LAS ISLAS LOFOTEN:
Son cinco grandes islas —Austvågøya, Gimsøya, Vestvågøya, Flakstadøya
y Moskenesøya— acompañadas por numerosos islotes, conectadas entre sí
mediante puentes y carreteras.
Fueron uno de los grandes objetivos de nuestro viaje por Noruega.
Con sus montañas afiladas que caen directamente al mar, pequeñas aldeas de
pescadores, casas de madera roja, puentes, playas de arena blanca, aguas
turquesas y carreteras que serpentean entre el océano y las montañas.
EL NOMBRE LOFOTEN:
“Lofoten” procede de ló, “pie”, y foten, “pie de
lince”, en referencia a la forma que presenta el archipiélago.
Por ellas
discurre la E10, la Carretera del Rey, que permite atravesar el
archipiélago prácticamente de extremo a extremo.
Nuestra
estrategia y, viendo el resultado, totalmente
acertada, fue:
Llegar por
el sur, en ferry desde Bodø hasta Moskenes, recorrer las islas de sur a norte y
abandonarlas por carretera desde Svolvær.
Así evitamos
hacer kilómetros de ida y vuelta y convertimos el recorrido en una auténtica
travesía por las Lofoten.
Y cuanto más avanzábamos, más claro teníamos que estábamos ante uno de los paisajes más extraordinarios de Noruega.
ÍNDICE1. Cómo llegar a las Lofoten en ferry desde Bodø
2. La mejor ruta para recorrer las Lofoten
3. desembarco en Moskenes y el sur del archipiélago
4. Sørvågen y la excursión a Tindstinden
5. Tind y Å: los pueblos pesqueros más auténticos
6. Reine y el espectacular Reinebringen
7. Sakrisøy: dónde dormir con la autocaravana
8. Hamnøy y la ruta hacia Kvalvika
9. Ramberg y sus playas
10. Flakstad
11. Nusfjord: el pueblo pesquero de postal
12. Sandness y Myrland
13. Vik, Haukland y Uttakleiv: las playas de las Lofoten
14. Bøstad y el Museo Vikingo
15. Gimsøy y el arte de Dan Graham
16. Henningsvær, la “Venecia de las Lofoten”
17. Kabelvåg y la Catedral de las Lofoten
18. Svolvær: salida del archipiélago
19. Vesterålen, las “segundas Lofoten”
20. De las Lofoten a Narvik
21. Pernoctación en Målselvfossen
22. Alojamiento, pernocta y consejos para viajar en caravana
23. Nuestras impresiones
CÓMO LLEGAR A LAS LOFOTEN
Nuestra
entrada al archipiélago fue por mar.
Llegamos a Bodø,
uno de los principales puntos de conexión con las Lofoten, y desde su puerto
embarcamos hacia Moskenes, en el extremo sur de las islas.
Llegamos a
Bodø alrededor de las 13:00 y el barco salía a las 13:30.
No habíamos
reservado previamente.
Para una
caravana de menos de 5 metros, el precio que pagamos entonces fue de 750
NOK (75€), pasajeros incluidos, y el pago se realizó mediante AutoPASS.
El ferry era
sencillo, pero cómodo, con salón, cafetería y baños.
La travesía
nos llevó cuatro horas.
Y fue
durante la navegación cuando tuvimos la primera visión de nuestro destino.
A lo lejos
comenzaron a aparecer unas montañas oscuras, escarpadas, puntiagudas, que
parecían surgir directamente del mar.
Las Lofoten.
| BODO |
LA MEJOR RUTA PARA RECORRER
LAS LOFOTEN
Para
nosotros, la mejor manera de visitar las Lofoten fue recorrerlas de sur a
norte.
Desembarcamos
en Moskenes, en el extremo meridional, y desde allí seguimos la E10
hasta Svolvær, la principal ciudad del archipiélago.
La carretera
permite enlazar las islas mediante puentes y túneles, pero lo realmente
interesante es que continuamente aparecen pequeños desvíos que conducen a
playas, aldeas y rincones mucho más tranquilos.
