martes, 9 de abril de 2024

LAS ISLAS LOFOTEN

LAS ISLAS LOFOTEN: 

Son cinco grandes islasAustvågøya, Gimsøya, Vestvågøya, Flakstadøya y Moskenesøya— acompañadas por numerosos islotes, conectadas entre sí mediante puentes y carreteras.

Fueron uno de los grandes objetivos de nuestro viaje por Noruega.

Con sus montañas afiladas que caen directamente al mar, pequeñas aldeas de pescadores, casas de madera roja, puentes, playas de arena blanca, aguas turquesas y carreteras que serpentean entre el océano y las montañas. 

EL NOMBRE LOFOTEN:

“Lofoten” procede de , “pie”, y foten, “pie de lince”, en referencia a la forma que presenta el archipiélago.

Por ellas discurre la E10, la Carretera del Rey, que permite atravesar el archipiélago prácticamente de extremo a extremo. 150km. Desde Å, al sur, a SVOLVAER, al norte

Nuestra estrategia y, viendo el resultado, totalmente acertada, fue:

Llegar por el sur, en ferry desde Bodø hasta Moskenes, recorrer las islas de sur a norte y abandonarlas por carretera desde Svolvær.

Así evitamos hacer kilómetros de ida y vuelta y convertimos el recorrido en una auténtica travesía por las Lofoten.

Y cuanto más avanzábamos, más claro teníamos que estábamos ante uno de los paisajes más extraordinarios de Noruega.

ÍNDICE

1. Cómo llegar a las Lofoten en ferry desde Bodø

2. La mejor ruta para recorrer las Lofoten

3. desembarco en Moskenes y el sur del archipiélago

4. Sørvågen y la excursión a Tindstinden

5. Tind y Å: los pueblos pesqueros más auténticos

6. Reine y el espectacular Reinebringen

7. Sakrisøy: dónde dormir con la autocaravana

8. Hamnøy y la ruta hacia Kvalvika

9. Ramberg y sus playas

10. Flakstad

11. Nusfjord: el pueblo pesquero de postal

12. Sandness y Myrland

13. Vik, Haukland y Uttakleiv: las playas de las Lofoten

14. Bøstad y el Museo Vikingo

15. Gimsøy y el arte de Dan Graham

16. Henningsvær, la “Venecia de las Lofoten”

17. Kabelvåg y la Catedral de las Lofoten

18. Svolvær: salida del archipiélago

19. Vesterålen, las “segundas Lofoten”

20. De las Lofoten a Narvik

21. Pernoctación en Målselvfossen

22. Alojamiento, pernocta y consejos para viajar en caravana

23. Nuestras impresiones

CÓMO LLEGAR A LAS LOFOTEN

Nuestra entrada al archipiélago fue por mar.

Llegamos a Bodø, uno de los principales puntos de conexión con las Lofoten, y desde su puerto embarcamos hacia Moskenes, en el extremo sur de las islas.

Llegamos a Bodø alrededor de las 13:00 y el barco salía a las 13:30.

No habíamos reservado previamente.

Para una caravana de menos de 5 metros, el precio que pagamos entonces fue de 750 NOK (75€), pasajeros incluidos, y el pago se realizó mediante AutoPASS.

El ferry era sencillo, pero cómodo, con salón, cafetería y baños.

La travesía nos llevó cuatro horas.

Y fue durante la navegación cuando tuvimos la primera visión de nuestro destino.

A lo lejos comenzaron a aparecer unas montañas oscuras, escarpadas, puntiagudas, que parecían surgir directamente del mar.

Las Lofoten.

BODO




LA MEJOR RUTA PARA RECORRER LAS LOFOTEN

Para nosotros, la mejor manera de visitar las Lofoten fue recorrerlas de sur a norte.

Desembarcamos en Moskenes, en el extremo meridional, y desde allí seguimos la E10 hasta Svolvær, la principal ciudad del archipiélago.

