Día 4. Teotihuacán, Basílica
de Guadalupe y Tlatelolco
Reservamos
el último día para realizar una de las excursiones imprescindibles desde Ciudad
de México: la visita a Teotihuacán, una de las mayores ciudades de la América
precolombina.
Completamos
la jornada con dos lugares de enorme importancia histórica y religiosa: la
Basílica de Guadalupe, principal centro de peregrinación católica del
continente americano, y la Plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco, donde
confluyen algunos de los episodios más trascendentales de la historia de
México.
Es un día
intenso, pero perfecto para comprender la evolución del país desde las
civilizaciones prehispánicas hasta la actualidad.
Itinerario del día
Ruta
recomendada
- Plaza de las Tres Culturas
(Tlatelolco)
- Basílica de Guadalupe
- Zona arqueológica de
Teotihuacán
- Pirámide del Sol
- Pirámide de la Luna
- Calzada de los Muertos
- Regreso a Ciudad de México
La Plaza de las Tres Culturas: el lugar donde se resume la historia de México
Nuestra primera parada fue la Plaza de las Tres Culturas, uno de los lugares con mayor carga histórica de Ciudad de México.
Su nombre no puede ser más acertado. En un mismo espacio conviven tres etapas fundamentales de la historia del país: los restos arqueológicos de la ciudad prehispánica de Tlatelolco, la iglesia colonial de Santiago Tlatelolco y los modernos edificios levantados durante el siglo XX.
Pocos lugares permiten comprender tan bien la evolución de México.
Pero esta plaza también es escenario de uno de los episodios más trágicos de la historia reciente del país.
El 2 de octubre de 1968, pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México, miles de estudiantes se concentraron aquí para reclamar mayores libertades. La manifestación terminó con una intervención armada del gobierno que provocó una matanza cuyo número exacto de víctimas sigue siendo motivo de debate.
Hoy un monolito recuerda a las víctimas. Cada 2 de octubre, una multitud vuelve a reunirse en este lugar para mantener viva su memoria.
Más que una visita monumental, la Plaza de las Tres Culturas invita a comprender la compleja historia de México.
Iglesia de Santiago Tlatelolco
Construida a comienzos del siglo XVII, la Iglesia de Santiago se levanta sobre parte de la antigua ciudad indígena.
En su interior se conserva, según la tradición, la pila bautismal de Juan Diego, el indígena al que, de acuerdo con la tradición católica, se le apareció la Virgen de Guadalupe en el cerro del Tepeyac.
El yacimiento arqueológico de Tlatelolco
Tlatelolco fue una importante ciudad mexica, célebre por albergar el mayor mercado de Mesoamérica.
Un sendero permite recorrer el recinto arqueológico mientras diversos paneles explican la historia del lugar.
Entre sus principales estructuras destacan:
- Templo Mayor, la principal pirámide ceremonial de la ciudad
- Altar Mayor (Tzompantli), donde se exhibían los cráneos de los enemigos sacrificados.
- Los Amantes de Tlatelolco, la tumba en la que fueron hallados los esqueletos de un hombre y una mujer abrazados. Este descubrimiento arqueológico se ha convertido en uno de los hallazgos más conocidos del yacimiento
Basílica de Guadalupe:
Nuestra siguiente parada fue la Basílica de Guadalupe, el principal centro de peregrinación de México y uno de los santuarios marianos más visitados del mundo.
Cada año millones de peregrinos llegan hasta el cerro del Tepeyac para venerar a la Virgen de Guadalupe, patrona de México y símbolo de identidad para millones de mexicanos.
Merece la pena recorrer con calma todo el complejo religioso, formado por la basílica moderna, la antigua basílica y varias capillas históricas distribuidas por la ladera del cerro del Tepeyac.
La devoción a la Virgen de Guadalupe tiene su origen en una de las leyendas más conocidas y veneradas de México.
Según la tradición, el 9 de diciembre de 1531, un indígena recién convertido al cristianismo, bautizado por los españoles con el nombre de Juan Diego, subía al cerro del Tepeyac cuando se le apareció la Virgen María.