Por eso
recomendamos no limitarse a seguir la E10.
La carretera
principal es solo el hilo conductor.
MOSKENES: LA PUERTA DEL SUR
El ferry nos
dejó en Moskenes, un pequeño puerto situado en el sur del archipiélago.
Con su pequeña iglesia, las tradicionales casas de pescadores y los secaderos de bacalao que nos introdujeron inmediatamente en el mundo de las Lofoten.
Las
construcciones tradicionales reciben el nombre de rorbuer: las antiguas
viviendas de pescadores
También
encontramos los FLAKES: secaderos de pescado, fundamentales para
comprender la historia económica de estas islas.
SØRVÅGEN Y LA EXCURSIÓN A
TINDSTINDEN
A apenas un
kilómetro de Moskenes se encuentra Sørvågen, un pequeño puerto pesquero
que merece la pena recorrer tranquilamente.
Pasarelas
junto al agua, casas de madera, embarcaciones pesqueras y antiguas barcas
tradicionales forman un conjunto encantador.
Desde aquí
iniciamos una pequeña excursión hacia el monte Tindstinden.
El sendero
comienza junto a la carretera y rápidamente alcanza un paisaje mucho más
natural.
Primero aparece un lago de montaña, continuando la ruta se llega hasta una cascada.
A partir de
este punto comienza la parte realmente exigente de la ascensión a Tindstinden,
con una subida pronunciada y un tramo final rocoso y resbaladizo.
Nosotros decidimos no continuar hasta la cima. Desde la cascada regresamos por la otra orilla del lago, realizando una ruta circular de unos 3 kilómetros.
Una excursión sencilla y muy recomendable.
TIND Y Å: LOS PUEBLOS
PESQUEROS DEL EXTREMO SUR
Continuamos
por la carretera hacia Tind, otra pequeña y entrañable aldea pesquera.
Aquí vuelven
a aparecer los secaderos de bacalao y las casas tradicionales.
Pero el gran
objetivo era Å —que se pronuncia aproximadamente “O”—, situado apenas
unos kilómetros más allá.
Una pequeña aldea con casas tradicionales, puerto, pasarelas de madera y pescadores trabajando con el bacalao
Nos tomamos una cerveza en un restaurante del puerto. 7 euros.
El precio también nos recordó que estábamos en Noruega.
En las
afueras de Å se encuentra el Museo de la Pesca, y allí termina la
carretera.
A partir de
ese punto solo se puede continuar a pie hacia el extremo de la isla.
Regresamos hacia Moskenes y continuamos hacia el norte.
REINE: EL ICONO DE LAS LOFOTEN
A dos kilómetros de Moskenes aparece Reine.
Es probablemente la imagen más conocida del archipiélago: pequeñas casas de pescadores junto al agua, montañas puntiagudas elevándose detrás y una bahía que parece abrazar el pueblo.
Pero para contemplarla desde arriba hay que ganárselo. Y eso hicimos.
REINEBRINGEN: EL GRAN MIRADOR
DE LAS LOFOTEN
La excursión
a Reinebringen es uno de los clásicos imprescindibles de las Lofoten.
El cartel
indicaba:
- 1,1 km de subida
- 448 metros de desnivel
- 2-4 horas
- 1.978 escalones
El comienzo
se encuentra en una explanada a la entrada de Reine, habitualmente muy
concurrida.
Desde allí
hay que caminar aproximadamente un kilómetro junto a la carretera, bordeando un
túnel, hasta alcanzar el inicio de la ascensión.
Y entonces
comienzan los escalones.
Uno.
Otro.
Otro.
Y así hasta
casi dos mil.
Es una
subida muy empinada, con numerosos escalones de piedra y alturas
desiguales.
Un auténtico
reto.
Nosotros
tardamos aproximadamente 90 minutos en subir y una hora en bajar, además
del tiempo que pasamos tranquilamente en la cima.