La carretera permite enlazar las islas mediante puentes y túneles, pero lo realmente interesante es que continuamente aparecen pequeños desvíos que conducen a playas, aldeas y rincones mucho más tranquilos.

Por eso recomendamos no limitarse a seguir la E10.

La carretera principal es solo el hilo conductor.

MOSKENES: LA PUERTA DEL SUR

El ferry nos dejó en Moskenes, un pequeño puerto situado en el sur del archipiélago.

Con su pequeña iglesia, las tradicionales casas de pescadores y los secaderos de bacalao que nos introdujeron inmediatamente en el mundo de las Lofoten.

Las construcciones tradicionales reciben el nombre de rorbuer: las antiguas viviendas de pescadores 

También encontramos los FLAKES:  secaderos de pescado, fundamentales para comprender la historia económica de estas islas.

SØRVÅGEN Y LA EXCURSIÓN A TINDSTINDEN

A apenas un kilómetro de Moskenes se encuentra Sørvågen, un pequeño puerto pesquero que merece la pena recorrer tranquilamente.

Pasarelas junto al agua, casas de madera, embarcaciones pesqueras y antiguas barcas tradicionales forman un conjunto encantador.

Desde aquí iniciamos una pequeña excursión hacia el monte Tindstinden.

El sendero comienza junto a la carretera y rápidamente alcanza un paisaje mucho más natural.

Primero aparece un lago de montaña, continuando la ruta se llega hasta una cascada.

A partir de este punto comienza la parte realmente exigente de la ascensión a Tindstinden, con una subida pronunciada y un tramo final rocoso y resbaladizo.

Nosotros decidimos no continuar hasta la cima. Desde la cascada regresamos por la otra orilla del lago, realizando una ruta circular de unos 3 kilómetros.

Una excursión sencilla y muy recomendable.


TIND Y Å: LOS PUEBLOS PESQUEROS DEL EXTREMO SUR

Continuamos por la carretera hacia Tind, otra pequeña y entrañable aldea pesquera.

Aquí vuelven a aparecer los secaderos de bacalao y las casas tradicionales.

Pero el gran objetivo era Å —que se pronuncia aproximadamente “O”—, situado apenas unos kilómetros más allá.

Una pequeña aldea con casas tradicionales, puerto, pasarelas de madera y pescadores trabajando con el bacalao 

Nos tomamos una cerveza en un restaurante del puerto. 7 euros.

El precio también nos recordó que estábamos en Noruega.











 EL FINAL DE LA CARRETERA

En las afueras de Å se encuentra el Museo de la Pesca, y allí termina la carretera.

A partir de ese punto solo se puede continuar a pie hacia el extremo de la isla.

Regresamos hacia Moskenes y continuamos hacia el norte.

REINE: EL ICONO DE LAS LOFOTEN

A dos kilómetros de Moskenes aparece Reine.

Es probablemente la imagen más conocida del archipiélago: pequeñas casas de pescadores junto al agua, montañas puntiagudas elevándose detrás y una bahía que parece abrazar el pueblo.

Pero para contemplarla desde arriba hay que ganárselo. Y eso hicimos.

REINEBRINGEN: EL GRAN MIRADOR DE LAS LOFOTEN

La excursión a Reinebringen es uno de los clásicos imprescindibles de las Lofoten.

El cartel indicaba:

  • 1,1 km de subida
  • 448 metros de desnivel
  • 2-4 horas
  • 1.978 escalones

El comienzo se encuentra en una explanada a la entrada de Reine, habitualmente muy concurrida.

Desde allí hay que caminar aproximadamente un kilómetro junto a la carretera, bordeando un túnel, hasta alcanzar el inicio de la ascensión.

Y entonces comienzan los escalones.

Uno.

Otro.

Otro.

Y así hasta casi dos mil.

Es una subida muy empinada, con numerosos escalones de piedra y alturas desiguales.

Un auténtico reto.

