CABO NORTE EN AUTOCARAVANA:
¡DESDE ALTA AFRONTAMOS EL ÚLTIMO TRAMO HASTA EL CABO
NORTE!
ÚLTIMOS 250 KM HASTA EL FIN DEL MUNDO
Después de tantos kilómetros recorridos por Noruega, estábamos a punto de alcanzar uno de los grandes objetivos del viaje: el Cabo Norte, Nordkapp, el mítico extremo septentrional de Europa.
Desde Alta
comenzaba el último tramo.
Y el paisaje parecía querer anunciarnos que nos acercábamos a un lugar diferente. Cada vez era más duro, más vacío, más inhóspito.
La vegetación desaparecía poco a poco, los espacios se hacían inmensos y el viento comenzaba a zarandear con fuerza nuestra caravana.
ÍNDICE
- Alta: los últimos 250 km
- Hacia Oldenfjord y la E69
- Una carretera hacia el fin del
mundo
- ¡Los renos se cruzan en nuestro
camino!
- Una tormenta camino del Cabo
Norte
- Magerøya y el túnel submarino
- Honningsvåg: la última
población
- Los últimos 30 kilómetros
- ¡CABO NORTE!
- Qué encontramos en Nordkapp
- Nuestra noche en el fin del
mundo
- El ambiente en Cabo Norte
- El amanecer y el cambio de
tiempo
- El regreso hacia Oldenfjord
- Consejos para llegar al Cabo
Norte en autocaravana
- Nuestras impresiones
- Mapa de la ruta
MAPA DE LA RUTA
ALTA → OLDENFJORD → E69 → TÚNEL DE NORDKAPP → HONNINGSVÅG → CABO NORTE
250 km desde Alta.
110 km desde Oldenfjord hasta Nordkapp.
30 km desde Honningsvåg.
Y al final de la carretera: NORDKAPP
1-DE ALTA A OLDENFJORD:
Salimos de
Alta. El paisaje empezó a transformarse rápidamente. Las montañas se hicieron
más desnudas. La vegetación desapareció poco a poco. Había cada vez menos
árboles, menos casas y menos tráfico. Y, sobre todo, aparecía una sensación muy
difícil de explicar: el vacío.
La carretera
parecía perderse en un territorio inmenso.
Y entonces
comenzó también el viento. Fuerte, golpeaba de lado y zarandeaba nuestra
caravana.
2-OLDENFJORD: EL DESVÍO HACIA EL
CABO NORTE
Llegamos a Oldenfjord.
Y allí apareció el desvío hacia la E69 → NORDKAPP, la carretera que conduce hasta el Cabo Norte.
Nos quedaban aproximadamente 110 kilómetros.
Una
carretera de doble sentido, ondulante y serpenteante, que atravesaba un paisaje
cada vez más desolado.
3. UNA CARRETERA HACIA EL FIN
DEL MUNDO
La E69 es
una de esas carreteras que se recuerdan.
No porque
sea espectacular en el sentido tradicional.
No hay
grandes autopistas.
No hay
enormes viaductos.
No hay
ciudades.
Hay algo mucho más interesante: un paisaje que parece no terminar nunca.
Lagos.
Pequeñas
elevaciones.
Montañas desnudas.
Poblados
sami.
Y, de vez en
cuando, alguna pequeña carretera que se pierde hacia ninguna parte.
Hoy la E69
continúa siendo la carretera que llega hasta el Cabo Norte y es accesible en
coche, autocaravana o motocicleta.
Nosotros la
recorríamos en una autocaravana, avanzando despacio y disfrutando de cada
cambio del paisaje.
4. ¡LOS RENOS SE NOS CRUZABAN!
Se cruzaban tranquilamente delante de nosotros. Sin prisa.
En estas tierras los renos forman parte natural del paisaje y están profundamente vinculados a la cultura sami.
Estábamos
atravesando su territorio.
5. UNA TORMENTA EN EL CAMINO
Durante aproximadamente 15 minutos cayó una lluvia torrencial.
