Bujará (Uzbekistán): qué ver
en la joya de la Ruta de la Seda
Bukhara, Bujara o Buxoro son distintas formas de nombrar una de las ciudades históricas más fascinantes de Asia Central.
Su centro histórico, declarado Patrimonio de
la Humanidad por la UNESCO, conserva un extraordinario conjunto de
mezquitas, madrasas, bazares, mausoleos y callejuelas que evocan su pasado como
gran centro comercial, religioso e intelectual de la Ruta de la Seda.
alguien dijo: «Si
Samarcanda es la belleza de la tierra, Bujará es la belleza del espíritu».
¡Y qué bien
define a Bujará!
Fue un
importante nudo de comunicaciones, una parada esencial para las caravanas que
recorrían las largas distancias entre Oriente y Occidente. Después de atravesar
extensos desiertos, alcanzar esta ciudad debía de sentirse como llegar a un
oasis: por fin había agua, cobijo, alimentos y un lugar donde descansar antes
de reanudar el viaje.
Pero Bujará
fue mucho más que una escala en el camino. Fue una ciudad de comerciantes y
artesanos, de sabios y médicos, de teólogos y estudiosos. Durante siglos, sus
mezquitas y madrasas atrajeron a quienes buscaban conocimiento, mientras sus
bazares acogían mercancías, lenguas y costumbres llegadas de lugares remotos.
Fue una CIUDAD OASIS. UNA CIUDAD SANTA. UNA CIUDAD SABIA
| Lyabi Hauz |
Índice de contenidos
- Bujará, un oasis en la Ruta de
la Seda
- Cómo llegar a Bujará
- Dónde dormir en Bujará
- Un paseo nocturno por Bujará
- Qué ver en Bujará
- 5.1. Chor Minor, los cuatro
minaretes
- 5.2. Lyabi Hauz, el corazón de
Bujará
- 5.3. Las madrasas Nadir
Divanbegi y Kukeldash
- 5.4. Las madrasas de Ulugh Beg
y Abdulaziz Khan
- 5.5. Los bazares cubiertos de
Bujará
- 5.6. Poi Kalon, el gran
conjunto monumental
- 5.7. Los zocos históricos de
la Ruta de la Seda
- 5.8. Ark, la
fortaleza-ciudadela
- 5.9. Zindan, la antigua
prisión
- 5.10. Bolo Hauz, la mezquita
de los pilares de madera
- 5.11. El parque de los
Samánidas y sus mausoleos
- 5.12. Karvon Bazar, el mercado
de las afueras
- 5.13. El palacio de verano y
el mausoleo de Bahauddin Naqshband
- Dónde comer en Bujará
- Cómo continuar la ruta hacia Jiva
- Consejos para visitar Bujará
- Nuestra impresión de Bujará
1. Bujará, un oasis en la Ruta de la Seda
Bujará tiene más de dos mil años de historia y llegó a convertirse en uno de los grandes centros económicos y culturales de Asia Central.
Su posición en las antiguas
rutas comerciales, junto a un oasis fértil en una región de clima árido,
explica buena parte de su prosperidad.
La ciudad-oasis
La
disponibilidad de agua resultaba decisiva para la supervivencia de una ciudad
situada en un entorno tan seco. Canales, pozos y estanques permitieron
abastecer a la población, regar los cultivos y atender a las caravanas que
llegaban desde lugares remotos.
Los
estanques urbanos también desempeñaron una función social: eran puntos de
encuentro donde los viajeros y los habitantes podían descansar, conversar y
comerciar.
Sin embargo,
la acumulación de agua estancada y las deficiencias higiénicas favorecieron la
propagación de enfermedades. Con el tiempo, las transformaciones urbanas y los
nuevos sistemas de abastecimiento fueron modificando aquella red tradicional.
Hoy todavía
se conservan algunos estanques históricos. El más emblemático es Lyabi Hauz,
alrededor del cual se levanta uno de los conjuntos arquitectónicos más
atractivos de la ciudad.
La ciudad santa
Bujará
alcanzó un extraordinario esplendor durante el dominio de la dinastía samánida,
que estableció aquí su capital a finales del siglo IX. Bajo sus gobernantes
florecieron el comercio, la cultura persa y el pensamiento islámico.
Los samánidas convirtieron Bukhara en Ciudad Santa, calificándola como “Pilar del islam”. Por esto contenía más de trescientas mezquitas (es conocido el dicho: “una mezquita para cada día del año”) y un centenar de madrasas.
La ciudad se convirtió en uno de los grandes centros religiosos e intelectuales del mundo musulmán. Durante siglos destacó por sus estudios teológicos y por el desarrollo del sufismo.
La invasión mongola de 1220, dirigida por Gengis Kan, supuso un golpe devastador para la ciudad.
El paso ruso aminoró esa sacralidad.
