Valladolid, Yucatán: qué ver,
cenotes, Ek Balam
Valladolid fue una de esas ciudades que nos sorprendieron por su ambiente. Tranquila, de calles anchas y despejadas y fachadas pintadas en suaves colores pastel.
Las distancias son cómodas, las calles invitan al paseo y, además, la ciudad se encuentra en una posición estratégica para conocer algunos de los lugares más interesantes de la península.
Desde
Valladolid podemos acercarnos a Chichén Itzá, Ek Balam, diferentes cenotes y
otras localidades yucatecas.
Pero Valladolid no es solamente una base para hacer excursiones. Tiene sus propios atractivos:
el Cenote Zací, el convento de San Bernardino, la Calzada de los Frailes, la catedral, el Ayuntamiento, el Museo de la Ciudad y el mercado de artesanías.
Y fue
precisamente aquí donde tuvimos algunas de las experiencias más curiosas de
nuestra ruta por Yucatán: bañarnos en cenotes, descubrir las ruinas de Ek
Balam, aprender palabras mayas de nuestro taxista Alfredo, probar chocolate
elaborado según antiguas tradiciones y terminar el día paseando por una de las
calles más bonitas de la ciudad.
Valladolid
fue, por tanto, mucho más que una parada entre Mérida y Tulum.
Índice
- Cómo llegar a Valladolid
- Dónde alojarse en Valladolid
- Qué ver y hacer en Valladolid
- Cenote Zací
- Excursión a Ek Balam y los cenotes
- Ek Balam: las ruinas del Jaguar Oscuro
- Cenote Samulá
- Convento de San Bernardino de Siena
- La Calzada de los Frailes
- El chocolate de Yucatán
- De Valladolid a Tulum
- Otras visitas desde Valladolid
- Consejos para visitar Valladolid
- Nuestras impresiones de Valladolid
Cómo llegar a Valladolid
Valladolid
está excelentemente comunicada y constituye uno de los principales
puntos de conexión del interior de Yucatán.
Desde aquí
resulta fácil desplazarse hacia algunos de los grandes destinos turísticos de
la península, como Cancún, Playa del Carmen, Tulum o Mérida.
Nosotros
llegamos desde Mérida.
Tomamos el bus
local de Oriente a las 18:30 h y llegamos a Valladolid a
las 21:45 h.
El precio que pagamos fue de: 90 pesos (unos 5,40 €).
Entre Mérida y Valladolid está Chichén Itzá. Una buena idea es visitarlo en ese trayecto.
Dónde alojarse en Valladolid
Hotel Colonial Aurora, situado en una zona muy céntrica.
Precio: 15 €
por persona.
El hotel
tenía las habitaciones alrededor de un patio central y disponía de:
- Piscina.
- Aire acondicionado.
- Baño privado.
- Habitaciones amplias.
- Camas confortables.
- Televisión.
- Wifi.
Su situación permitía salir caminando para conocer buena parte de Valladolid.
Qué ver y hacer en Valladolid
Comenzamos nuestro recorrido en la PLAZA CENTRAL
La catedral de San Servacio domina la plaza principal y constituye uno de los edificios más reconocibles del centro histórico.
| catedral Valladolid |
El Ayuntamiento y el Salón de los Murales
En el Ayuntamiento visitamos el Salón de los Murales. Donde se describía por qué Valladolid fue 4 veces heroica, y otros episodios como la rebelión de las castas.
| salón de los murales |
Museo de la Ciudad
Visitamos también el pequeño Museo de la Ciudad, instalado en el antiguo convento de San Roque.
Es una visita breve pero interesante para conocer mejor la historia de Valladolid y de la región.
Mercado de artesanías
seguimos nuestro paseo por el mercado de artesanías, situado en la zona de la plaza.
Ahora nos dirigimos hacia uno de los atractivos más sorprendentes de la ciudad: el Cenote Zací.
Cenote Zací: un cenote en
pleno centro de Valladolid
Yucatán es una tierra especialmente conocida por sus cenotes.
