Cuernavaca y Taxco desde
Ciudad de México:
Cuernavaca y Taxco son dos de las mejores excursiones de un día desde Ciudad de México.
Dos ciudades completamente
diferentes, pero que combinan a la perfección en una misma jornada: la
elegancia colonial y los jardines de Cuernavaca y las calles empinadas, casas
blancas y tradición minera de Taxco.
Después de recorrer Ciudad de México, esta excursión permite cambiar completamente de escenario. En pocas horas pasamos del enorme entramado urbano de la capital a una ciudad de clima cálido, jardines y antiguos conventos, para terminar el día en uno de los pueblos más espectaculares de México, Taxco de Alarcón, encaramado sobre las laderas de las montañas.
Además, resultó un trayecto muy fácil de realizar en transporte público.
Las mejores excursiones de un
día desde Ciudad de México
Los alrededores de Ciudad de México ofrecen numerosas posibilidades para realizar excursiones de un día. Entre las más interesantes se encuentran:
Tepotzotlán y Tula
Al norte de
la capital se encuentra Tepotzotlán, un atractivo pueblo de calles
virreinales y arquitectura colonial.
Desde allí
se puede continuar hasta Tula, antigua capital de la cultura tolteca,
famosa por sus enormes guerreros de piedra.
Tlaxcala
Al este de
Ciudad de México se encuentra Tlaxcala, con un interesante centro
histórico virreinal, iglesias monumentales y una atractiva plaza central.
Tepoztlán
Al sur de la
capital, a unos 80 kilómetros, encontramos Tepoztlán, uno de los
destinos más populares de los alrededores de CDMX.
Su principal
atractivo es la pirámide situada en lo alto del cerro del Tepozteco,
hasta donde ascienden numerosos visitantes atraídos también por el ambiente
espiritual y de la llamada new age.
Cuernavaca y Taxco
Nosotros escogimos otra opción. Y fue un acierto.
ÍNDICE
- Las mejores excursiones desde Ciudad
de México
- Cómo ir de Ciudad de México a
Cuernavaca
- Qué ver en Cuernavaca
- Palacio de Cortés y Museo Regional
- Hernán Cortés y la conquista de México
- La explanada de las iglesias
- Museo Robert Brady
- Jardín Borda
- Dónde comer en Cuernavaca
- Cómo ir de Cuernavaca a Taxco
- Qué ver en Taxco
- Plaza Borda y Santa Prisca
- Un paseo por las calles de Taxco
- Cómo regresar a Ciudad de México
- Consejos para hacer esta excursión
- Nuestra opinión sobre Cuernavaca y
Taxco
Cómo ir de Ciudad de México a Cuernavaca
A las 7:30 h tomamos el metro en Hidalgo hasta Tasqueña. 5 pesos (0,30 €)
A la salida
del metro se encontraba la Estación de Autobuses del Sur, desde donde
partían diferentes compañías hacia Cuernavaca.
Entre ellas
estaban:
- Pullman.
- Futura.
- Estrella Roja.
- Estrella de Oro.
Nosotros
viajamos con Dorado Ejecutivo.
Salimos a
las 8:30 h y el trayecto duró 90 minutos.
Precio: 105 pesos (6 €)
El autobús
era realmente cómodo. Disponía incluso de mesas y durante el trayecto nos
ofrecieron comida y periódico.
| mostrador estación Sur |
Qué ver en Cuernavaca
Cuernavaca
es conocida popularmente como la ciudad de la eterna primavera, gracias
a su clima cálido durante buena parte del año.
Para visitar el centro histórico todo estaba bastante concentrado y se podía recorrer fácilmente a pie.
La excepción
era la pirámide de Teopanzolco, un pequeño yacimiento arqueológico
situado algo más alejado del centro.
El corazón de Cuernavaca era la Plaza de Armas. Y aquí encontramos una curiosidad:
Es una de
las pocas grandes plazas mexicanas que no tiene una catedral presidiendo su
espacio principal.
En la plaza
se encuentra el Palacio de Gobierno, cuya fachada muestra el escudo de
la ciudad.
Junto a él
está el Jardín de la Unión, una pequeña plaza ajardinada cuyo elemento
más llamativo era un curioso quiosco diseñado por Gustave Eiffel.
