lunes, 24 de febrero de 2014

QUÉ VER EN VALLADOLID. RUTA ACONSEJADA. MAPA. YACIMIENTO DE EK BALAM. CENOTES

Valladolid, Yucatán: qué ver, cenotes, Ek Balam 

Valladolid fue una de esas ciudades que nos sorprendieron por su ambiente. Tranquila, de calles anchas y despejadas y fachadas pintadas en suaves colores pastel.

Las distancias son cómodas, las calles invitan al paseo y, además, la ciudad se encuentra en una posición estratégica para conocer algunos de los lugares más interesantes de la península.

Desde Valladolid podemos acercarnos a Chichén Itzá, Ek Balam, diferentes cenotes y otras localidades yucatecas.

Pero Valladolid no es solamente una base para hacer excursiones. Tiene sus propios atractivos: 

el Cenote Zací, el convento de San Bernardino, la Calzada de los Frailes, la catedral, el Ayuntamiento, el Museo de la Ciudad y el mercado de artesanías.

Y fue precisamente aquí donde tuvimos algunas de las experiencias más curiosas de nuestra ruta por Yucatán: bañarnos en cenotes, descubrir las ruinas de Ek Balam, aprender palabras mayas de nuestro taxista Alfredo, probar chocolate elaborado según antiguas tradiciones y terminar el día paseando por una de las calles más bonitas de la ciudad.

Valladolid fue, por tanto, mucho más que una parada entre Mérida y Tulum.


Índice

  1. Cómo llegar a Valladolid
  2. Dónde alojarse en Valladolid
  3. Qué ver y hacer en Valladolid
  4. Cenote Zací
  5. Excursión a Ek Balam y los cenotes
  6. Ek Balam: las ruinas del Jaguar Oscuro
  7. Cenote Samulá
  8. Convento de San Bernardino de Siena
  9. La Calzada de los Frailes
  10. El chocolate de Yucatán
  11. De Valladolid a Tulum
  12. Otras visitas desde Valladolid
  13. Consejos para visitar Valladolid
  14. Nuestras impresiones de Valladolid

Cómo llegar a Valladolid

Valladolid está excelentemente comunicada y constituye uno de los principales puntos de conexión del interior de Yucatán.

Desde aquí resulta fácil desplazarse hacia algunos de los grandes destinos turísticos de la península, como Cancún, Playa del Carmen, Tulum o Mérida.

Nosotros llegamos desde Mérida.

Tomamos el bus local de Oriente a las 18:30 h y llegamos a Valladolid a las 21:45 h.

El precio que pagamos fue de: 90 pesos (unos 5,40 €).

Entre Mérida y Valladolid está Chichén Itzá. Una buena idea es visitarlo en ese trayecto. 


Dónde alojarse en Valladolid

Hotel Colonial Aurora, situado en una zona muy céntrica.

Precio: 15 € por persona.

El hotel tenía las habitaciones alrededor de un patio central y disponía de:

  • Piscina.
  • Aire acondicionado.
  • Baño privado.
  • Habitaciones amplias.
  • Camas confortables.
  • Televisión.
  • Wifi.

Su situación permitía salir caminando para conocer buena parte de Valladolid.

hotel Aurora

Qué ver y hacer en Valladolid

Comenzamos nuestro recorrido en la PLAZA CENTRAL

La catedral de San Servacio domina la plaza principal y constituye uno de los edificios más reconocibles del centro histórico.

catedral Valladolid

El Ayuntamiento y el Salón de los Murales

En el Ayuntamiento visitamos el Salón de los Murales. Donde se describía por qué Valladolid fue 4 veces heroica, y otros episodios como la rebelión de las castas.

salón de los murales

Museo de la Ciudad

Visitamos también el pequeño Museo de la Ciudad, instalado en el antiguo convento de San Roque.

Es una visita breve pero interesante para conocer mejor la historia de Valladolid y de la región.

Mercado de artesanías

seguimos nuestro paseo por el mercado de artesanías, situado en la zona de la plaza.

Ahora nos dirigimos hacia uno de los atractivos más sorprendentes de la ciudad: el Cenote Zací.