Nosotros tardamos aproximadamente 90 minutos en subir y una hora en bajar, además del tiempo que pasamos tranquilamente en la cima.

Pero el esfuerzo merece completamente la pena.

Desde arriba aparece una de las grandes panorámicas de las Lofoten: Reine, su bahía, sus pequeñas islas y las montañas precipitándose hacia el mar.

Una de esas vistas que se quedan grabadas.


SAKRISØY: PERNOCTAR ENTRE EL MAR Y LAS MONTAÑAS

Las áreas de Reine estaban muy ocupadas, así que continuamos unos kilómetros.

Cruzamos el pequeño islote de Sakrisøy, situado entre las islas del sur y conectado mediante cortos puentes.

Tras atravesar un túnel encontramos un área junto al agua.

El lugar tenía uno de esos característicos baños de diseño noruego y, sobre todo, una ubicación extraordinaria. el mar delante. Montañas detrás.

HAMNØY Y EL CAMINO HACIA KVALVIKA

Al día siguiente continuamos nuestro recorrido. Pasamos por Hamnøy, otro de los pequeños pueblos pesqueros que parecen sacados de una postal.

Desde aquí parte uno de los desvíos que permiten adentrarse en algunos de los paisajes más espectaculares del archipiélago.

Nuestro objetivo era la playa de Kvalvika, una playa solitaria y prácticamente virgen.

El acceso comienza junto a una pequeña casa roja y requiere una caminata de unos 4 kilómetros ida y vuelta.

También existe la posibilidad de ascender al monte Ryten, con unos 543 metros de desnivel y magníficas vistas sobre Kvalvika.

Hamnoy

RAMBERG Y SUS PLAYAS

Volvimos a la carretera principal y continuamos hacia Ramberg, uno de los principales puntos de servicios de esta zona de las Lofoten.

Aquí encontramos gasolinera, supermercado, cafeterías y otros servicios 

Pero lo mejor estaba justo a la salida: la playa de Ramberg.

Una preciosa bahía en forma de media luna, con arena blanca y fina y un agua de un intenso color azul turquesa.

Una imagen que parecía más propia del Caribe que del Ártico.

FLAKSTAD

Continuamos hasta Flakstad, un pueblo disperso cuyo principal atractivo es su característica iglesia de madera roja.

Después rodeamos la bahía de Flakstad.

PERNOCTACIÓN

A unos kilómetros del desvío hacia Nusfjord encontramos un lugar virgen, solitario y frente al agua.

Allí coincidimos con la entrañable Gaby, una alemana de 75 años que viajaba sola en su caravana de siete metros y recorría Europa. Terminamos cenando juntos mientras contemplábamos un espectacular atardecer sobre la bahía.

Una de esas escenas que no aparecen en ninguna guía turística.

NUSFJORD: UNO DE LOS PUEBLOS MÁS BONITOS DE LAS LOFOTEN

Nusfjord es uno de los grandes imprescindibles del archipiélago.

Y la primera impresión ya resulta espectacular.

El acceso se realiza dejando el vehículo en el aparcamiento de entrada, pues el núcleo histórico está pensado para recorrerlo a pie.

Las casas de madera roja aparecen alineadas sobre las rocas de la orilla, apoyadas sobre pilares.

En el pequeño puerto encontramos antiguas casas y edificios convertidos en museos.

Hay exposiciones sobre la vida de los pescadores, antiguas herramientas e incluso una vieja herrería.

En la lonja del puerto también encontramos un museo con un interesante audiovisual dedicado a la pesca del bacalao.




LA PANADERÍA DE NUSFJORD

Y, entre tanta historia y paisaje, apareció una parada gastronómica imprescindible: la panadería-pastelería de Nusfjord.

Su especialidad era el skolebrød, un dulce tradicional noruego de masa suave relleno de crema. 

50 NOK la unidad.

SANDNESS Y MYRLAND

Retomamos la carretera y las Lofoten continuaron sorprendiéndonos.