La palabra
procede del maya dzonot y hace referencia a estas formaciones naturales
asociadas a depósitos de agua dulce.
Para los antiguos mayas los cenotes tenían una importancia extraordinaria. Eran fuentes de agua y, al mismo tiempo, lugares vinculados al mundo religioso y a la comunicación con los dioses y el inframundo.
Por toda la península de Yucatán encontramos un gran número de ellos.
| cenote Zací |
¿Qué tipos de cenotes existen?
Podemos
encontrarnos diferentes tipos:
Cenotes cerrados
Están
cubiertos por una bóveda o techo natural y normalmente presentan alguna
abertura por la que entra la luz.
Cuando los
rayos del sol atraviesan esa abertura y alcanzan el agua, crean una atmósfera
realmente mágica.
Cenotes abiertos
No tienen
techo y presentan generalmente una gran abertura circular.
Algunos
parecen auténticas piscinas naturales abiertas en mitad de la selva.
Cenotes semiabiertos
Combinan las
dos características anteriores.
Una parte
permanece cubierta y otra se encuentra abierta al exterior.
El Cenote Zací es de este tipo.
Nuestra experiencia en el
Cenote Zací
El Cenote
Zací formaba parte de un pequeño complejo que incluía un parque, un restaurante
situado sobre el borde del cenote y el acceso a la gran cavidad.
La entrada nos costó: 15 pesos (1 €).
Para llegar
hasta el agua tuvimos que bajar por una estrecha escalera que atravesaba un
túnel excavado entre la roca.
Y entonces
apareció ante nosotros la gran poza.
La imagen
era preciosa.
Las raíces
de los árboles caían como lianas desde lo alto y el agua era tan transparente
que podían verse perfectamente los peces de intenso color negro.
Una pasarela
recorría parte del perímetro y descendía hasta el agua.
Y, por
supuesto, nos dimos un baño de fábula.
El cenote
era muy profundo y el agua tenía un impresionante tono azul eléctrico.
La sensación de estar nadando dentro de aquella enorme cavidad natural, prácticamente en el centro de una ciudad, fue una de las experiencias que más recordamos de Valladolid.
A la salida
del Cenote Zací tomamos dos taxis para dirigirnos hasta las ruinas de Ek
Balam.
Contratamos
con los conductores una espera de entre 60 y 90 minutos y que después
nos llevaran de regreso haciendo una parada en los cenotes de Samulá y
Dzinup.
Pagamos: 250 pesos por taxi (unos 15 €).
Uno de
nuestros conductores se llamaba Alfredo y terminó convirtiéndose en algo
más que un simple taxista.
Durante el
trayecto nos fue enseñando algunas palabras mayas.
- Paswalik: hola.
- Yumbotek: gracias, literalmente asociado
a la idea de que “Dios te lo pague”.
- Utz kuchi keech: bienvenidos.
- Ik panech: eres muy guapa/o.
- Ach panek: eres fea/o.
Ek Balam: las ruinas del
Jaguar Oscuro
A unos 27
kilómetros de Valladolid se encuentra el yacimiento arqueológico de Ek Balam.
El nombre
suele interpretarse como “Jaguar Oscuro” o “Jaguar Negro”, y la
tradición relaciona ese nombre con uno de sus antiguos gobernantes.
El
yacimiento se encuentra aislado entre la vegetación
Entrada: 98
pesos (unos 3 €).
Desde la
entrada caminamos aproximadamente 100 metros hasta llegar a una bifurcación.
A la derecha
se encontraba el camino hacia el Cenote X'Canché, situado a unos 10-15
minutos a pie.
También
existía la posibilidad de llegar hasta allí en unas pequeñas bicicletas tipo
rickshaw.
A la
izquierda continuaba el camino hacia el área arqueológica.
Y fue por este último por donde seguimos.
| desvío al cenote y al sitio arqueológico |
A unos diez
minutos de sendero alcanzamos un gran arco maya y los restos de una
antigua muralla.