Cenote Zací: un cenote en pleno centro de Valladolid

Yucatán es una tierra especialmente conocida por sus cenotes.

La palabra procede del maya dzonot y hace referencia a estas formaciones naturales asociadas a depósitos de agua dulce.

Para los antiguos mayas los cenotes tenían una importancia extraordinaria. Eran fuentes de agua y, al mismo tiempo, lugares vinculados al mundo religioso y a la comunicación con los dioses y el inframundo.

Por toda la península de Yucatán encontramos un gran número de ellos.

cenote Zací

¿Qué tipos de cenotes existen?

Podemos encontrarnos diferentes tipos:

Cenotes cerrados

Están cubiertos por una bóveda o techo natural y normalmente presentan alguna abertura por la que entra la luz.

Cuando los rayos del sol atraviesan esa abertura y alcanzan el agua, crean una atmósfera realmente mágica.

Cenotes abiertos

No tienen techo y presentan generalmente una gran abertura circular.

Algunos parecen auténticas piscinas naturales abiertas en mitad de la selva.

Cenotes semiabiertos

Combinan las dos características anteriores.

Una parte permanece cubierta y otra se encuentra abierta al exterior.

El Cenote Zací es de este tipo.


Nuestra experiencia en el Cenote Zací

El Cenote Zací formaba parte de un pequeño complejo que incluía un parque, un restaurante situado sobre el borde del cenote y el acceso a la gran cavidad.

La entrada nos costó: 15 pesos (1 €).

Para llegar hasta el agua tuvimos que bajar por una estrecha escalera que atravesaba un túnel excavado entre la roca.

Y entonces apareció ante nosotros la gran poza.

La imagen era preciosa.

Las raíces de los árboles caían como lianas desde lo alto y el agua era tan transparente que podían verse perfectamente los peces de intenso color negro.

Una pasarela recorría parte del perímetro y descendía hasta el agua.

Y, por supuesto, nos dimos un baño de fábula.

El cenote era muy profundo y el agua tenía un impresionante tono azul eléctrico.

La sensación de estar nadando dentro de aquella enorme cavidad natural, prácticamente en el centro de una ciudad, fue una de las experiencias que más recordamos de Valladolid.


Excursión a Ek Balam y los cenotes

A la salida del Cenote Zací tomamos dos taxis para dirigirnos hasta las ruinas de Ek Balam.

Contratamos con los conductores una espera de entre 60 y 90 minutos y que después nos llevaran de regreso haciendo una parada en los cenotes de Samulá y Dzinup.

Pagamos: 250 pesos por taxi (unos 15 €).

Uno de nuestros conductores se llamaba Alfredo y terminó convirtiéndose en algo más que un simple taxista.

Durante el trayecto nos fue enseñando algunas palabras mayas.

  • Paswalik: hola.
  • Yumbotek: gracias, literalmente asociado a la idea de que “Dios te lo pague”.
  • Utz kuchi keech: bienvenidos.
  • Ik panech: eres muy guapa/o.
  • Ach panek: eres fea/o.
Alfredo, el taxista

Ek Balam: las ruinas del Jaguar Oscuro

A unos 27 kilómetros de Valladolid se encuentra el yacimiento arqueológico de Ek Balam.

El nombre suele interpretarse como “Jaguar Oscuro” o “Jaguar Negro”, y la tradición relaciona ese nombre con uno de sus antiguos gobernantes.

El yacimiento se encuentra aislado entre la vegetación

Entrada: 98 pesos (unos 3 €).

Desde la entrada caminamos aproximadamente 100 metros hasta llegar a una bifurcación.

A la derecha se encontraba el camino hacia el Cenote X'Canché, situado a unos 10-15 minutos a pie.

También existía la posibilidad de llegar hasta allí en unas pequeñas bicicletas tipo rickshaw.

A la izquierda continuaba el camino hacia el área arqueológica.

Y fue por este último por donde seguimos.

desvío al cenote y al sitio arqueológico

La entrada a Ek Balam

A unos diez minutos de sendero alcanzamos un gran arco maya y los restos de una antigua muralla.

