Jiva (Uzbekistán): qué ver en la joya amurallada de la Ruta de la Seda
Jiva, o Khiva, es una de
las ciudades históricas más fascinantes de Uzbekistán. Situada en la región de
Corasmia, junto al antiguo curso del rio Amu Daria y en pleno paisaje desértico,
fue durante siglos una parada fundamental para las caravanas que recorrían la
Ruta de la Seda.
Su principal
tesoro es Ichan Qala, la ciudad interior rodeada por murallas de adobe
que conserva mezquitas, madrasas, palacios, mausoleos, minaretes y antiguas
viviendas. Todo ello en un recinto compacto que permite recorrer buena parte de
sus monumentos a pie.
La ciudad
histórica fue declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO.
El viaje
hasta Jiva atraviesa uno de los paisajes más áridos de Asia Central. Desde
Bujará, la carretera cruza el desierto de Kyzyl Kum hasta alcanzar Urgench, la
principal ciudad de la región. Allí comienza la aproximación a una de las
grandes joyas de Uzbekistán.
Índice
- Cómo llegar a Jiva
- Urgench y la Ruta de las
Fortalezas
- Dónde dormir en Jiva
- Jiva, una ciudad histórica en
el desierto
- Qué ver en Jiva: los
imprescindibles
- 5.1. La fortaleza Kuhna Ark
- 5.2. Kalta Minor y la madrasa
Mohammed Amin Khan
- 5.3. Mausoleo de Aladino
- 5.4 La mezquita Juma
- 5.5. El complejo Islam Khoja
- 5.6. El mausoleo de Pahlavan
Mahmud
- 5.7. El palacio Tosh-Hovli
- 5.8. Las murallas y las
puertas de Ichan Qala
- 5.9. Las calles tradicionales
y los talleres artesanos
- 5.10. El mercado de Jiva
- 5.11. El palacio Nurullabay
- Dónde comer en Jiva
- Cómo moverse por Jiva
- Cómo ir de Jiva a Taskent
- Una excursión alternativa: la
tragedia del mar de Aral
- Consejos para visitar Jiva
- Nuestra impresión de Jiva
1. Cómo llegar de Bujará a Jiva
Tras
disfrutar de la magnífica Bujará, tocaba continuar el viaje hacia el oeste de Uzbekistán.
Traslado Bujará-Jiva
- En bus. Desde la zona del bazar Karvon. Nos pareció bastante confusa. Además, la frecuencia de los servicios directos a Jiva era limitada.
- Para evitar complicaciones, decidimos contratar dos taxis a través del hotel. El precio que pagamos en diciembre de 2014 fue de 80 euros por vehículo.
| taxis Bukhara-Khiva |
Salimos a las 8:30 de la mañana para recorrer unos 440 kilómetros.
Por delante teníamos
una larga jornada de carretera atravesando el desierto de Kyzyl Kum.
El paisaje
se repetía durante kilómetros: largas rectas, terreno árido, escasas
poblaciones y muy poco tráfico. A unos 270 kilómetros hicimos una parada en un
bar de carretera para comer.
La monotonía
del desierto parecía no tener fin. Sin embargo, aquella travesía permitía
comprender las enormes distancias que separan las ciudades históricas de
Uzbekistán y las dificultades que debieron afrontar las antiguas caravanas que
cruzaban estas tierras.
Más
adelante, la carretera mejoró notablemente y el viaje se hizo más cómodo.
Finalmente alcanzamos Urgench, una ciudad de tamaño medio y capital administrativa de la región de Corasmia.
Desde allí, Jiva se encontraba a unos 30 minutos por
carretera.
Llegamos a nuestro destino alrededor de las 15:00, después de unas seis horas y media de viaje.
2. Urgench y la Ruta de las Fortalezas
Urgench es
mucho más que una ciudad de paso. Su situación la convierte en un punto
estratégico para explorar la región histórica de Corasmia, una zona que durante
siglos tuvo una gran importancia política, comercial y cultural.
Desde aquí se puede viajar:
- Hacia el norte, en dirección a Nukus y Moynaq,
- Hacia el sur, hasta Jiva.
- También es una de las bases para visitar la conocida Ruta de las Fortalezas de Corasmia, un conjunto de antiguas construcciones defensivas dispersas por el desierto.
La región arqueológica de Elliq-Qala, cuyo nombre se traduce como «cincuenta fortalezas», reúne numerosos restos de asentamientos y fortificaciones. (Hoy quedaban 20 en distintos estados de conservación)
Estas construcciones recuerdan el esplendor de antiguos
estados de Corasmia y el papel estratégico que tuvo esta región junto al Amu
Daria.