Pero el edificio que realmente domina la plaza es otro: El Palacio de Cortés.
![]() |
| palacio gobierno |
El Palacio de Cortés y el
Museo Regional
El Palacio
de Cortés es uno de los edificios históricos más importantes de Cuernavaca.
Fue
construido en el siglo XVI y estuvo relacionado directamente con Hernán
Cortés, que utilizó Cuernavaca como uno de sus principales centros de poder
en Nueva España.
En su
interior se encuentra actualmente el Museo Regional Cuauhnáhuac.
Entrada: 47 pesos (3 € )
La visita
resultó especialmente interesante porque el museo permite recorrer buena parte
de la historia de México.
Hay piezas
relacionadas con las culturas prehispánicas, la conquista, la época colonial,
la Independencia y la Revolución.
Una parte estaba dedicada a la
conquista de México.
| palacio de Cortés |
Hernán Cortés y la conquista
de México
En 1519,
Hernán Cortés desembarcó en Veracruz procedente de Cuba.
Allí fundó Villa Rica y comenzó a recibir noticias sobre una enorme ciudad imperial situada en el interior: Tenochtitlan.
Su objetivo estaba claro. Llegar hasta ella.
Uno de los
episodios más conocidos de aquella expedición fue el de las naves que Cortés
habría mandado quemar o inutilizar para impedir que sus hombres pudieran
regresar.
También
resulta fundamental su relación con Malintzin, conocida como La Malinche,
que desempeñó un papel esencial como intérprete y mediadora durante la
conquista.
Para los
pueblos indígenas, la llegada de los españoles supuso un choque cultural
extraordinario.
Caballos,
armaduras, armas de fuego y animales desconocidos provocaron una enorme
impresión.
Pero la conquista no fue simplemente una lucha entre españoles e indígenas. Cortés aprovechó las rivalidades existentes entre los diferentes señoríos mesoamericanos y consiguió incorporar a numerosos pueblos a sus filas.
Después llegó el episodio de Cholula y, finalmente, la entrada en Tenochtitlan.
Moctezuma y la llegada de los españoles
La relación
entre Moctezuma y Cortés constituye uno de los episodios más fascinantes
de la conquista.
Durante
mucho tiempo se ha difundido la idea de que Moctezuma identificó literalmente a
Cortés con el dios Quetzalcóatl debido a una antigua profecía.
La realidad
histórica es bastante más compleja.
Lo que sí
parece claro es que Moctezuma recibió inicialmente a los españoles con una
mezcla de cautela, diplomacia y respeto, mientras intentaba comprender quiénes
eran aquellos recién llegados y cuáles eran sus verdaderas intenciones.
A partir de
ahí los acontecimientos se precipitaron.
Cortés tuvo
que ausentarse para enfrentarse a las tropas enviadas contra él por el
gobernador de Cuba, mientras dejó a Pedro de Alvarado al mando de sus
hombres en Tenochtitlan.
La matanza
perpetrada durante una celebración religiosa provocó una enorme rebelión.
Cuando
Cortés regresó, la situación era ya insostenible.
Llegó
entonces la retirada española de Tenochtitlan durante la conocida como Noche
Triste, en junio de 1520.
Pero Cortés
no abandonó su objetivo.
Tras
reorganizar sus fuerzas y contar nuevamente con numerosos aliados indígenas,
regresó al valle de México.
En 1521
cayó Tenochtitlan.
Sobre las
ruinas de la antigua capital mexica comenzó a construirse la nueva ciudad
española de México.
Cortés después de la conquista
El museo
también permite conocer la evolución posterior de Cortés.
En 1522
fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España.
Sin embargo,
la Corona comenzó a limitar progresivamente el enorme poder adquirido por los
conquistadores.
Cortés fue
apartado del gobierno y regresó a España.
Una de las
historias que se cuentan tradicionalmente en torno a su figura afirma que
terminó arruinado y desterrado.
La realidad
fue otra. Cortés mantuvo buena parte de su posición y patrimonio, regresó a
México y participó en nuevas expediciones.
Finalmente
volvió a España. Murió en Sevilla en 1547, a los 62 años.