La Virgen le pidió que acudiera ante el primer arzobispo de México, fray Juan de Zumárraga, para solicitarle la construcción de un templo en aquel mismo lugar.
Juan Diego obedeció, pero el arzobispo no dio crédito a su relato y le pidió una prueba que demostrara la autenticidad de la aparición.
De nuevo en el cerro del Tepeyac, la Virgen volvió a manifestarse y le indicó que recogiera unas rosas que, de manera milagrosa, habían florecido en pleno mes de diciembre, una época en la que aquello era imposible. Juan Diego las guardó en su ayate, la capa de fibra vegetal que vestían los indígenas, y regresó ante el arzobispo.
Cuando abrió el ayate para mostrar las flores, ocurrió el milagro: las rosas cayeron al suelo y, sobre la tela, apareció impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Aquel hecho convenció al arzobispo, que ordenó levantar un santuario en el cerro del Tepeyac.
Según la tradición católica, ese mismo ayate con la imagen de la Virgen es el que hoy puede contemplarse en la Basílica de Guadalupe, uno de los centros de peregrinación más importantes del mundo y el lugar de mayor devoción mariana de América.
Juan Diego
|
El conjunto de Guadalupe
El recinto religioso está formado por varios edificios de gran interés:
La Basílica Nueva.
La Basílica Antigua.
La Capilla del Cerrito, situada en el lugar donde, según la tradición, tuvo lugar la aparición.
La Capilla del Pocito.
La Capilla de los Indios.
El Parque de la Ofrenda.
La Basílica Nueva
La actual basílica fue inaugurada en 1976 y diseñada por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez, autor también del Museo Nacional de Antropología y del Estadio Azteca.
Su planta circular responde a un objetivo muy concreto: permitir que la imagen de la Virgen pueda contemplarse desde cualquier punto del templo.
Con capacidad para unas 40.000 personas, es una de las iglesias más grandes del continente.
Todo el edificio está lleno de simbolismo. Las lámparas suspendidas del techo representan las rosas entregadas por la Virgen a Juan Diego, mientras que la cubierta recuerda los pliegues del ayate en el que fueron transportadas.
En su interior existen diez capillas y, bajo el altar principal, un pasillo con cinta transportadora permite contemplar el ayate sin que se formen grandes aglomeraciones de peregrinos.
El ayate de la Virgen de Guadalupe
El gran centro de atención de la basílica es el ayate donde, según la tradición católica, quedó impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe.
Miles de fieles pasan diariamente ante él, muchos en silencio y otros entre lágrimas, convirtiendo este momento en uno de los más emotivos de toda la visita.
| LA VIRGEN DEL GUADALUPE estampada en el ayate |
La Basílica Antigua
Frente al templo moderno se levanta la antigua basílica, construida a comienzos del siglo XVIII.
Al igual que ocurre con otros edificios históricos de Ciudad de México, el terreno sobre el que se asienta ha provocado una notable inclinación del edificio, perfectamente visible desde el exterior.
Situada en la parte alta del cerro del Tepeyac, esta pequeña capilla ocupa el lugar donde, según la tradición, se produjo la aparición de la Virgen a Juan Diego.
En su interior destacan varios frescos que narran la conocida leyenda guadalupana.
Teotihuacán
A unos 48 kilómetros de Ciudad de México se encuentra Teotihuacán, uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes de América y una visita imprescindible desde la capital.
Entre los siglos I y VII d. C. fue una de las mayores ciudades del mundo, con una población que llegó a superar los 100.000 habitantes.
Se desconoce quiénes fueron sus fundadores, circunstancia que aumenta el misterio que envuelve este extraordinario enclave arqueológico.
Conviene recordar que Teotihuacán es muy anterior a Tenochtitlán y Tlatelolco. Cuando los mexicas fundaron su imperio, la ciudad llevaba siglos abandonada.