Pero el
esfuerzo merece completamente la pena.
Desde arriba aparece una de las grandes panorámicas de las Lofoten: Reine, su bahía, sus pequeñas islas y las montañas precipitándose hacia el mar.
Una de esas
vistas que se quedan grabadas.
SAKRISØY: PERNOCTAR ENTRE EL
MAR Y LAS MONTAÑAS
Las áreas de
Reine estaban muy ocupadas, así que continuamos unos kilómetros.
Cruzamos el
pequeño islote de Sakrisøy, situado entre las islas del sur y conectado
mediante cortos puentes.
Tras
atravesar un túnel encontramos un área junto al agua.
El lugar tenía uno de esos característicos baños de diseño noruego y, sobre todo, una ubicación extraordinaria. el mar delante. Montañas detrás.
HAMNØY Y EL CAMINO HACIA
KVALVIKA
Al día siguiente continuamos nuestro recorrido. Pasamos por Hamnøy, otro de los pequeños pueblos pesqueros que parecen sacados de una postal.
Desde aquí
parte uno de los desvíos que permiten adentrarse en algunos de los paisajes más
espectaculares del archipiélago.
Nuestro
objetivo era la playa de Kvalvika, una playa solitaria y prácticamente
virgen.
El acceso
comienza junto a una pequeña casa roja y requiere una caminata de unos 4
kilómetros ida y vuelta.
También existe la posibilidad de ascender al monte Ryten, con unos 543 metros de desnivel y magníficas vistas sobre Kvalvika.
| Hamnoy |
RAMBERG Y SUS PLAYAS
Volvimos a
la carretera principal y continuamos hacia Ramberg, uno de los
principales puntos de servicios de esta zona de las Lofoten.
Aquí
encontramos gasolinera, supermercado, cafeterías y otros servicios
Pero lo mejor estaba justo a la salida: la playa de Ramberg.
Una preciosa
bahía en forma de media luna, con arena blanca y fina y un agua de un intenso
color azul turquesa.
Una imagen que parecía más propia del Caribe que del Ártico.
FLAKSTAD
Continuamos
hasta Flakstad, un pueblo disperso cuyo principal atractivo es su
característica iglesia de madera roja.
Después
rodeamos la bahía de Flakstad.
PERNOCTACIÓN
A unos kilómetros del desvío hacia Nusfjord encontramos un lugar virgen, solitario y frente al agua.
Allí coincidimos con la entrañable Gaby, una alemana de 75 años que viajaba sola en su caravana de siete metros y recorría Europa. Terminamos cenando juntos mientras contemplábamos un espectacular atardecer sobre la bahía.
Una de esas escenas que no aparecen en ninguna guía turística.
NUSFJORD: UNO DE LOS PUEBLOS
MÁS BONITOS DE LAS LOFOTEN
Nusfjord es uno de los grandes
imprescindibles del archipiélago.
Y la primera
impresión ya resulta espectacular.
El acceso se
realiza dejando el vehículo en el aparcamiento de entrada, pues el núcleo
histórico está pensado para recorrerlo a pie.
Las casas de
madera roja aparecen alineadas sobre las rocas de la orilla, apoyadas sobre
pilares.
En el
pequeño puerto encontramos antiguas casas y edificios
convertidos en museos.
Hay
exposiciones sobre la vida de los pescadores, antiguas herramientas e incluso
una vieja herrería.
En la lonja del puerto también encontramos un museo con un interesante audiovisual dedicado a la pesca del bacalao.
LA PANADERÍA DE NUSFJORD
Y, entre tanta historia y paisaje, apareció una parada gastronómica imprescindible: la panadería-pastelería de Nusfjord.
Su
especialidad era el skolebrød, un dulce tradicional noruego de masa
suave relleno de crema.
50 NOK la unidad.
SANDNESS Y MYRLAND
Retomamos la
carretera y las Lofoten continuaron sorprendiéndonos.
