva. Está atravesada por el río Nidelva, que se convierte en el principal punto de referencia para recorrerla. A sus orillas aparecen casas de madera de colores, antiguos puentes, barrios históricos y una ciudad que combina su pasado medieval con una animada vida cultural.
Pero, además, llegamos en unas fechas muy especiales: se estaba celebrando
el Festival de Olav.
La ciudad
estaba completamente volcada con el acontecimiento.
Había
conciertos, espectáculos y una gran feria gastronómica
instalada en pleno centro.
En la fortaleza se estaba preparando incluso el escenario para la actuación de Björk del día siguiente.
Después de
recorrerla, continuamos hacia el norte por la E6 hasta Mære, donde
encontramos un lugar de pernocta que difícilmente podía ser más noruego: una
antigua iglesia de origen vikingo, un lago y prados de un verde intensísimo.
ÍNDICE
- Llegada a Trondheim
- La fortaleza
- El río Nidelva y el puente
Gamle Bybro
- Las casas de colores junto al
río
- Stiftsgården y el centro
histórico
- El Festival de Olav
- La catedral de Nidaros
- El Palacio del Arzobispo
- Las calles del centro
- El puerto y los museos
- El barrio de Bakklandet
- De Trondheim a Mære
- Pernoctación junto a la iglesia
de Mære
- Nuestra impresión
APARCAMIENTO EN TRONDHEIM
Conseguimos aparcar a 100 metros de la fortaleza,
en la parte alta de la ciudad.
El
estacionamiento era gratuito durante dos horas, utilizando la
correspondiente rueda horaria.
El centro,
en cambio, era de pago.
Cuando
transcurrieron las dos horas simplemente desplazamos la caravana a otro
emplazamiento algo más adelante y continuamos la visita.
LA FORTALEZA
Desde
nuestro aparcamiento comenzamos precisamente por la fortaleza, situada
en una posición elevada.
Y tuvimos la oportunidad de verla en un momento muy especial. Se estaba preparando el escenario para un concierto que tendría lugar al día siguiente. ¡Actuaba Björk!
Después descendimos hacia el centro.
EL RÍO NIDELVA Y GAMLE BYBRO
El río
Nidelva es el gran protagonista de Trondheim.
Y uno de los
lugares más bonitos para encontrarse con él es el histórico Gamle Bybro,
el antiguo puente de la ciudad.
Construido en madera, destaca por sus características estructuras triangulares
y sus arcos labrados.
Pero, sobre
todo, ofrece unas vistas magníficas.
Desde él contemplamos las famosas casas de colores alineadas a orillas del río.
LAS CALLES JUNTO AL RÍO
A ambos
lados del puente nacían sendas calles paralelas al Nidelva.
Y eran
realmente bonitas.
Casas
tradicionales de madera, fachadas de colores, terrazas, restaurantes...
Un lugar
perfecto para pasear tranquilamente.
Nos sentamos en una de esas terrazas a tomar unas cervezas mientras
escuchábamos un concierto de jazz.
EL CENTRO HISTÓRICO
Cruzamos el
histórico puente y nos adentramos en el centro.
Uno de los
primeros edificios destacados fue Stiftsgården, el gran palacio de
madera de Trondheim.
Continuamos
el paseo hasta encontrarnos con la estatua del rey vikingo, recordatorio
de la importancia histórica de la ciudad.
Pero el
verdadero ambiente estaba en la plaza central.
LA FERIA GASTRONÓMICA DEL
FESTIVAL DE OLAV
La plaza
estaba ocupada por una gran feria gastronómica, con multitud de
puestos.
Probamos:
- Mejillones escandinavos.
- Wrap de reno.
- Pancake relleno.
- Shawarma.
- Pizza de champiñones y reno.
- Y algo que no olvidaremos
fácilmente: ¡natillas con chorizo!
Una
combinación tan sorprendente como inolvidable.
| NATILLAS CON CHORIZO |
LA CATEDRAL DE NIDAROS
La gran joya monumental de Trondheim
Majestuosa y profusamente decorada, destaca por su impresionante fachada y por la importancia que ha tenido históricamente.