Hacia el año 600 d. C. comenzó su decadencia y terminó siendo abandonada por causas que aún hoy no se conocen con seguridad. Precisamente ese abandono hizo posible que gran parte del recinto llegara hasta nuestros días, ya que cuando los conquistadores españoles llegaron a la región no encontraron una ciudad habitada ni riquezas que saquear.
Nuestra visita
Nosotros accedimos por la Puerta 3.
Nada más entrar encontramos dos magníficos conjuntos palaciegos: el Palacio de los Jaguares y el Palacio de las Caracolas Emplumadas, famosos por los relieves y pinturas que aún conservan.
Muy cerca se encuentra el Palacio de Quetzalpapálotl, uno de los edificios más elegantes de la antigua ciudad. Sus patios y columnas decoradas permiten imaginar el esplendor que alcanzó Teotihuacán en su época de máximo desarrollo.
Desde el cercano mirador obtuvimos una de las imágenes más espectaculares del yacimiento: la Calzada de los Muertos, con las pirámides del Sol y de la Luna alineadas al fondo.
La Calzada de los Muertos
Nada más contemplarla se comprende la grandeza de Teotihuacán.
Esta impresionante avenida constituye el eje principal de la antigua ciudad y comunica sus edificios ceremoniales más importantes.
Caminar por ella produce una sensación difícil de describir.
La Pirámide del Sol
La Pirámide del Sol domina todo el conjunto arqueológico.
Con más de 60 metros de altura, es una de las mayores pirámides construidas en el continente americano y uno de los símbolos más reconocibles de México.
Su enorme tamaño sigue impresionando incluso después de tantos siglos.
La Pirámide de la Luna
Al final de la Calzada de los Muertos aparece la Pirámide de la Luna.
Desde este punto se obtiene una magnífica panorámica de toda la ciudad ceremonial y resulta mucho más fácil comprender el extraordinario urbanismo que alcanzó Teotihuacán.
Es, sin duda, uno de los mejores lugares para detenerse unos minutos y contemplar el conjunto arqueológico.
Cómo visitar Teotihuacán, la Basílica de Guadalupe y Tlatelolco por libre
Es perfectamente posible realizar esta excursión utilizando el transporte público.
Tlatelolco
Es factible llegar a pie- Son 500m desde la Plaza Garibaldi-
Metro: estación Tlatelolco.
Basílica de Guadalupe
Metro: estación Villa-Basílica.
Teotihuacán
Metro hasta Autobuses del Norte.
Desde allí salen autobuses directos hacia Teotihuacán.
Duración aproximada: 1 hora.
Precio: 33 pesos.
El último autobús de regreso suele salir sobre las 18:00 horas.
Los autobuses dejan a los visitantes junto a la Puerta 1 del recinto arqueológico.
¿Merece la pena hacer un tour?
Aunque llegar por libre resulta sencillo, la combinación de transporte, entradas y tiempo empleado hace que, en muchos casos, la diferencia de precio respecto a una excursión organizada sea pequeña.
Nosotros optamos por un tour de día completo y fue una excelente elección.
Incluía:
Recogida en el hotel.
Entradas a Tlatelolco, Basílica de Guadalupe y Teotihuacán.
Guía durante toda la jornada.
Una interesante demostración sobre el agave y la obsidiana, dos elementos fundamentales de la cultura mexicana.
Parada para comer en un restaurante de Teotihuacán (almuerzo no incluido).
Duración aproximada: de 9:00 a 18:00 horas.
Precio: 500 pesos (unos 30 €).
Lo contratamos a través del Hotel Amigo Suites, aunque en el Centro Histórico existen numerosas agencias que ofrecen excursiones similares.
Dónde comer en Teotihuacán
Junto a la entrada el Restaurante El Sol, que ofrece un completo bufé de cocina mexicana.
Encontramos moles, quesadillas, birria, sopa de calabaza, ensaladas, postres. Limonada,
Precio: 8,20 € por persona.
En el mismo complejo también asistimos a una interesante explicación sobre el cultivo del agave y el trabajo de la obsidiana, una de las piedras volcánicas más características de México, utilizada desde tiempos prehispánicos para fabricar herramientas, armas y objetos ornamentales.
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