2 de abril: El Finisterre inglés
El salvaje oeste de Cornualles
Nos
adentramos en el “fin del mundo” británico.
El oeste de
Cornualles es, sin duda, la zona más indómita de la región, donde los
acantilados de granito se enfrentan sin piedad al Atlántico y los pequeños
pueblos pesqueros conservan ese aire bohemio que, durante siglos, ha atraído a
artistas en busca de inspiración.
Partimos
desde Newquay rumbo a uno de los imprescindibles del viaje: St Ives,
considerada la puerta de entrada al norte de este finis terrae.
St Ives: arte, mar
y esencia marinera
St Ives es
uno de esos lugares que enamoran a primera vista. Antiguo pueblo pesquero
reconvertido en vibrante destino turístico, combina playas espectaculares con
un animado ambiente cultural.
A orillas
del mar Céltico, su corazón lo ocupa la St Ives Parish Church. Su
imponente torre domina el perfil del pueblo, y su interior sorprende con
detalles inesperados como una pequeña cafetería y zona infantil.
🅿️ Dónde aparcar en St Ives
- Aparcar en St Ives puede ser
complicado, especialmente en temporada alta.
- La mejor opción es dejar el coche en la parte alta (como Park Avenue) y bajar caminando. 5&/3h
Desde esa parte alta disfrutamos de
una vista magnífica: tejados de pizarra, varias iglesias y, al fondo, la playa
bañada por la luz atlántica.
Descendimos hacia el centro por empinadas calles y escalinatas hasta sumergirnos en su animado ambiente.
La peatonal Market
Street está llena de vida: galerías de arte, terrazas, tiendas locales,
panaderías donde elaboran la tradicional empanada de Cornualles (Cornish
pasty), y, por supuesto, locales donde degustar el clásico fish and chips.
(Cornish delly o en el paseo marítimo)
El puerto, uno de los más animados de la región, es el alma del pueblo.
Desde allí,
St Ives se extiende hacia una península más salvaje, donde se encuentran playas
como Bamaluz, Porthgwidden y la zona de St Ives Head, perfecta para pasear y
disfrutar del paisaje.
| equipados para ir a la playa... |
Continuamos por el paseo marítimo, bordeando una playa espectacular de arena dorada, antes de perdernos de nuevo por las encantadoras calles del centro.
Rumbo al Finisterre: carreteras y acantilados
Dejamos
atrás St Ives y nos adentramos en el Finisterre inglés. Las carreteras se
vuelven estrechas y serpenteantes, flanqueadas por setos y muros de piedra,
creando esa atmósfera tan característica de la campiña inglesa.
Nuestro
destino era el remoto Pendeen Lighthouse, situado en la punta noroeste
de Cornualles. Un lugar solitario, azotado por el viento, donde el paisaje se
vuelve dramático: acantilados escarpados, mar infinito y una sensación de
aislamiento total.
El viento
soplaba con fuerza, cargado de olor a sal y hierba húmeda, haciendo la
experiencia aún más intensa.
Boat Cove: naturaleza en estado puro
Desde el
faro, realizamos un breve pero espectacular paseo de unos 10 minutos hasta Boat
Cove, una playa salvaje de belleza impresionante.
Allí, en
medio de ese paisaje casi intacto, vimos focas nadando tranquilamente en el
agua.
Aprovechamos
el entorno para hacer un picnic con vistas al Atlántico, disfrutando de la
grandiosidad del lugar.
De Land’s End a Porthcurno: acantilados, playas escondidas y carreteras imposibles
Tras visitar la zona de Pendeen, continuamos ruta durante unos 40 minutos (18 millas) hacia el punto más occidental de Inglaterra: Land's End.
Un alto en el camino: historia oculta
Antes de llegar, un pequeño desvío llevaba a un lugar poco conocido pero muy interesante: Carn Euny Ancient Village.
Se trata de un amplio yacimiento arqueológico gratuito, donde se conservan restos de una antigua aldea de la Edad del Hierro. Es un lugar tranquilo, casi sin visitantes, perfecto para imaginar cómo era la vida en esta remota región hace siglos.
Land’s End: naturaleza vs. parque temático
El fin del mundo inglés más es un centro de atracciones.
Un último tramo de carretera conduce a una gran explanada de aparcamiento (de pago. 4,5libras), desde la que se accede a un gran edificio, altivo y solitario.
En su interior hay tiendas de souvenirs, atracciones y un hotel
Lo realmente importante está fuera: los acantilados de granito, salvajes y espectaculares, que han hecho famosa esta zona.
Pasear por los acantilados es completamente gratuito, y es ahí donde se encuentra la verdadera esencia del lugar.
Paseos costeros y fauna
Desde la zona principal parten varios senderos del South West Coast Path:
- Hacia la izquierda, un paseo costero de unos 300 metros lleva a una pequeña granja con llamas y otros animales.
- Desde los acantilados, observamos numerosas aves anidando en las rocas, en un entorno dominado por el viento y el rugido del Atlántico.
· Continúa durante unos 30 minutos hasta Nanjizal Beach, una playa salvaje con curiosas formaciones rocosas, accesible únicamente a pie. (en coche el camino era privado)
· En nuestro caso, el fuerte viento y el mal tiempo nos hicieron renunciar a la caminata. Regresamos al edificio principal y vimos el cartel de Land’s End
Portgwarra: una joya escondida
Decidimos explorar otro tramo del coast path, pero esta vez en coche.
Nuestra siguiente parada fue Portgwarra, un lugar completamente fuera de las rutas habituales.
Llegar hasta allí fue toda una aventura: carreteras estrechísimas donde apenas cabe un coche, rodeadas de un paisaje idílico.