Y el viento
volvió a golpear con fuerza.
La visibilidad empeoró. El paisaje desapareció momentáneamente detrás de la lluvia.
Aquella tormenta no estropeó la llegada al Cabo Norte. La hizo todavía más potente.
El Ártico nos estaba enseñando una de sus características fundamentales: aquí el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos.
Y
efectivamente, después de la tormenta, volveríamos a tener sol.
La jornada de la llegada había sido tormentosa. Al día siguiente sería completamente diferente: soleada, luminosa y radiante.
6. LAGOS, SAMIS Y PAISAJES
ÁRTICOS
Continuamos
avanzando.
Pasábamos
junto a lagos.
Pequeños
poblados.
Asentamientos
y referencias a la cultura sami.
Visitamos una pequeña aldea situada en un islote unido a tierra firme por un puente.
Para llegar al Cabo Norte había que superar otro de los grandes elementos de esta ruta: el túnel de Nordkapp.
La isla de Magerøya,
donde se encuentra el Cabo Norte, está conectada con el continente mediante un
túnel submarino.
El actual
túnel tiene aproximadamente 6,5 kilómetros y llega a una profundidad
considerable bajo el mar. Fue inaugurado en 1999.
En nuestra época de viaje ya no teníamos que pagar el antiguo peaje. El túnel era gratuito.
Salimos al otro lado. Habíamos llegado a Magerøya. La isla del Cabo Norte.
Paramos en su salida e hicimos una pequeña caminata
8. HONNINGSVÅG: LA ÚLTIMA
POBLACIÓN
Apenas unos
kilómetros después encontramos Honningsvåg.
Una población alargada junto al mar. Casas de colores. Puerto. Iglesia. Y esa atmósfera de pequeño pueblo pesquero que caracteriza a tantas localidades del extremo norte.
Hoy
Honningsvåg continúa siendo la principal localidad de Magerøya y el centro
administrativo del municipio de Nordkapp.
Desde Honningsvåg aún quedaban unos 30 kilómetros.
9. LOS ÚLTIMOS 30 KILÓMETROS
Los últimos
kilómetros volvieron a ser espectaculares.
La carretera se hacía ondulante. A ambos lados aparecían lagos, pequeñas rías y un paisaje completamente abierto.
Prácticamente tampoco había edificios. Solo carretera y naturaleza.
Finalmente apareció la entrada.
10. LA ENTRADA AL CABO NORTE
Llegamos a
una caseta donde se controlaba el acceso.
¿CUÁNTO CUESTA ENTRAR AL CABO NORTE?
En nuestro
viaje 2024:
- Acceso al parking: 0 €
- Se podía pasear libremente por
todo el entorno exterior.
- También estaba permitida la pernocta.
- Había baños públicos.
- El acceso al centro de
visitantes tenía un coste de 300 NOK, unos 30 €.
El centro de
visitantes contaba con cafetería, salones, mirador y tienda.
Las condiciones actuales son diferentes y deben comprobarse antes de viajar: el propio destino indica actualmente que existe información específica sobre entradas y aparcamiento y que el acceso al North Cape Plateau es posible en autocaravana.
Nosotros dejamos la autocaravana en el enorme aparcamiento. Alli pernoctamos.
11. ¡CABO NORTE!
¡HABÍAMOS
LLEGADO!
Desde que partimos habíamos hecho 11785km.
(La ruta directa desde Barcelona 4702km)
El Cabo
Norte es una enorme meseta que termina abruptamente sobre el océano Ártico.
El
acantilado alcanza unos 307 metros de altura.
Allí se
encuentran varios de los símbolos que habíamos visto tantas veces en
fotografías.
EL GLOBO DE NORDKAPP
La famosa “bola”.
El monumento
que se ha convertido en la imagen universal del Cabo Norte.
Es imposible
llegar hasta aquí y no hacerse una fotografía junto a ella.
EL MONUMENTO A LOS NIÑOS DEL MUNDO
Otro de los
elementos que encontramos en la explanada.