Entre los
lugares más conocidos destacan:
- Ayaz Qala, un conjunto de fortalezas
situado en un paisaje desértico espectacular. En sus alrededores se
encuentra el lago salado Ayaz Kul y existen campamentos de yurtas donde
alojarse.
- Topraq Qala, un importante asentamiento
fortificado que fue un centro político de la antigua Corasmia.
- Kizil Qala, otra de las fortalezas que
ayudan a comprender la importancia defensiva de la región.
El paisaje
actual es muy distinto del que existió en la Antigüedad. El Amu Daria cambió de
curso a lo largo de los siglos y la transformación del entorno dejó muchas de
estas construcciones aisladas en zonas áridas.
Visitar las
fortalezas requiere organizar el transporte, normalmente mediante un vehículo
privado o una excursión contratada en Urgench o Jiva. No es una visita que
convenga improvisar con transporte público.
ruta de las fortalezas![]() |
Una región marcada por el agua
El agua fue
determinante para el desarrollo de Corasmia. Las poblaciones y los campos
dependían de los ríos y de los sistemas de irrigación, mientras que las
fortalezas protegían asentamientos y territorios estratégicos.
La historia
de esta región está estrechamente vinculada al Amu Daria y, más al norte, al
mar de Aral. La transformación de ambos sistemas fluviales durante el siglo XX
acabaría provocando una de las mayores catástrofes medioambientales de la
historia contemporánea.
3. Dónde dormir en Jiva
Llegamos a Jiva a 15h.
Elegimos Meros Guesthouse, un alojamiento familiar situado dentro de la
ciudad amurallada, muy cerca del palacio Kuhna Ark y a pocos minutos a pie de
la puerta sur.
En diciembre
de 2014 pagamos 15 euros por persona, con desayuno incluido.
Era una casa
de dos plantas, con una distribución muy tradicional. A la entrada se dejaban
los zapatos. En la primera planta había un amplio salón-comedor, además de las
dependencias de la familia. En el piso superior, las habitaciones se
distribuían alrededor de una sala decorada al estilo uzbeko, con alfombras en
el suelo y en las paredes. Las habitaciones disponían de baño y conexión wifi.
Pero lo
mejor del alojamiento estaba arriba: una azotea con unas vistas
extraordinarias de los tejados, las cúpulas y los minaretes de Jiva. Al
final del día, contemplar la ciudad desde allí era una forma magnífica de
descansar después de recorrer sus calles.
Otra alternativa que nos llamó la atención fue el actual hotel Orient Star Khiva, instalado en la histórica madrasa Mohammed Amin Khan, junto al minarete Kalta Minor. En 2014 anotamos un precio de unos 80 dólares por una habitación doble. La experiencia de dormir en una antigua madrasa era tentadora, aunque las habitaciones nos parecieron pequeñas y sin grandes lujos.
Consejo: alojarse dentro de Ichan Qala
permite disfrutar de la ciudad temprano por la mañana y al anochecer, cuando
cambia la luz y disminuye la actividad de los visitantes. Es una de las mejores
formas de apreciar el ambiente de Jiva.
| las vistas desde la habitación |
| el dormitorio |
| desde la azotea |
4. Jiva, una ciudad histórica en el desierto
Jiva es una de las grandes paradas de la Ruta de la Seda en Uzbekistán.
Su situación,
próxima a la frontera con Turkmenistán y rodeada por extensas zonas áridas,
hizo de ella un lugar estratégico para el comercio y el poder político de
Corasmia.
La ciudad se organiza en dos ámbitos históricos:
- Ichan Qala, la ciudad interior amurallada,
- Dishan Qala, el espacio exterior que se extendía más allá de las murallas interiores.
Ichan Qala es el corazón monumental de Jiva. Sus muros de ladrillo y adobe, sus puertas orientadas hacia los distintos puntos cardinales y la concentración de edificios históricos crean un conjunto urbano excepcional.
Tras las murallas se suceden mezquitas, madrasas, palacios, caravasares, minaretes y mausoleos.
La escala del recinto permite recorrerlo a pie y descubrir sus rincones sin necesidad de utilizar transporte.
Pero Jiva también tiene una historia más dura. Su pasado estuvo ligado al comercio de esclavos, una práctica que formó parte de la historia de varios territorios de Asia Central. Los mercados y las rutas comerciales no solo transportaban mercancías: también estuvieron vinculados a la captura y venta de personas.