OTRAS SALAS DEL MUSEO:
También
encontramos salas dedicadas a la cultura de Xochicalco, la Independencia
de México y la Revolución del sur, relacionada con Emiliano Zapata.
En la terraza había además un cuexcomate, un antiguo almacén de maíz cuya forma permitía proteger el grano frente a los roedores.
El mural de Diego Rivera
Una de las
piezas más interesantes del museo era el enorme mural de Diego Rivera.
A lo largo
de sus diferentes escenas aparecían representados episodios relacionados con la
conquista:
- La llegada de Cortés.
- Los embajadores de Moctezuma.
- Los enfrentamientos con los
pueblos indígenas.
- La conquista de Tenochtitlan.
- La muerte de Cuauhtémoc.
El mural
constituye una magnífica síntesis visual de uno de los episodios más complejos
de la historia mexicana.
| murales de Rivera a lo largo del corredor |
La explanada de las iglesias
Desde la
Plaza de Armas continuamos por la calle Hidalgo.
En unos
cinco minutos llegamos a uno de los conjuntos religiosos más interesantes de
Cuernavaca.
La explanada
de las iglesias.
Si en la Plaza de Armas no había una gran catedral, aquí parecía que Cuernavaca había decidido compensarlo: varios templos se concentraban dentro de un mismo recinto.
Entre ellos
encontramos:
- El Templo de la Asunción de
María.
- La Capilla de San José.
- El Templo de San Francisco.
- La Capilla del Carmen.
Museo Robert Brady
Robert Brady fue un coleccionista estadounidense que vivió en Cuernavaca.
El museo
ocupa la llamada Casa de la Torre, donde reunió una extraordinaria
colección de arte procedente de diferentes épocas y lugares.
La visita
supone además una oportunidad para conocer una de las antiguas casas señoriales
de la ciudad.
Jardín Borda
Continuamos
hasta el Jardín Borda.
Este
conjunto fue originalmente una casa aristocrática rodeada de jardines.
Hoy es uno
de los espacios históricos más agradables de Cuernavaca.
Sus
jardines, patios y fuentes permiten hacer una pausa dentro del recorrido.
Muy cerca se
encuentran también la Basílica de Guadalupe y otros edificios históricos
del centro.
| jardin Borda |
Dónde comer en Cuernavaca
Para comer elegimos La Iguana Verde.
Estaba
situado en la calle Morelos, junto al cine.
El
restaurante tenía una decoración muy particular y ofrecía un buen menú
corrido.
Precio: 2,70 € por persona.
Cómo ir de Cuernavaca a Taxco
A las 15:00 h nos dirigimos a la estación de Futura. Allí tomamos el autobús hacia Taxco.
Precio: 80 pesos (4,80 €)
El trayecto
duró 90 minutos.
La carretera serpenteaba por las montañas mientras nos acercábamos a una de las localidades más bonitas de nuestra ruta mexicana.
Taxco: la ciudad de la plata
La llegada a
Taxco de Alarcón ya permite comprender por qué esta ciudad es tan
especial.
Taxco está construida sobre una ladera. Las casas parecen trepar unas sobre otras por la montaña, formando un conjunto de calles estrechas, empinadas y retorcidas.
La ciudad
debe buena parte de su prosperidad histórica a las minas de plata.
Y esa
tradición minera todavía está muy presente en sus tiendas, talleres y joyerías.
La Avenida
de los Plateros atraviesa la parte baja de la localidad y constituye una de
sus principales arterias.
Pero lo
verdaderamente interesante aparece cuando empezamos a adentrarnos en sus
calles.
Qué ver en Taxco
Plaza Borda y Santa Prisca
El corazón
monumental de Taxco es la Plaza Borda.
Y allí aparece el edificio que domina completamente el conjunto: la iglesia de Santa Prisca y San Sebastián.
Sus dos
enormes torres gemelas constituyen uno de los mejores ejemplos del barroco
novohispano.
Desde las terrazas de los restaurantes próximos se obtiene además una magnífica panorámica.
La plaza, con su decoración floral y las casas blancas trepando por las laderas, es uno de esos lugares donde simplemente apetece sentarse y observar.
Nuestro
paseo comenzó junto a la oficina de turismo, cerca de la estatua del
minero.