Un símbolo
dedicado a la fraternidad y a la convivencia entre los niños del mundo.
| monumento niños del mundo |
EL MONOLITO DEL REY ÓSCAR II
También está
allí el antiguo monumento relacionado con la visita del rey Óscar II de
Suecia y Noruega.
| obelisco rey Oscar II |
Y
alrededor...
el vacío.
El océano.
Los
acantilados.
El viento.
12. EL CENTRO DE VISITANTES
Junto a la
explanada se encuentra el gran Nordkapphallen, el centro de visitantes.
Dentro hay
cafetería, tienda, exposiciones, cine y miradores.
El edificio
está parcialmente excavado en la roca y se asoma directamente sobre el paisaje
del Ártico. Actualmente también alberga una pequeña capilla ecuménica, St.
Johannes Kapell, presentada como la capilla ecuménica más septentrional del
mundo.
13. EL SOL DE MEDIANOCHE
Y aquí
aparece una de las grandes peculiaridades de este viaje.
En aquel
verano:
ATARDECER:
aproximadamente a las 23:00 h.
Y poco
después...
AMANECER:
alrededor de la 01:00 h.
En realidad, el concepto de noche era bastante relativo. La luz nunca desaparecía completamente.
El sol
parecía hacer un pequeño recorrido por el horizonte y volver a subir.
Era el Sol
de Medianoche.
Y contemplarlo desde el Cabo Norte hacía que la experiencia fuese todavía más especial.
ATARDECER:
EL AMBIENTE EN EL FIN DEL
MUNDO
Hubo algo que nos sorprendió incluso más que el paisaje. LA GENTE.
El ambiente
tenía una mezcla curiosa de solemnidad y celebración.
Todos parecían compartir una misma sensación. La satisfacción de haberlo conseguido.
Cada uno había llegado allí siguiendo su propia aventura. Pero todos tenían algo en común: habían querido llegar al extremo norte. Y se notaba en las caras. Especialmente entre los moteros.
Había muchísimos, la mayoría italianos. De todas las edades. Y con todo tipo de motos. ¡Incluso Vespas!
Una de ellas la conducía Giussepe, un italiano de 73 años que viajaba solo. Nos contó que, después del Cabo Norte, regresaría a su país atravesando Finlandia, Estonia, Letonia y Lituania.
Pero todavía
había viajeros que nos impresionaban más.
LOS QUE LLEGARON EN BICICLETA
Dormían en sus tiendas de campaña, soportando el viento, la lluvia y las bajas temperaturas.
Cada uno tenía detrás una historia diferente. Una ruta. Un reto.Una aventura.
Estas sí eran gentes ricas.
QUESO PADANO, BRASAS Y TRUFA
Un siciliano convidaba al que, según él, era: “el mejor queso del mundo”.
Había preparado un pequeño brasero improvisado. Sobre las brasas colocaba el queso padano. Lo calentaba y cuando empezaba a fundirse lo colocaba sobre pan. Y añadía... trufa.
Y EL TIEMPO VOLVIÓ A CAMBIAR
La noche había comenzado con viento y nubes. Pero poco a poco el cielo empezó a despejarse.
Y cuando llegó la mañana... el paisaje estaba completamente diferente.
El sol iluminaba los acantilados. El cielo estaba limpio. El mar parecía tranquilo. Y el Cabo Norte mostraba su cara más amable.
Fue la mejor
demostración de lo que habíamos experimentado durante el trayecto:
el tiempo
aquí puede cambiar radicalmente en muy poco tiempo.
Actualmente,
la propia información turística de Nordkapp advierte de estos cambios rápidos
de tiempo y recomienda consultar las condiciones antes de emprender el
trayecto.
14. EL REGRESO: DE NUEVO HACIA
OLDENFJORD
Después de
disfrutar del Cabo Norte emprendimos el regreso.
Nos
esperaban de nuevo los 110 kilómetros hasta Oldenfjord.
Paramos en algunos de los lugares que habíamos visto durante la ida.
