MOLDE, CARRETERA DEL ATLÁNTICO Y CHRISTIANSUND: LA RUTA DE LOS PUENTES SOBRE EL MAR
Hay carreteras que simplemente sirven para llevarte de un lugar a otro. Y hay otras en las que el propio camino se convierte en el viaje. Esta jornada fue una de esas.
Salimos de Åndalsnes, todavía impresionados por la espectacularidad del fiordo geiranger, la carretera de las águilas y la de los trolls: Trollstigen.
Continuamos hacia el norte.
Nuestra primera parada fue Molde, una tranquila ciudad abierta al fiordo, famosa por sus rosas y por su festival de jazz.
Después continuamos hasta Christiansund, antes de enfrentarnos a uno de los grandes iconos de las carreteras noruegas.
La Carretera del Atlántico.
Una sucesión de islas e islotes unidos por puentes que parecen desafiar al océano. Una carretera que sube, baja y se curva sobre el mar hasta alcanzar su imagen más famosa: el espectacular puente de Storseisundet.
ÍNDICE
- De Åndalsnes a Molde
- Molde: la ciudad de las rosas y el jazz
-
Qué ver en Molde
- Museo Romsdal
- Plaza del Ayuntamiento
- Catedral
- Iglesia de madera
- Molde, ciudad del jazz
- Paseo junto al fiordo
- Christiansund
- La Carretera del Atlántico
- Nuestra impresión
DE ÅNDALSNES A MOLDE
Partimos de Åndalsnes.
En Afarnes
tomamos otro ferry para cruzar a la otra orilla.
A estas
alturas del viaje ya habíamos perdido la cuenta de cuántos ferris llevábamos.
Y lo mejor era que, teniendo instalada la aplicación de AutoPASS, prácticamente no teníamos que ocuparnos de nada. Subíamos al ferry, cruzábamos y continuábamos nuestra ruta.
Tras desembarcar, atravesamos uno de esos puentes que empezaban a anticiparnos lo que encontraríamos poco después en la famosa Carretera del Atlántico.
Nuestro
siguiente destino era Molde.
MOLDE: LA CIUDAD DE LAS ROSAS
Y EL JAZZ
Molde es una ciudad de tamaño medio, tranquila y apacible. Muy fácil de recorrer a pie.
APARCAMIENTO
Aparcamos gratuitamente en una explanada situada en la parte alta de la
ciudad.
A unos 2,5
kilómetros más arriba se encuentra el mirador de Molde, situado en
la montaña, desde donde se puede contemplar una extraordinaria panorámica de la
ciudad, el fiordo y las montañas.
Desde el parking comenzamos a descender hacia el centro.
QUÉ VER EN MOLDE
Según
descendíamos hacia el centro fuimos encontrando algunos de los principales
puntos de interés.
MUSEO ROMSDAL
Un espacio
dedicado a la historia y la cultura de la región.
Su arquitectura también llamaba la atención, con ese característico diseño escandinavo que combina funcionalidad y sencillez.
LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO
El centro de
Molde gira alrededor de la plaza del Ayuntamiento.
Es un
espacio amplio y abierto, situado junto al mar.
Una de las curiosidades que más nos llamó la atención estaba precisamente en el edificio del Ayuntamiento.
Su techo se prolongaba como una especie de ensanchamiento de la calle superior y estaba decorada con grandes maceteros llenos de flores. Especialmente llamativas eran las rosas
Molde es conocida precisamente como la ciudad de las rosas.
Una escultura en la plaza era ROSEPIKEN, LA VENDEDORA DE ROSAS.
LA CATEDRAL Y LA IGLESIA DE
MADERA
En esta zona
también encontramos la catedral de Molde, un edificio sencillo que
encaja perfectamente con el carácter de la ciudad.
Y muy cerca, otro templo completamente diferente: una pequeña iglesia de madera negra.
MOLDE, CIUDAD DEL JAZZ
La ciudad celebra el famoso Molde International Jazz Festival, uno de los grandes festivales de jazz de Europa.
Por eso no
resulta extraño encontrar referencias al jazz durante el paseo.
Incluso en
las aceras aparecen estrellas con los nombres de célebres músicos.
La ciudad cuenta además con un auditorio dedicado a este tipo de eventos.
EL PASEO JUNTO AL FIORDO
Desde el
centro nos acercamos al mar para recorrer el paseo junto al fiordo.
El paseo discurre junto al agua y ante algunos edificios destacados, entre ellos la biblioteca y el Hotel Molde.
Más adelante aparece el estadio de futbol Aker, situado prácticamente junto al mar.
Desde aquí
regresamos hacia el centro por las calles interiores.
Y dejamos atrás Molde para continuar hacia el norte.
CHRISTIANSUND
Nuestro siguiente destino estaba a unos 40 kilómetros: Christiansund.
La ciudad
tiene un carácter bastante más industrial que Molde, pero conserva algunas
zonas especialmente bonitas.
Una de ellas
es la parte situada junto al río, donde aparecen casas de colores
alineadas junto al agua.
Entre sus
lugares de interés encontramos la iglesia, diferentes museos y espacios
relacionados con la historia marítima de la ciudad.
También
destaca el Nordmøre Museum, dedicado a la cultura y la historia de la
región.
Hicimos una breve visita y atravesamos la ciudad para continuar hacia nuestro verdadero objetivo de la jornada.
A unos 30 kilómetros de Christiansund comenzaba una de las carreteras más famosas de Noruega: la Carretera del Atlántico.
La ruta enlaza diferentes islas e islotes mediante una sucesión de puentes ondulados
La obra fue
inaugurada en 1983 y conecta la isla de Averøy con la zona de Eide,
continuando la comunicación hacia Christiansund.
LOS PUENTES SOBRE EL ATLÁNTICO
Lo más
espectacular son sus puentes.
Entre todos ellos destaca el famoso Storseisundet. Su gran arco, de unos 260 metros, produce una perspectiva espectacular, especialmente cuando se contempla desde los puntos de observación situados a sus alrededores.
CENTRO DE VISITANTES Y
SENDEROS
Al comienzo
de la carretera encontramos un centro de visitantes, con cafetería y
servicios.
Desde allí
parte un sendero metálico de unos 400 metros que permite acercarse hasta
la base del puente más famoso.
Es un recorrido muy sencillo y merece la pena hacerlo.
GAVIOTAS, PESCADORES Y
CABALLAS
También nos detuvimos en otro de los puentes que estaba repleto de pescadores y de gaviotas.
La caballa, (makral) era la pesca estrella.
VIAJAR EN CARAVANA POR LA
CARRETERA DEL ATLÁNTICO La Carretera
del Atlántico es especialmente atractiva para recorrerla en caravana. La carretera
es parte del espectáculo y existen diferentes puntos donde detenerse para
contemplar los puentes y el océano. NUESTRA IMPRESIÓN Después de
los enormes fiordos, los puertos de montaña y las carreteras vertiginosas de
los días anteriores, la llegada a la costa supuso un cambio de escenario. Molde nos pareció una ciudad tranquila,
agradable y muy fácil de visitar. Christiansund, más marítima e industrial, nos
sirvió de transición. Pero la gran
protagonista de la jornada fue la Carretera del Atlántico. Sus puentes,
sus islotes, el océano y esa sensación de estar conduciendo literalmente sobre
el mar hacen que sea una de las carreteras más singulares de Noruega. PROXIMA ETAPA: TRODHEIM |


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