Cada vez que abandonábamos la E10 y uno de los desvíos nos llevó hasta Sandness y posteriormente hacia Myrland.

El acceso se realizaba por una pista de ripio que terminaba junto a la playa.

Las montañas rodeaban completamente el paisaje y los carteles advertían del riesgo de desprendimientos con climatología adversa.

Era la Noruega más salvaje.

VIK, HAUKLAND Y UTTAKLEIV

Para llegar a ellas a estas FANTÁSTICAS PLAYAS hay que abandonar la carretera principal y recorrer una carretera estrecha entre montañas.

Primero aparece Vik.

Y a apenas 500 metros encontramos Haukland.

Aquí el paisaje parece directamente irreal: arena blanca, agua turquesa y enormes montañas rodeando la playa.

Estaba permitido acampar por libre. Había una pequeña cafetería, duchas públicas, mesas de picnic y unos prácticos cajones metálicos preparados para hacer fuego.

Un túnel comunica Haukland con Uttakleiv.

Para regresar a la E10 utilizamos una pista rural de ripio, no señalizada, que salía perpendicularmente desde Haukland.

Un magnífico desvío.

BØSTAD Y EL MUSEO VIKINGO

Continuando hacia el norte encontramos Bøstad, donde se encuentra el Museo Vikingo de Lofotr.

GIMSØY: NATURALEZA Y SOLEDAD

Otra de las islas que atravesamos fue Gimsøy.

En su solitaria iglesia, frente a pequeñas calas prácticamente vírgenes, realizamos un picnic excepcional.

EL ARTE DE DAN GRAHAM EN LAS LOFOTEN

En medio de este paisaje apareció algo completamente diferente.

Un enorme cubo de espejos diseñado por el artista estadounidense Dan Graham, perteneciente a su proyecto Art Landscape.

La estructura refleja las montañas, el mar y el paisaje de las Lofoten en sus superficies cóncavas.

Una intervención artística que consigue algo curioso: hacer que el propio paisaje forme parte de la obra.

HENNINGSVÆR: LA “VENECIA DE LAS LOFOTEN”

Continuamos hacia el norte y volvimos a abandonar la carretera principal.

Un estrecho desvío se encajaba entre la montaña y el mar hasta alcanzar Henningsvær.

Es uno de los pueblos más conocidos de las Lofoten. A veces se le denomina, quizá con cierta generosidad, “la Venecia de las Lofoten”.

Pero lo cierto es que su ubicación es extraordinaria. El pueblo está literalmente repartido sobre varias pequeñas islas conectadas por puentes.

Casas tradicionales, cafés, galerías de arte, mercadillos, iglesia, plaza y murales convierten el paseo en una visita muy agradable.

El puente que conecta sus dos partes principales ofrece además unas magníficas vistas del puerto.

KABELVÅG Y LA CATEDRAL DE LAS LOFOTEN

Seguimos hacia Kabelvåg, otra localidad pesquera tradicional.

Casas de madera, cafés, galerías y también servicios como supermercados.

Pero el edificio más destacado se encuentra algo apartado: la iglesia de Vågan, conocida como la Catedral de las Lofoten.

Su silueta, de color ocre, aparece solitaria en el paisaje.


PERNOCTACIÓN ANTES DE SVOLVÆR

La zona de la catedral ya no permitía la pernocta.

Por ello continuamos unos tres kilómetros por la carretera principal y después tomamos un pequeño desvío de unos 500 metros por un camino embarrado.

Al final encontramos un claro en el bosque.

No era el lugar más espectacular del viaje, pero sí tranquilo y apartado.

SVOLVÆR: LA CAPITAL DE LAS LOFOTEN

Finalmente llegamos a Svolvær, considerada la capital de las Lofoten.

Aquí terminaba nuestra travesía por el archipiélago propiamente dicho.