La ciudad había estado protegida por dos murallas concéntricas, mientras que una tercera estructura defensiva conectaba los principales edificios y restringía todavía más el acceso.

arco maya

El templo principal de Ek Balam

Ya dentro del recinto vimos un primer templo. Desde allí se obtenía una magnífica panorámica.

Lo que realmente dominaba el paisaje era el templo principal.

Era enorme.

Se alzaba en mitad de una selva muy extensa y tupida.

Y en aquella época estaba permitido ascender a la pirámide.

Una larga y empinada escalinata central conducía hasta la parte superior.
















 
templo principal

Los relieves y la gran boca

A mitad de la ascensión aparecían diferentes templetes.

Uno de ellos tenía una entrada especialmente llamativa:

una gran boca abierta que parecía engullir el acceso al edificio.

También podían contemplarse atlantes y jeroglíficos mayas, elementos que demostraban la extraordinaria riqueza escultórica del conjunto.

acceso con forma de boca

Las vistas desde lo alto

Ya en la cima las vistas eran fantásticas.

Entre las copas de los árboles distinguíamos los diferentes templos y pirámides, rodeados por kilómetros y kilómetros de verdor.

Una selva inmensa abrazaba completamente el yacimiento.

Y desde aquella altura resultaba mucho más fácil imaginar la dimensión que tuvo la antigua ciudad.

A la hora convenida regresamos hasta los taxis. Alfredo nos esperaban para continuar nuestra excursión.





Cenote Samulá

Nuestra siguiente parada fue el Cenote Samulá. Ahi nos despedimos del simpático Alfredo

Entrada: 60 pesos (unos 3,60 €).

En las proximidades había otros cenotes, entre ellos Xhekan, y algo más lejos se encontraba Dzinup.

Estos cenotes están situados aproximadamente a 7 kilómetros de Valladolid.

El complejo disponía de vestuarios y baños.

Para acceder al cenote descendimos por una estrecha escalera.

Al principio ni siquiera podíamos imaginar adónde nos conduciría.

Y de repente aparecimos en el interior de un cenote cerrado.

cenote Samulá

Un cenote cerrado y un rayo de luz

La luz penetraba por una estrecha abertura situada en la parte superior de la cúpula natural y se proyectaba sobre el agua.

El efecto era mágico. Colocarse en ese punto y mirar directamente hacia arriba, con la luz atravesando la oscuridad de la cueva, era de lo más placentero

En el centro había una plataforma rocosa donde se podía hacer pie. Y si permanecías quieto durante unos segundos ocurría algo inesperado: cientos de pequeños peces acudían a mordisquearte.

¡Un auténtico fish-spa!

Comer en un cenote: cocina yucateca

Después del baño comimos en una terraza situada a las afueras del cenote.

Probamos algunos platos típicos de Yucatán:

  • Longaniza vallisoletana.
  • Poc chuc, carne preparada a la brasa.
  • Sopa de frijoles.
  • Cervezas Sol.


Convento de San Bernardino de Siena

Después de los cenotes tomamos un nuevo taxi hasta otro de los lugares imprescindibles de Valladolid:

el convento de San Bernardino de Siena.

Este enorme y elegante convento se encuentra en una plaza del barrio de Sisal, antiguo barrio indígena de Valladolid.

El conjunto es uno de los monumentos históricos más importantes de la ciudad.

convento San bernardino

La Calzada de los Frailes

El convento estaba unido al centro de Valladolid por la Calzada de los Frailes.

Es un agradable paseo flanqueado por edificios de colores pastel.

Resulta especialmente bonito recorrerlo al atardecer, cuando la luz suaviza todavía más los colores de las fachadas.

Y en mitad de la calzada encontramos una parada inesperada.

calzada de los frailes

El chocolate de Yucatán

En la Calzada de los Frailes encontramos una terraza-tienda-minimuseo dedicada al chocolate.

Allí nos explicaron brevemente su historia y el proceso de elaboración.

Aprendimos que el cacao tenía un profundo significado para las culturas mesoamericanas y que había sido utilizado como alimento, bebida, ofrenda y también como medio de intercambio.

En sus inicios se elaboraba con agua, batiendo largo rato el cacao. 

Era una gran fuente de energía. 