La ciudad había estado protegida por dos murallas concéntricas, mientras que una tercera estructura defensiva conectaba los principales edificios y restringía todavía más el acceso.
| arco maya |
El templo principal de Ek
Balam
Ya dentro del recinto vimos un primer templo. Desde allí se obtenía una magnífica panorámica.
Lo que
realmente dominaba el paisaje era el templo principal.
Era enorme.
Se alzaba en
mitad de una selva muy extensa y tupida.
Y en aquella
época estaba permitido ascender a la pirámide.
Una larga y empinada escalinata central conducía hasta la parte superior.
| templo principal |
Los relieves y la gran boca
A mitad de
la ascensión aparecían diferentes templetes.
Uno de ellos
tenía una entrada especialmente llamativa:
una gran
boca abierta que parecía engullir el acceso al edificio.
También podían contemplarse atlantes y jeroglíficos mayas, elementos que demostraban la extraordinaria riqueza escultórica del conjunto.
| acceso con forma de boca |
Ya en la
cima las vistas eran fantásticas.
Entre las
copas de los árboles distinguíamos los diferentes templos y pirámides, rodeados
por kilómetros y kilómetros de verdor.
Una selva
inmensa abrazaba completamente el yacimiento.
Y desde
aquella altura resultaba mucho más fácil imaginar la dimensión que tuvo la
antigua ciudad.
A la hora convenida regresamos hasta los taxis. Alfredo nos esperaban para continuar nuestra excursión.
Cenote Samulá
Nuestra
siguiente parada fue el Cenote Samulá. Ahi nos despedimos del simpático Alfredo
Entrada: 60
pesos (unos 3,60 €).
En las
proximidades había otros cenotes, entre ellos Xhekan, y algo más lejos
se encontraba Dzinup.
Estos
cenotes están situados aproximadamente a 7 kilómetros de Valladolid.
El complejo
disponía de vestuarios y baños.
Para acceder
al cenote descendimos por una estrecha escalera.
Al principio
ni siquiera podíamos imaginar adónde nos conduciría.
Un cenote cerrado y un rayo de luz
La luz
penetraba por una estrecha abertura situada en la parte superior de la cúpula
natural y se proyectaba sobre el agua.
El efecto
era mágico.
En el centro había una plataforma rocosa donde se podía hacer pie. Y si permanecías quieto durante unos segundos ocurría algo inesperado: cientos de pequeños peces acudían a mordisquearte.
¡Un
auténtico fish-spa!
Comer en un cenote: cocina
yucateca
Después del
baño comimos en una terraza situada a las afueras del cenote.
Probamos
algunos platos típicos de Yucatán:
- Longaniza vallisoletana.
- Poc chuc, carne preparada a la brasa.
- Sopa de frijoles.
- Cervezas Sol.
Convento de San Bernardino de
Siena
Después de
los cenotes tomamos un nuevo taxi hasta otro de los lugares imprescindibles de
Valladolid:
el convento
de San Bernardino de Siena.
Este enorme
y elegante convento se encuentra en una plaza del barrio de Sisal,
antiguo barrio indígena de Valladolid.
El conjunto es uno de los monumentos históricos más importantes de la ciudad.
| convento San bernardino |
La Calzada de los Frailes
El convento
estaba unido al centro de Valladolid por la Calzada de los Frailes.
Es un
agradable paseo flanqueado por edificios de colores pastel.
Resulta
especialmente bonito recorrerlo al atardecer, cuando la luz suaviza todavía más
los colores de las fachadas.
Y en mitad de la calzada encontramos una parada inesperada.
En la
Calzada de los Frailes encontramos una terraza-tienda-minimuseo dedicada al
chocolate.
Allí nos
explicaron brevemente su historia y el proceso de elaboración.
Aprendimos
que el cacao tenía un profundo significado para las culturas mesoamericanas y
que había sido utilizado como alimento, bebida, ofrenda y también como medio de
intercambio.
Era una gran fuente de energía.
La degustación de chocolate
Probamos diferentes variedades.
Chocolates de inspiración prehispánica
- El ancestral.