5. Qué ver en Jiva: los imprescindibles
Los monumentos
principales están relativamente cerca unos de otros.
5.1. La fortaleza Kuhna Ark
Comenzamos
la visita por Kuhna Ark, la antigua ciudadela y residencia de los
gobernantes de Jiva.
Su historia
se remonta a épocas anteriores a los grandes edificios que hoy se conservan,
aunque el complejo adquirió especial importancia durante el periodo de los
kanes. Tras sus murallas se concentraban las funciones políticas,
administrativas y ceremoniales del poder.
En su
interior se visitan la sala del trono, el harem, una
mezquita, la antigua prisión.
La sala del trono es uno de los lugares más interesantes. Su arquitectura y decoración permiten imaginar las ceremonias oficiales y la vida de la corte.
El conjunto
también ayuda a entender cómo se organizaba el poder en el kanato de Jiva.
sala del trono
|
5.2. Kalta Minor y la madrasa Mohammed Amin Khan
Al salir de
Kuhna Ark llegamos a uno de los rincones más reconocibles de Jiva: el minarete
Kalta Minor, con su cuerpo ancho y su decoración de azulejos en tonos
azules y verdes.
Su
construcción comenzó en 1851 por iniciativa del kan Mohammed Amin Khan, pero
quedó inacabada. La tradición cuenta que debía alcanzar una altura
extraordinaria, suficiente para dominar visualmente el horizonte y rivalizar
con los grandes minaretes de otras ciudades.
Sea cual
fuera la ambición original, su aspecto actual lo convierte en una construcción
singular. Kalta Minor destaca por
su volumen y por la riqueza de su revestimiento cerámico.
Justo a su
lado se encuentra la madrasa Mohammed Amin Khan, construida en el siglo
XIX y transformada posteriormente en alojamiento turístico.
También encontramos tiendas de artesanía y recuerdos. Nos llamó la atención una tienda de marionetas tradicionales uzbekas, decoradas con colores vivos y vestimentas típicas.
5.3. La mezquita Juma
En el eje
central de Ichan Qala se encuentra la mezquita Juma.
Desde fuera
puede parecer menos monumental que otras construcciones de Jiva. Sin embargo,
su interior guarda una sorpresa: una gran sala sostenida por una sucesión de 218 columnas de madera tallada, con una iluminación tenue que crea una atmósfera
muy especial.
El minarete cercano es otro de los elementos que identifican esta zona de la ciudad.
Desde las calles adyacentes se obtienen algunas de las vistas más características de la arquitectura tradicional de Jiva.
5.4. El complejo Islam Khoja
El conjunto
de Islam Khoja es otro de los grandes hitos monumentales de Jiva.
Incluye una madrasa y un minarete que domina el perfil urbano.
Con
aproximadamente 57 metros de altura, el minarete Islam Khoja es el más alto de
la ciudad. Su silueta estilizada, decorada con bandas de ladrillo y cerámica,
contrasta con la forma robusta de Kalta Minor.
Si las condiciones de acceso lo permiten, subir a un minarete ofrece una perspectiva privilegiada sobre las murallas, las cúpulas y el laberinto de callejuelas.
5.5. El mausoleo de Pahlavan Mahmud
Cerca del
complejo Islam Khoja se encuentra el mausoleo de Pahlavan Mahmud, una de
las figuras más veneradas de Jiva.
Pahlavan
Mahmud fue conocido como poeta, pensador y luchador. Su mausoleo se
convirtió en uno de los lugares espiritualmente más importantes de la ciudad.
El conjunto destaca por su decoración cerámica, sus cúpulas y el ambiente de recogimiento que se respira en su interior.
5.6. El palacio Tosh-Hovli
En la zona
oriental de Ichan Qala se encuentra Tosh-Hovli, cuyo nombre significa «casa de piedra».
Construido durante la primera mitad del siglo XIX, pretendió ser el palacio más suntuoso de la ciudad, por encima de Kunha ark.
| palacio Tosh-Hovli |
5.7. Las murallas y las puertas de Ichan Qala
Las murallas
de Ichan Qala son inseparables de la imagen de Jiva.
Cuatro
puertas principales permiten acceder al recinto desde los distintos puntos
cardinales. Entre ellas, la puerta occidental es uno de los accesos más
utilizados por los visitantes.
Caminar junto a las murallas ayuda a comprender la organización de la ciudad y su función defensiva.