Los españoles fueron quienes lo endulzaron añadiéndole leche y/o azúcar.

La degustación de chocolate

Probamos diferentes variedades.

Chocolates de inspiración prehispánica

  • El ancestral.
  • Con miel y pimienta.
  • Con chile.
  • Con vainilla.

Chocolates de tradición colonial

  • Con canela.
  • Con anís.
  • Con jengibre.
  • Con leche.
  • Con licor Xtabentún, típico de Yucatán y elaborado tradicionalmente con miel y anís.

Estaban buenísimos.


Por la noche cenamos en el restaurante La Campana, situado en la plaza central y especializado en cocina yucateca.

Probamos un delicioso pescado con camarones y queso.

De Valladolid a Tulum

Al día siguiente, a las 13:00 h tomamos el autobús hacia Tulum.

Llegamos a las 15:00 h.

Así terminaba nuestra estancia en Valladolid y comenzaba una nueva etapa de nuestro viaje por México.

Otras visitas que puedes hacer desde Valladolid

Valladolid es además una excelente base para explorar otros lugares de Yucatán.

Iglesia de Uayma

A unos 10 kilómetros de Valladolid se encuentra la colorida iglesia de Uayma.

Es una pequeña localidad cuyo templo destaca especialmente por su decoración y por los colores de su fachada.

Reserva de Río Lagartos

Al norte de Valladolid se encuentra la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos.

Es una zona especialmente interesante para observar fauna y aves, entre ellas los característicos flamencos de la región.

Cobá

En dirección hacia Tulum se encuentra también el yacimiento arqueológico de Cobá, otra de las grandes ciudades mayas de la península de Yucatán.

Consejos para visitar Valladolid

Si vais a incluir Valladolid en vuestra ruta por Yucatán, os recomiendo:

  • Reservar al menos una noche para poder disfrutar de la ciudad con tranquilidad.
  • Utilizar Valladolid como base para visitar Chichén Itzá y Ek Balam.
  • No marcharse sin conocer al menos un cenote.
  • El Cenote Zací tiene la ventaja de encontrarse prácticamente en el centro de la ciudad.
  • Si visitáis varios cenotes, llevad bañador y toalla.
  • Para llegar a lugares como Ek Balam y los cenotes podéis valorar negociar un taxi para realizar varias visitas, como hicimos nosotros.
  • Pasead por la Calzada de los Frailes al atardecer.
  • Reservad un rato para probar el chocolate yucateco.
  • Probad algún plato de cocina local, especialmente la longaniza vallisoletana y el poc chuc.
  • Comprobad siempre los precios y transportes actuales, ya que los datos que aparecen en este relato corresponden a nuestro viaje.

Nuestras impresiones de Valladolid

Valladolid fue para nosotros una de esas ciudades que se disfrutan sin necesidad de grandes monumentos.

Agradecimos su ambiente tranquilo, sus calles anchas y sus edificios de colores suaves.

Pero lo que convirtió nuestra estancia en algo especial fueron las experiencias que fuimos acumulando.

Comenzamos con un baño en el Cenote Zací, prácticamente en el corazón de la ciudad.

Después viajamos hasta Ek Balam, donde todavía pudimos subir a la pirámide y contemplar la selva extendiéndose hasta el horizonte.

Nuestro taxista Alfredo nos enseñó algunas palabras mayas y convirtió el trayecto en una pequeña clase de cultura local.

Después llegó el Cenote Samulá, con aquel rayo de luz entrando desde la abertura de la cúpula y los pequeños peces mordisqueándonos los pies.

Y por la tarde caminamos por la Calzada de los Frailes, descubrimos el convento de San Bernardino y terminamos probando chocolates de diferentes sabores.

En muy poco tiempo pasamos de una ciudad colonial a un cenote, de allí a una antigua ciudad maya, después a otro cenote y finalmente a una calle de edificios pastel donde aprendíamos cómo se elaboraba el chocolate.

Valladolid no fue para nosotros simplemente una escala. Fue una pequeña síntesis de Yucatán.

Historia maya, herencia colonial, naturaleza, gastronomía y, sobre todo, gente que hizo que el viaje resultara todavía más interesante.

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