Trondheim
fue durante siglos uno de los grandes centros religiosos de Noruega y la
catedral es el mejor reflejo de ese pasado.
También sus jardines estaban completamente animados durante el festival. Encontramos allí más puestos de comida y numerosos artesanos.
EL PALACIO DEL ARZOBISPO
Junto a la
catedral se encuentra el Palacio del Arzobispo.
Durante
nuestra visita, su patio se había convertido en otro de los escenarios del
festival.
Allí asistimos a un concierto realmente original. La cantante tenía una voz extraordinariamente aguda
LAS CALLES DE TRONDHEIM
Continuamos
recorriendo el centro y encontramos algunas calles especialmente atractivas.
Una de ellas
estaba decorada con paraguas suspendidos sobre nuestras cabezas.
Otra estaba engalanada con guirnaldas.
Cruzamos el puente intermedio.
EL PUERTO Y LOS MUSEOS
Al norte del
centro histórico se encuentra la zona portuaria.
Allí
encontramos diferentes museos relacionados con la identidad de la ciudad y de
la región:
- Museo Marítimo.
- Museo del Rock.
- Museo del Folclore y las
tradiciones.
El puerto
también conserva ese carácter marítimo que ha acompañado a Trondheim durante
siglos.
Una de las esculturas que encontramos fue la dedicada al ballenero.
Volvimos a
cruzar el río por la zona alta.
El puente tenía sus barandillas completamente decoradas con flores. Y, curiosamente, también aparecían fresas.
Desde aquí nos dirigimos hacia uno de los barrios que más nos sorprendieron.
BAKKLANDET: DE ZONA INDUSTRIAL
A BARRIO CON ENCANTO
Bakklandet es probablemente uno de los mejores
ejemplos de cómo una ciudad puede transformar su pasado industrial.
Lo que
antiguamente era una zona degradada, portuaria e industrial se ha convertido en
un espacio agradable, lleno de paseos, centros culturales, restaurantes y
terrazas.
Y lo
interesante es que la transformación no ha borrado su pasado.
Todavía
aparecen entre los nuevos espacios las grandes grúas, antiguas maquinarias y
hangares.
El contraste resulta muy atractivo.
DE TRONDHEIM A MÆRE
Después de recorrer Trondheim continuamos nuestro viaj hacia el norte.
Tomamos la E6.
Nuestro siguiente destino estaba a unos 100 kilómetros: Mære.
PERNOCTACIÓN JUNTO A LA
IGLESIA DE MÆRE
A unos 2
kilómetros de Mære, sobre una pequeña loma y en un entorno completamente
solitario, encontramos la iglesia de Mære.
El lugar era
magnífico.
La iglesia
se encontraba rodeada de un paisaje abierto y, a unos 100 metros, aparecía un
pequeño lago entre prados de un verde intensísimo.
Era un
lugar:
- tranquilo,
- nivelado,
- solitario,
- y con un entorno espectacular.
Además,
disponíamos de toma de agua en la iglesia.
Para
nosotros fue una de esas pernoctaciones que hacen que viajar en caravana tenga
un atractivo especial.
NUESTRA IMPRESIÓN DE TRONDHEIM:
Trondheim
nos sorprendió.
Por
sus monumentos, su río Nidelva o sus preciosas casas de madera.
También porque tuvimos la conocimos en plena celebración del
Festival de Olav.
La ciudad estaba viva. Había música, gastronomía, artesanía, terrazas y conciertos por todas partes.
Pudimos
pasar de contemplar la majestuosa catedral de Nidaros a probar un wrap de reno,
escuchar jazz junto al río o encontrarnos con que Björk iba a actuar al día
siguiente en la fortaleza.
Y después,
como contrapunto perfecto, terminamos la jornada alejándonos de la ciudad y
durmiendo junto a una antigua iglesia en lo alto de una colina, frente a un
lago y rodeados de prados.
Trondheim
nos dejó el recuerdo de una ciudad histórica que sabe celebrar su pasado sin
dejar de mirar hacia adelante.
Y nosotros seguimos, siempre hacia el norte.
PRÓXIMA ETAPA:

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