Sin embargo, Bujará logró recuperarse.
La ciudad sabia
El prestigio
de Bujará también se cimentó en el conocimiento. Por sus círculos intelectuales
y su entorno cultural pasaron estudiosos de diferentes disciplinas, desde la
medicina y las matemáticas hasta la astronomía, la filosofía y la teología.
Entre las
grandes figuras vinculadas a esta tradición destaca Ibn Sina, conocido en
Occidente como Avicena, médico y filósofo nacido en el siglo X en la región
de Bujará. Su obra médica ejerció una enorme influencia durante siglos, tanto
en Oriente como en Europa.
Así pues, la
importancia histórica de Bujará no reside únicamente en sus monumentos. Su
verdadero valor está también en haber sido un lugar de conocimiento.
¡Vamos a
descubrir esas tres ciudades en una sola!
2. Cómo llegar a Bujará
Está muy bien comunicada mediante tren, bus, taxis colectivos.
Lo lógico es llegar desde Samarcanda. así lo hicimos, con una parada intermedia en
Shakhrisabz, la ciudad vinculada a Tamerlán.
Para realizar el recorrido contratamos un taxi-monovolumen privado a través del hotel Karavan Serail de Samarcanda.
Salimos a las 9:00 de la mañana, dedicamos
buena parte del día a visitar Shakhrisabz, paramos a comer en la localidad de
Qasi y llegamos a Bujará a las 19:45.
Consejo para organizar el viaje: conviene comparar esta opción con los trenes entre Samarcanda y Bujará, así como con las conexiones por carretera disponibles para visitar Shakhrisabz. La elección dependerá del tiempo disponible, el presupuesto y de si se desea visitar Shakhrisabz en el mismo trayecto.
3. Dónde dormir en Bujará
Nos alojamos en el Hotel Minzifa, situado en la ciudad vieja, muy cerca de Lyabi Hauz.
Su ubicación resultó ideal para recorrer a pie el centro histórico, tanto
de día como de noche.
El acceso se
realizaba a través de un gran portón que daba paso a un patio interior rodeado
de un bonito edificio de dos plantas, con una fachada decorada al estilo
tradicional uzbeko.
Las
habitaciones mantenían esa estética, con una decoración original y detalles
locales, aunque disponían de las comodidades modernas: baño privado, televisión, wifi y secador de pelo.
En diciembre
de 2014 pagamos 20 € por persona.
La
experiencia encajó perfectamente con el ambiente de Bujará. En lugar de
alojarnos en un edificio moderno a las afueras, pudimos dormir dentro del
entramado histórico y salir directamente a sus callejuelas.
En aquella
zona abundaban los pequeños hoteles boutique instalados en casas tradicionales
restauradas. Muchos conservaban patios, galerías y elementos arquitectónicos
propios de la región.
Recomendación: si se visita Bujará por primera vez, alojarse en el casco histórico permite aprovechar mucho mejor el tiempo. Los principales monumentos están relativamente próximos entre sí y el ambiente nocturno de Lyabi Hauz es uno de los atractivos de la ciudad.
4. Un paseo nocturno por Bujará
Bujará nos
conquistó nada más llegar.
La ciudad vieja tenía una escala perfecta para recorrerla a pie.
Sus principales monumentos se distribuían en un área relativamente compacta, en una línea entre los mausoleos y la fortaleza, al otro Chor Minor.
Las cúpulas, los minaretes y los edificios históricos adquirían otra dimensión bajo la luz de una luna llena.
La ciudad estaba tranquila, las distancias invitaban a caminar y cada rincón parecía esconder una nueva sorpresa. Todo parecía
dispuesto para transportarnos varios siglos atrás, cuando las caravanas
llegaban desde los confines de Asia cargadas de seda, especias, cerámicas y
otros productos destinados a los mercados de Occidente.
Cenamos en el restaurante Chinar, cerca del hotel. 59.000 som/6p, 2,60 € por persona (2014)
Cómo moverse por Bujará
Una de las
grandes ventajas de Bujará es que la mayor parte de los monumentos del
centro histórico se pueden visitar a pie.
El paseo
entre Chor Minor, Lyabi Hauz, las madrasas, los bazares cubiertos y Poi Kalon
permite enlazar los principales atractivos sin necesidad de utilizar transporte
público.
Para Ark,
Bolo Hauz y los mausoleos de los Samánidas se puede continuar caminando, aunque
la distancia acumulada dependerá del itinerario elegido.
Las visitas
al palacio de verano y al mausoleo de Bahauddin Naqshband requieren organizar
un desplazamiento adicional. Se puede consultar la red de transporte urbano,
utilizar un taxi o contratar un vehículo para combinar ambos lugares.
|
Centro histórico–Karvon Bazar |
Autobús 53 |
|
Lyabi Hauz–estación de tren |
Autobús 268 |
|
Palacio de verano |
Autobús 70 |
|
Mausoleo de Bahauddin Naqshband |
Autobús 235 |
Las líneas,
las paradas y las tarifas pueden haber cambiado durante los años transcurridos.