El esfuerzo merece totalmente la pena. Portgwarra es una diminuta aldea, con apenas unas pocas casas, que parece detenida en el tiempo. Su pequeña cala, encajada entre rocas, es un rincón mágico donde incluso pudimos ver focas nadando.
A la entrada hay una pequeña explanada donde caben una decena de coches.
Minack Theatre: arte frente al océano
Continuamos hacia el Minack Theatre.
Este anfiteatro, excavado en el propio acantilado, recuerda a los teatros griegos, con gradas de piedra que se asoman directamente al océano.
Ese día había representación, por lo que el acceso estaba restringido.
Porthcurno: playa de postal
Antes de la subida final hacia el teatro, encontramos una amplia explanada que sirve como aparcamiento. Desde allí parte un agradable sendero que conduce a Porthcurno Beach.
Esta playa es, sencillamente, espectacular:
arena dorada, aguas cristalinas y un entorno natural casi intacto. Sin duda, una de las más bonitas de Cornualles.
Pedn Vounder: el secreto mejor guardado
Desde Porthcurno parte una caminata de unos 20 minutos hasta Pedn Vounder Beach.
Esta playa, más salvaje y menos accesible, es famosa por su belleza natural y su ambiente tranquilo. Un auténtico paraíso escondido.
De camino a Mousehole: historia y misterio en la costa de Cornualles
Nos dirigíamos al encantador pueblo de Mousehole cuando hicimos una parada inesperada en mitad de la carretera para descubrir uno de esos lugares que parecen detenidos en el tiempo: el círculo de piedras de Merry Maidens.
Escondido en un prado cercado y sin señalización, este conjunto megalítico sorprende por su atmósfera.
Está formado por 19 piedras y data del Neolítico, formando parte del abundante patrimonio prehistórico de Cornualles.
El lugar desprendía un aire casi místico: aún se apreciaban restos de alguna ceremonia reciente, como pétalos y conchas.
Mousehole: un puerto de postal
La llegada a Mousehole no fue sencilla. Las carreteras que conducen hasta este pequeño pueblo pesquero son extremadamente estrechas, y al acercarnos, las calles se vuelven aún más angostas y laberínticas.
Aparcar resultó todo un reto. El pueblo cuenta únicamente con dos pequeños parkings situados a ambos lados del puerto, normalmente completos. Intentar dejar el coche en sus calles es prácticamente imposible, por lo que la última alternativa es aparcar en la carretera, a unos 2 km.
Pero el esfuerzo merece la pena.
El corazón de Mousehole es su precioso puerto circular, rodeado de casas tradicionales de piedra y salpicado de restaurantes con encanto. Entre ellos destacan el The Ship Inn, muy popular por su ambiente acogedor, o el 2 Fore Street Restaurant, especializado en mariscos y productos locales. También llama la atención el The Rock Pool Café, situado junto a una piscina natural excavada en la roca.
Dónde dormir en Mousehole
Encontrar alojamiento aquí puede ser complicado, especialmente en temporada alta. Existen numerosas guesthouses, B&B y pequeños hostales, pero suelen estar completos con bastante antelación.
Algunas opciones interesantes en la zona:
- Seaview Holiday Park (aprox. 58 €)
- Silversprings Farm (aprox. 60 €)
Penzance: ambiente costero con encanto victoriano
Continuamos nuestro recorrido hasta Penzance, una localidad más grande y animada, muy popular entre turistas.
Aquí el aparcamiento es más sencillo: se puede estacionar gratuitamente en varias calles y a lo largo de su paseo marítimo (Promenade)
Comenzamos en Alexandra Road, una calle repleta de casas típicamente inglesas convertidas en B&B, aunque, como en Mousehole, estaban completos.
Desde allí llegamos a la Promenade, donde destaca la zona conocida como “Pink Promenade”, con sus grandes rocas esféricas repartidas por el paseo.
Frente al mar se encuentra el elegante Promenade Hotel, con interiores cuidados y vistas privilegiadas. Ofrecen habitaciones dobles con baño, vistas al mar, detalles como té, café y snacks, además de un buen desayuno incluido (48 € por persona)
Paseando por Penzance
La calle paralela a la Promenade, Redinnick Street, está llena de casas de vivos colores que le dan un aire alegre y fotogénico.
Al final del paseo se encuentra la icónica Jubilee Pool, una piscina de agua salada al aire libre de estilo art déco, junto al puerto.
Desde allí, una calle perpendicular conduce al centro neurálgico de la ciudad, donde destacan:
- La St Mary's Church
- La curiosa Egyptian House, con su singular fachada
- Numerosos pubs, tiendas y restaurantes
· En el cruce con Market Street se alza un imponente edificio
Dónde comer: ambiente local y buena relación calidad-precio
Para cenar, optamos por el animado The Tremenheere, de la cadena Wetherspoon. El ambiente era excelente y la comida abundante: steak pudding, pollo empanado, especialidades de pub, salchichas y alitas picantes. Todo por unas 51 £ para cuatro personas.
Eso sí, conviene tener en cuenta que, a medida que avanza la noche, el ambiente se vuelve más animado… especialmente cuando la cerveza empieza a correr.
También merece la pena tomar unas cervezas en el The Cornish Lion, con un toque más tradicional.
Una jornada inolvidable
Este día nos regaló una combinación perfecta: el encanto artístico y animado de St Ives. Mousehole o Pezanze; junto con la naturaleza salvaje del oeste de Cornualles: el faro Pendeen, el lands end, Portgwarra y Portcurro,
Un contraste que define a la perfección esta región única del Reino Unido.
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