Cada vez que abandonábamos la E10 y uno de los desvíos nos llevó hasta Sandness y posteriormente hacia Myrland.
El acceso se
realizaba por una pista de ripio que terminaba junto a la playa.
Las montañas
rodeaban completamente el paisaje y los carteles advertían del riesgo de
desprendimientos con climatología adversa.
Era la Noruega más salvaje.
VIK, HAUKLAND Y UTTAKLEIV
Para llegar a ellas a estas FANTÁSTICAS PLAYAS hay que abandonar la carretera principal y recorrer una carretera estrecha entre montañas.
Primero
aparece Vik.
Y a apenas
500 metros encontramos Haukland.
Aquí el paisaje parece directamente irreal: arena blanca, agua turquesa y enormes montañas rodeando la playa.
Estaba permitido acampar por libre. Había una pequeña cafetería, duchas públicas, mesas de picnic y unos prácticos cajones metálicos preparados para hacer fuego.
Un túnel
comunica Haukland con Uttakleiv.
Para
regresar a la E10 utilizamos una pista rural de ripio, no señalizada, que salía
perpendicularmente desde Haukland.
Un magnífico
desvío.
BØSTAD Y EL MUSEO VIKINGO
Continuando hacia el norte encontramos Bøstad, donde se encuentra el Museo Vikingo de Lofotr.
GIMSØY: NATURALEZA Y SOLEDAD
Otra de las
islas que atravesamos fue Gimsøy.
En su solitaria iglesia, frente a pequeñas calas prácticamente vírgenes, realizamos un picnic excepcional.
EL ARTE DE DAN GRAHAM EN LAS
LOFOTEN
En medio de este paisaje apareció algo
completamente diferente.
Un enorme cubo
de espejos diseñado por el artista estadounidense Dan Graham,
perteneciente a su proyecto Art Landscape.
La
estructura refleja las montañas, el mar y el paisaje de las Lofoten en sus
superficies cóncavas.
Una intervención artística que consigue algo curioso: hacer que el propio paisaje forme parte de la obra.
HENNINGSVÆR: LA “VENECIA DE
LAS LOFOTEN”
Continuamos
hacia el norte y volvimos a abandonar la carretera principal.
Un estrecho
desvío se encajaba entre la montaña y el mar hasta alcanzar Henningsvær.
Es uno de los pueblos más conocidos de las Lofoten. A veces se le denomina, quizá con cierta generosidad, “la Venecia de las Lofoten”.
Pero lo cierto es que su ubicación es extraordinaria. El pueblo está literalmente repartido sobre varias pequeñas islas conectadas por puentes.
Casas
tradicionales, cafés, galerías de arte, mercadillos, iglesia, plaza y murales
convierten el paseo en una visita muy agradable.
El puente
que conecta sus dos partes principales ofrece además unas magníficas vistas del
puerto.
KABELVÅG Y LA CATEDRAL DE LAS
LOFOTEN
Seguimos
hacia Kabelvåg, otra localidad pesquera tradicional.
Casas de
madera, cafés, galerías y también servicios como supermercados.
Pero el edificio más destacado se encuentra algo apartado: la iglesia de Vågan, conocida como la Catedral de las Lofoten.
Su silueta, de color ocre, aparece solitaria en el paisaje.
PERNOCTACIÓN ANTES DE SVOLVÆR
La zona de
la catedral ya no permitía la pernocta.
Por ello
continuamos unos tres kilómetros por la carretera principal y después tomamos
un pequeño desvío de unos 500 metros por un camino embarrado.
Al final
encontramos un claro en el bosque.
No era el
lugar más espectacular del viaje, pero sí tranquilo y apartado.
SVOLVÆR: LA CAPITAL DE LAS
LOFOTEN
Finalmente
llegamos a Svolvær, considerada la capital de las Lofoten.
Aquí
terminaba nuestra travesía por el archipiélago propiamente dicho.
Habíamos
entrado por el sur, en Moskenes, y después de recorrer islas, puentes, túneles,
playas, pueblos pesqueros y montañas, salíamos por el norte.