Desde allí
tomamos la calle de la Garita, otra de las principales vías del casco
histórico.
El suelo
empedrado estaba decorado con diferentes motivos:
- hojas y tallos;
- estrellas;
- escenas relacionadas con el
juego de pelota.
Las casas
mostraban balcones, tejados y saledizos que daban a las calles un aspecto muy
particular.
En los
soportales, los habitantes elaboraban artesanalmente cuerdas, cestas, bolsos y
sombreros.
Y fuera de las calles principales se extendían callejones estrechos, escaleras y pendientes que subían por la montaña.
El Cristo de Taxco
En la parte
más elevada de la ciudad se encuentra la gran estatua del Cristo Monumental
de Taxco.
Desde allí
se contempla una espectacular panorámica.
Las casas
blancas se extienden por las laderas y las torres de Santa Prisca destacan
sobre el conjunto.
Durante nuestro recorrido pasamos también por la iglesia de Chavarrieta y la plazuela del exconvento antes de regresar hacia la Plaza Borda.
| Santa Prisca |
Otros lugares que visitar en
Taxco
Si se
dispone de más tiempo, merece la pena completar la visita con otros lugares del
centro histórico:
- Museo de Antropología.
- Museo de la Platería.
- Casa Humboldt.
- Iglesia de Guadalupe.
- Mercado de artesanías.
- Tiendas y talleres de plata.
Regreso a Ciudad de México
Después de
disfrutar de Taxco regresamos a la estación de autobuses.
Desde allí tomamos el autobús de regreso a Ciudad de México.
CONSEJOS PARA HACER CUERNAVACA
Y TAXCO EN UN DÍA
1. Madruga
Nosotros salimos de Ciudad de México a las 7:30 h.
2. Cuernavaca se puede recorrer andando
El centro
histórico está bastante concentrado.
Solo
necesitarás transporte para lugares más alejados, como Teopanzolco.
3. No te limites a la Plaza de Armas
El Palacio
de Cortés, el museo, la explanada de las iglesias, el Museo Robert Brady y el
Jardín Borda hacen que merezca la pena dedicar unas horas a la ciudad.
4. Reserva tiempo para Taxco
Taxco merece
ser recorrida sin prisas.
Lo más
interesante no es únicamente Santa Prisca.
El propio
entramado urbano es uno de sus grandes atractivos.
5. Lleva calzado cómodo
Taxco tiene
muchas calles empinadas y empedradas.
Es una
ciudad preciosa para caminar, pero las pendientes se hacen notar.
6. Comprueba horarios y precios actuales
Los precios
de autobús, entradas y transporte que aparecen en este artículo corresponden a nuestro
viaje de 2013.
Actualmente
pueden haber cambiado considerablemente.
NUESTRAS IMPRESIONES: UNA GRAN
FORMA DE TERMINAR MÉXICO
Cuernavaca y
Taxco fueron nuestra última excursión durante aquel viaje por México de 2013.
Y
probablemente no podríamos haber escogido un mejor final.
Cuernavaca
nos permitió terminar el recorrido con historia, jardines, arquitectura
colonial y una visita especialmente interesante al Palacio de Cortés.
Taxco nos
ofreció una imagen espectacular. Con sus casas y calles trepando por las
montañas fue como cambiar nuevamente de escenario.
Tiene algo
que recuerda a otras ciudades mexicanas que habíamos conocido, como Zacatecas o
Guanajuato: su pasado minero, sus calles empinadas y su arquitectura colonial. Pero
su disposición sobre la montaña le proporciona una personalidad propia.
Y entonces
llegó el momento de regresar a Ciudad de México.
Habíamos
recorrido miles de kilómetros, atravesado selvas, ciudades coloniales y
antiguas ciudades mayas; habíamos conocido playas del Caribe, cenotes, pueblos
indígenas y enormes yacimientos arqueológicos.
Y aquella
última imagen de Taxco, con Santa Prisca iluminada, las casas ascendiendo
por la ladera y la luna apareciendo sobre la ciudad, fue una magnífica
manera de poner punto final a nuestro viaje.
México se
despedía de nosotros desde las montañas de Taxco.




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