5.8. Las calles tradicionales y los talleres artesanos
Otro de los atractivos de Jiva aparece cuando dejamos atrás la avenida monumental y
nos adentramos por las calles secundarias.
Allí
descubrimos otra ciudad: viviendas tradicionales de adobe, callejuelas
tranquilas, muros desgastados por el tiempo y pequeños talleres donde los
artesanos continúan trabajando.
Nos llamaron especialmente la atención los ebanistas. Con cinceles y herramientas tradicionales tallaban la madera hasta crear delicadas filigranas y piezas de una enorme precisión.
5.9. El mercado de Jiva
Al salir por
la puerta oriental encontramos el mercado con puestos de productos
locales, recuerdos y alimentos.
Era bullicioso, simpático y animado.
Una de las escenas más interesantes fue observar la
elaboración de las somsa, unas empanadas tradicionales que pueden llevar
carne y otros rellenos.
En los
hornos tradicionales, la masa se pega a las paredes interiores calientes hasta
que queda cocida y dorada.
El mercado
continuaba junto a la muralla y ganaba animación en las proximidades de la
puerta norte, donde encontramos más puestos y movimiento.
Es un buen lugar para pasear sin un itinerario rígido, observar los productos locales y disfrutar de una Jiva más cotidiana, lejos de la sucesión de monumentos.
Fuera de
Ichan Qala, la ciudad moderna se extiende a lo largo de calles más amplias y
edificios de menor altura.
Uno de los
monumentos que merece la pena considerar en esta zona es el palacio
Nurullabay, el palacio de verano, una residencia vinculada a los últimos gobernantes de Jiva. Su
arquitectura refleja una etapa de transición, cuando las tradiciones locales
comenzaron a convivir con influencias decorativas y constructivas procedentes
de otros lugares.
Si se dispone de tiempo, la visita permite ampliar la perspectiva sobre la ciudad y descubrir que el patrimonio de Jiva no termina en las murallas de la ciudad interior.
6. Dónde comer en Jiva
La
gastronomía uzbeka es parte esencial de cualquier viaje por el país. En Jiva se
pueden encontrar platos tradicionales de Asia Central, con preparaciones de
carne, sopas, masas rellenas y fideos.
Cenamos en un buen restaurante a las afueras de la Ciudad Vieja, entre la puerta Oeste y la Norte. Tenía varios espacios separados y ofrecía un ambiente tranquilo.
Pedimos somsa, lagman —fideos servidos con carne y verduras (los espagueti uxbecos— y shorwa, una sopa tipo estofado. Terminamos con dos tartas.
La cuenta
fue de 106.000 som, aproximadamente 4,50 euros por persona según el cambio que
utilizamos en diciembre de 2014.
7. Cómo moverse por Jiva
Ichan Qala
se recorre principalmente a pie.
Lo más
práctico es dedicar una jornada completa a los edificios históricos, reservando
tiempo para los patios, las calles secundarias y los talleres artesanos. Si se
quiere visitar también el palacio Nurullabay o realizar alguna excursión por
los alrededores, conviene ampliar la estancia.
Para
desplazarse desde la estación de tren o el aeropuerto de Urgench hasta Jiva se
puede recurrir a taxi o a los servicios de transporte disponibles en cada
momento.
La ciudad
histórica tiene un tamaño manejable, pero el suelo puede ser irregular y
algunas calles no están pavimentadas. Un calzado cómodo facilita mucho la
visita.
8. Cómo ir de Jiva a Taskent
Para
continuar el viaje hacia Taskent, la capital uzbeka, tuvimos que desplazarnos
hasta Urgench, situada a unos 22 kilómetros de Jiva.
Existían autobuses y trolebuses entre ambas ciudades.
Sin embargo, para evitar esperas, optamos por un taxi compartido que nos costó
30.000 som para seis personas. El trayecto duró
alrededor de media hora.
Nuestro tren nocturno salió a las 15:20 y llegó a Taskent a las 10:30 de la mañana siguiente.
El billete costó 104.000 som, equivalentes a unos 27 euros.
El tren
partió puntualmente y resultó cómodo. Disponía de vagón restaurante y el
personal pasaba periódicamente ofreciendo comida y bebida.
El paisaje, sin embargo, era bastante monótono: largas extensiones de desierto de tonos ocres acompañaron buena parte del recorrido.
9. Una excursión alternativa: la tragedia del mar de
Aral
Una de las
visitas que dejamos pendientes durante nuestro recorrido por Uzbekistán fue
viajar hasta Nukus y Moynaq, en la región autónoma de Karakalpakistán,
para contemplar las consecuencias de la desecación del mar de Aral.