Pero todavía quedaba una última sorpresa.
VESTERÅLEN: LAS “SEGUNDAS
LOFOTEN”
Al norte de
las Lofoten se encuentra Vesterålen.
Algunos
viajeros las llaman las “segundas Lofoten”, y la comparación tiene
sentido.
Los paisajes
siguen teniendo montañas, mar, pequeñas poblaciones y playas, pero el
territorio resulta mucho más tranquilo y menos visitado.
Entre sus localidades encontramos Sortland, Harstad, Andenes, Nyksund, Vinje y Stokmarknes.
Nosotros decidimos continuar hacia el continente.
DE LAS LOFOTEN A NARVIK
Desde la
zona de las Lofoten continuamos unos 205 kilómetros hasta Narvik.
El tiempo comenzó a empeorar. Lluvia, frío y un paisaje cada vez más solitario acompañaron este tramo de carretera.
Aparecían
pocos pueblos y numerosos miradores.
Narvik es
considerada una de las principales puertas de entrada y salida de las Lofoten.
Desde aquí
continuaríamos todavía más al norte.
Nuestro siguiente objetivo era Tromsø.
PERNOCTACIÓN EN MÅLSELVFOSSEN
Antes de
llegar a Tromsø encontramos uno de esos lugares mágicos para pernoctar.
Desde la
carretera principal tomamos un desvío de unos 13 kilómetros, atravesando
un bosque prácticamente virgen, hasta llegar a Målselvfossen.
Había un
camping junto al río, aunque estaba cerrado.
Frente a él
encontramos una explanada donde pudimos pasar la noche.
Muy
tranquilo, nivelado, sin servicios y completamente rodeados de naturaleza.
El río era
el protagonista.
Dimos un
paseo junto a sus rápidos y saltos de agua.
Målselvfossen
es además un lugar muy apreciado por los pescadores de salmón, que remontan el
río durante su ciclo reproductivo.
Una
magnífica manera de cerrar nuestro recorrido por las Lofoten y el norte de
Noruega antes de continuar hacia Tromsø.
CONSEJOS PARA RECORRER LAS
LOFOTEN EN CARAVANA
1. Entrar por Moskenes y salir por Svolvær
Para
nosotros fue la mejor decisión.
2. No limitarse a la E10
La E10
permite recorrer el archipiélago, pero muchos de los lugares más espectaculares
están en sus pequeños desvíos.
3. Reservar tiempo para las playas
Haukland,
Uttakleiv, Ramberg y Kvalvika merecen tiempo.
4. Realizar excursiones
Especialmente
Reinebringen, dura, pero con una gran vista.
5. No confiarse con las carreteras secundarias
Algunas son
estrechas, de ripio o tienen fuertes pendientes.
Con una
caravana grande hay que conducir con especial prudencia.
6. Consultar siempre las restricciones de pernocta
Los lugares que encontramos durante nuestro viaje pueden haber cambiado.
NUESTRAS IMPRESIONES
Las Lofoten
fueron, probablemente, uno de los grandes momentos de nuestro viaje por
Noruega.
Y no solo
por un paisaje concreto. Fue la suma de todo.
Los pequeños
pueblos pesqueros. Las casas rojas sobre el agua. Los secaderos de bacalao. Las
montañas afiladas. Los puentes. Las carreteras estrechas. Las playas blancas. El
agua turquesa.
Nos quedamos
especialmente con Å, Reine, Nusfjord, Haukland, Uttakleiv y Henningsvær,
aunque prácticamente cada desvío nos ofreció algo.
Y quizá esa
sea la mejor manera de explicar las Lofoten: no hay un único lugar
imprescindible.
Llegamos en
ferry a Moskenes viendo aparecer las montañas desde el mar. Y salimos por
Svolvær después de haber atravesado prácticamente todo el archipiélago. Entre
ambos puntos quedaron cientos de imágenes.
PRÓXIMA ETAPA:

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