- Con miel y pimienta.
- Con chile.
- Con vainilla.
Chocolates de tradición colonial
- Con canela.
- Con anís.
- Con jengibre.
- Con leche.
- Con licor Xtabentún,
típico de Yucatán y elaborado tradicionalmente con miel y anís.
Estaban buenísimos.
Por la noche cenamos en el restaurante La Campana, situado en la plaza central y especializado en cocina yucateca.
Probamos un
delicioso pescado con camarones y queso.
Al día siguiente, a las 13:00
h tomamos el autobús hacia Tulum.
Llegamos a las 15:00 h.
Así
terminaba nuestra estancia en Valladolid y comenzaba una nueva etapa de nuestro
viaje por México.
Otras visitas que puedes hacer
desde Valladolid
Valladolid
es además una excelente base para explorar otros lugares de Yucatán.
Iglesia de Uayma
A unos 10
kilómetros de Valladolid se encuentra la colorida iglesia de Uayma.
Es una pequeña localidad cuyo templo destaca especialmente por su decoración y por los colores de su fachada.
Reserva de Río Lagartos
Al norte de
Valladolid se encuentra la Reserva de la Biosfera Ría Lagartos.
Es una zona
especialmente interesante para observar fauna y aves, entre ellas los
característicos flamencos de la región.
Cobá
En dirección
hacia Tulum se encuentra también el yacimiento arqueológico de Cobá,
otra de las grandes ciudades mayas de la península de Yucatán.
Consejos para visitar
Valladolid
Si vais a
incluir Valladolid en vuestra ruta por Yucatán, os recomiendo:
- Reservar al menos una noche
para poder disfrutar de la ciudad con tranquilidad.
- Utilizar Valladolid como base
para visitar Chichén Itzá y Ek Balam.
- No marcharse sin conocer al
menos un cenote.
- El Cenote Zací tiene la
ventaja de encontrarse prácticamente en el centro de la ciudad.
- Si visitáis varios cenotes,
llevad bañador y toalla.
- Para llegar a lugares como Ek
Balam y los cenotes podéis valorar negociar un taxi para realizar
varias visitas, como hicimos nosotros.
- Pasead por la Calzada de los
Frailes al atardecer.
- Reservad un rato para probar el
chocolate yucateco.
- Probad algún plato de cocina
local, especialmente la longaniza vallisoletana y el poc chuc.
- Comprobad siempre los precios y
transportes actuales, ya que los datos que aparecen en este
relato corresponden a nuestro viaje.
Nuestras impresiones de
Valladolid
Valladolid
fue para nosotros una de esas ciudades que se disfrutan sin necesidad de
grandes monumentos.
Agradecimos
su ambiente tranquilo, sus calles anchas y sus edificios de colores suaves.
Pero lo que
convirtió nuestra estancia en algo especial fueron las experiencias que fuimos
acumulando.
Comenzamos
con un baño en el Cenote Zací, prácticamente en el corazón de la ciudad.
Después
viajamos hasta Ek Balam, donde todavía pudimos subir a la pirámide y
contemplar la selva extendiéndose hasta el horizonte.
Nuestro
taxista Alfredo nos enseñó algunas palabras mayas y convirtió el trayecto en
una pequeña clase de cultura local.
Después
llegó el Cenote Samulá, con aquel rayo de luz entrando desde la abertura
de la cúpula y los pequeños peces mordisqueándonos los pies.
Y por la
tarde caminamos por la Calzada de los Frailes, descubrimos el convento
de San Bernardino y terminamos probando chocolates de diferentes sabores.
En muy poco tiempo pasamos de una ciudad colonial a un cenote, de allí a una antigua ciudad maya, después a otro cenote y finalmente a una calle de edificios pastel donde aprendíamos cómo se elaboraba el chocolate.
Valladolid no fue para nosotros simplemente una escala. Fue una pequeña síntesis de Yucatán.
Historia
maya, herencia colonial, naturaleza, gastronomía y, sobre todo, gente que hizo
que el viaje resultara todavía más interesante.


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