Ahora, con
buen tiempo, aquellos lagos, poblados y paisajes se mostraban completamente
diferentes.
El Cabo Norte no es un paisaje fijo.
Cambia con
la luz.
Con las
nubes.
Con el
viento.
Con la
lluvia.
Y hasta con el estado de ánimo de quien lo contempla.
15. WAFFELS EN OLDENFJORD
Cuando
llegamos de nuevo a Oldenfjord, hicimos una parada.
Nos sentamos
en su cafetería y disfrutamos tranquilamente de unos
AHORA... HACIA EL SUR.
Ya habíamos llegado al norte. Ahora comenzábamos lentamente a regresar.
Atravesaríamos la Laponia noruega.
El viaje
todavía tenía mucho camino por delante.
CONSEJOS PARA LLEGAR AL CABO
NORTE EN AUTOCARAVANA
🚐 EL TRAYECTO
La E69 es la carretera que conduce desde Oldenfjord hasta Nordkapp.
Es una carretera de doble sentido y muy ondulante, por lo que conviene conducir con tranquilidad, especialmente con viento o lluvia.
No es especialmente complicada.
🦌 ATENCIÓN A LOS RENOS
En esta zona
es habitual encontrarlos cerca de la carretera.
Hay que
reducir la velocidad y estar preparado para que puedan cruzarse delante del
vehículo.
🌬️ EL VIENTO
Es uno de
los grandes protagonistas.
Si viajáis
en autocaravana, tenedlo muy presente.
Nosotros
llegamos a experimentar cómo el viento zarandeaba la caravana.
Y para
dormir, colocarnos entre otros vehículos nos ayudó a protegernos.
🌧️ EL TIEMPO
No os fiéis de cómo esté el cielo al salir. Puede cambiar rápidamente.
Nosotros
pasamos de una fuerte tormenta a un día radiante.
La
información oficial recomienda consultar las condiciones meteorológicas y de
carretera antes de desplazarse.
🅿️ DORMIR EN NORDKAPP
Nuestra
experiencia fue dormir en el propio aparcamiento, protegidos entre otras
caravanas.
Las
condiciones de acceso, aparcamiento y pernocta pueden cambiar, por lo que
conviene comprobar las normas vigentes antes del viaje. La información oficial
actual confirma que el acceso al Cabo Norte es posible en autocaravana y
mantiene información específica sobre tarifas y aparcamiento.
🌞 Sol de medianoche
Llegar al
Cabo Norte en verano permite experimentar este fenómeno.
Pero hay que
tener en cuenta que la experiencia depende mucho de la meteorología.
NUESTRAS IMPRESIONES
Llegar al
Cabo Norte no fue simplemente alcanzar un punto en el mapa.
Fueron los
últimos 250 kilómetros de un viaje que ya llevaba 11.785 kilómetros.
Fue conducir con viento. Entre una fuerte tormenta de 15 minutos. Fue ver renos cruzando la carretera. Fue atravesar el túnel submarino. Fue llegar a Honningsvåg. Fue conducir los últimos 30 kilómetros entre lagos y montañas. Y finalmente...
ver aparecer
el Cabo Norte.
Pero también
fue compartir aquel lugar con personas que habían llegado de maneras
completamente diferentes.
El italiano
de 73 años con su Vespa.
Los moteros
que habían atravesado Europa.
Los
ciclistas que habían llegado pedaleando y dormían en sus tiendas.
El siciliano
preparando queso fundido sobre las brasas.
Todos tenían
una historia.
Todos habían
elegido su propia manera de llegar.
Y quizá esa fue la gran lección de aquel lugar. El Cabo Norte no es solamente un destino. Es un reto.
Cada viajero
decide cuál es el suyo.
Nosotros lo
hicimos en autocaravana.
Y cuando
aquella noche miramos el reloj y vimos que eran más de las 23:00, pero todavía
había luz...
supimos que habíamos llegado a uno de esos lugares que se recuerdan para siempre.

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