Habíamos entrado por el sur, en Moskenes, y después de recorrer islas, puentes, túneles, playas, pueblos pesqueros y montañas, salíamos por el norte.

Pero todavía quedaba una última sorpresa.

VESTERÅLEN: LAS “SEGUNDAS LOFOTEN”

Al norte de las Lofoten se encuentra Vesterålen.

Algunos viajeros las llaman las “segundas Lofoten”, y la comparación tiene sentido.

Los paisajes siguen teniendo montañas, mar, pequeñas poblaciones y playas, pero el territorio resulta mucho más tranquilo y menos visitado.

Entre sus localidades encontramos Sortland, Harstad, Andenes, Nyksund, Vinje y Stokmarknes.

Nosotros decidimos continuar hacia el continente.

DE LAS LOFOTEN A NARVIK

Desde la zona de las Lofoten continuamos unos 205 kilómetros hasta Narvik.

El tiempo comenzó a empeorar. Lluvia, frío y un paisaje cada vez más solitario acompañaron este tramo de carretera.

Aparecían pocos pueblos y numerosos miradores.

Narvik es considerada una de las principales puertas de entrada y salida de las Lofoten.

Desde aquí continuaríamos todavía más al norte.

Nuestro siguiente objetivo era Tromsø.

PERNOCTACIÓN EN MÅLSELVFOSSEN

Antes de llegar a Tromsø encontramos uno de esos lugares mágicos para pernoctar.

Desde la carretera principal tomamos un desvío de unos 13 kilómetros, atravesando un bosque prácticamente virgen, hasta llegar a Målselvfossen.

Había un camping junto al río, aunque estaba cerrado.

Frente a él encontramos una explanada donde pudimos pasar la noche.

Muy tranquilo, nivelado, sin servicios y completamente rodeados de naturaleza.

El río era el protagonista.

Dimos un paseo junto a sus rápidos y saltos de agua.

Målselvfossen es además un lugar muy apreciado por los pescadores de salmón, que remontan el río durante su ciclo reproductivo.

Una magnífica manera de cerrar nuestro recorrido por las Lofoten y el norte de Noruega antes de continuar hacia Tromsø.

CONSEJOS PARA RECORRER LAS LOFOTEN EN CARAVANA

1. Entrar por Moskenes y salir por Svolvær

Para nosotros fue la mejor decisión.

2. No limitarse a la E10

La E10 permite recorrer el archipiélago, pero muchos de los lugares más espectaculares están en sus pequeños desvíos.

3. Reservar tiempo para las playas

Haukland, Uttakleiv, Ramberg y Kvalvika merecen tiempo.

4. Realizar excursiones

Especialmente Reinebringen, dura, pero con una gran vista.

5. No confiarse con las carreteras secundarias

Algunas son estrechas, de ripio o tienen fuertes pendientes.

Con una caravana grande hay que conducir con especial prudencia.

6. Consultar siempre las restricciones de pernocta

Los lugares que encontramos durante nuestro viaje pueden haber cambiado.

NUESTRAS IMPRESIONES

Las Lofoten fueron, probablemente, uno de los grandes momentos de nuestro viaje por Noruega.

Y no solo por un paisaje concreto. Fue la suma de todo.

Los pequeños pueblos pesqueros. Las casas rojas sobre el agua. Los secaderos de bacalao. Las montañas afiladas. Los puentes. Las carreteras estrechas. Las playas blancas. El agua turquesa.

Nos quedamos especialmente con Å, Reine, Nusfjord, Haukland, Uttakleiv y Henningsvær, aunque prácticamente cada desvío nos ofreció algo.

Y quizá esa sea la mejor manera de explicar las Lofoten: no hay un único lugar imprescindible.

Llegamos en ferry a Moskenes viendo aparecer las montañas desde el mar. Y salimos por Svolvær después de haber atravesado prácticamente todo el archipiélago. Entre ambos puntos quedaron cientos de imágenes.

PRÓXIMA ETAPA:

TROMSO




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