Moynaq fue
uno de los principales puertos pesqueros del mar de Aral. Hoy, buena parte de
aquella actividad ha desaparecido y los barcos abandonados sobre el antiguo
fondo marino se han convertido en una imagen emblemática de una de las mayores
catástrofes medioambientales del siglo XX.
El desastre
está relacionado, sobre todo, con los grandes proyectos de irrigación
impulsados durante la época soviética para expandir los cultivos de algodón. La
desviación de agua de los ríos Amu Daria y Sir Daria redujo de manera drástica
el caudal que llegaba al mar.
La pérdida
de agua provocó una transformación ecológica y social de enormes proporciones.
El retroceso de la línea de costa dejó embarcaciones varadas en el desierto,
destruyó buena parte de la industria pesquera y afectó a las comunidades que
dependían de ella.
A las
consecuencias económicas se sumaron la pérdida de biodiversidad, el aumento de
la salinidad y la dispersión de polvo y residuos contaminantes procedentes del
antiguo lecho marino, con graves repercusiones para el medio ambiente y la
salud de la población.
Desde Urgench hasta Moynaq hay 367 kilómetros, entre cinco y seis horas de viaje.
Aunque no llegamos a realizar esta excursión, creemos que constituye una de las visitas más significativas para quien quiera comprender no solo la historia monumental de Uzbekistán, sino también los profundos cambios que han marcado su territorio y sus habitantes.
10. Consejos para visitar Jiva
- Dedicar al menos un día
completo a Ichan Qala. Aunque los monumentos están cerca unos de otros,
merece la pena recorrerlos sin prisas.
- Dormir dentro de la ciudad
amurallada.
Permite disfrutar del ambiente a primera hora de la mañana y al atardecer,
cuando cambia la luz.
- Consultar las entradas
combinadas. En
diciembre de 2014 utilizamos un billete que daba acceso a varias visitas.
Las condiciones, los precios y los monumentos incluidos pueden haber
cambiado.
- Comprobar horarios y accesos. No todos los edificios tienen
necesariamente los mismos horarios ni permiten subir a sus minaretes.
- Llevar calzado cómodo. Las calles tradicionales
pueden tener superficies irregulares.
- Explorar más allá de la avenida principal. Las calles residenciales y los talleres artesanos muestran una faceta más cotidiana de Jiva.
- Valorar una excursión a las
fortalezas de Corasmia. Es una buena opción para quienes dispongan de
más tiempo y quieran descubrir el paisaje arqueológico del desierto.
- Considerar Nukus y Moynaq si el
itinerario lo permite. La visita al antiguo mar de Aral requiere más
tiempo, pero ayuda a comprender una de las grandes transformaciones
ambientales de Asia Central.
- Revisar los precios antiguos antes de publicar o viajar. Las cantidades de este artículo corresponden a diciembre de 2014 y se conservan como recuerdo del viaje, no como tarifas actuales.
11. Nuestra impresión de Jiva
Jiva fue una de las grandes sorpresas. La concentración de monumentos resulta extraordinaria. En pocas calles se suceden minaretes, madrasas, mezquitas, palacios y mausoleos, cada uno con sus propios colores, formas y detalles. Sin embargo, lo más atractivo no fue únicamente contemplar esos edificios, sino perderse por las calles secundarias y descubrir la vida que continúa desarrollándose en su interior.
Nos gustó
especialmente la azotea del alojamiento, desde la que se dominaban los tejados
de la ciudad, y el ambiente de las calles al final del día. También nos
sorprendieron los talleres de madera, el mercado y las escenas cotidianas que
convivían con los grandes monumentos.
Jiva tiene
una dimensión más recogida que otras ciudades de la Ruta de la Seda. Su recinto
amurallado invita a caminar, detenerse y observar.
Pero la
región también recuerda que la historia de la Ruta de la Seda no fue únicamente
una sucesión de caravanas, comercio y esplendor arquitectónico. Las fortalezas
del desierto, las antiguas rutas y la tragedia del mar de Aral muestran otras
caras de este territorio: el poder, las dificultades de la vida en un entorno
extremo y las consecuencias de transformar la naturaleza.
Jiva es una
ciudad para mirar hacia el pasado, pero también para comprender mejor el
presente de Uzbekistán. Una parada imprescindible en cualquier recorrido por la Ruta de la Seda.



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