Un paseo por Bukhara:
Nuestro hotel estaba en plena ciudad vieja, un entramado de callejuelas estrechas, casas tradicionales.
Desde allí
fuimos enlazando plazas, madrasas, bazares y monumentos.
El centro
histórico, protegido por la UNESCO, conserva todo su esplendor.
5.1. Chor Minor, los cuatro minaretes
Nuestra primera visita, Chor Minor, formaba parte de una madrasa construida en 1807.
Su singular arquitectura, con cuatro torres y cúpulas de colores, la diferencia de los grandes conjuntos monumentales de Bujará.
El monumento
se levantaba junto a una pequeña plaza rectangular, con un estanque y una
construcción coronada por cuatro torres simétricas, una en cada esquina.
Su nombre
significa precisamente «cuatro minaretes», aunque estas torres ornamentales no
deben confundirse con los minaretes tradicionales desde los que se llama a la
oración.
Entrada: 2.000 som, 0,80 € (2014)
En el zaguán había una tienda de recuerdos y se podía subir a una planta superior y acceder a una de las torres.
Desde Chor
Minor nos dirigimos al corazón de la ciudad histórica: Lyabi Hauz, cuyo
nombre hace referencia al espacio situado «alrededor del estanque».
El estanque
central, rodeado de árboles, terrazas y edificios monumentales, es uno de los
espacios más agradables de Bujará. Su ambiente invita a sentarse, contemplar
las fachadas y observar la vida cotidiana.
Pero Lyabi
Hauz es más que un lugar bonito. Su estanque nos recuerda hasta qué punto
el agua fue esencial para la supervivencia y el desarrollo de esta
ciudad-oasis.
Imaginemos
por un momento a un viajero de la Ruta de la Seda. Lleva meses desplazándose
desde Europa o China, atravesando montañas, valles y desiertos. El cansancio se
acumula, las provisiones escasean y el agua se convierte en una preocupación
constante.
Y, de
pronto, aparece Bujará.
Sus
edificios monumentales, sus mercados y sus mezquitas anuncian que ha llegado a
un lugar donde es posible descansar, abastecerse y comerciar. Alrededor del
estanque se concentraban establecimientos, espacios de reunión y edificios
religiosos. Los viajeros podían encontrar comida, alojamiento y mercancías,
además de entrar en contacto con otras lenguas y culturas.
La plaza todavía permite imaginar ese trasiego de personas y animales.
Junto al agua
vimos una escultura de camellos acompañados por su guía, un homenaje a aquellas
caravanas que durante siglos contribuyeron a la prosperidad de la ciudad.
Lyabi Hauz fue uno de nuestros rincones favoritos, tanto por su arquitectura como por su atmósfera.
5.3. Las madrasas Nadir Divanbegi y Kukeldash
Tres
edificios históricos enmarcan la plaza de Lyabi Hauz: la madrasa Nadir
Divanbegi, la khanaka del mismo nombre y la madrasa Kukeldash.
Madrasa
Nadir Divanbegi
En el lado
oriental de la plaza se encuentra esta madrasa, construida en el siglo XVII. Su
portada monumental llama inmediatamente la atención por la decoración
figurativa de su fachada.
En el
mosaico aparecen dos aves del paraíso que sostienen, entre sus garras,
criaturas representadas de forma estilizada. En el centro destaca un motivo
solar con rostro humano.
Tras la portada se abre un patio rodeado de antiguas celdas que alojaban a los estudiantes.
| madrasa Nadir Divanbegi |
Khanaka
Nadir Divanbegi
Frente a la
madrasa se levanta la khanaka, un edificio asociado a la vida religiosa sufí.
Estos espacios servían como lugares de reunión, estudio, oración y acogida para
los miembros de las comunidades sufíes y los viajeros vinculados a ellas.
Su presencia
completa el conjunto de Lyabi Hauz y permite comprender que estas plazas no
eran simples espacios monumentales: también constituían centros de vida
intelectual y espiritual.
| kanakha |
Madrasa
Kukeldash
El tercer
edificio es la madrasa Kukeldash, construida en 1568. Fue uno de los grandes
centros de enseñanza islámica de la ciudad y destaca por sus dimensiones.
Su nombre está relacionado con Kulbaba Kukeldash, un personaje poderoso de la corte del kan Abdullah Khan.
| Kulkedash |
5.4. Las madrasas de Ulugh Beg y Abdulaziz Khan
Al abandonar
Lyabi Hauz continuamos hacia otro conjunto arquitectónico excepcional, formado
por dos madrasas enfrentadas.
La primera
es la madrasa de Ulugh Beg, construida en 1417 por iniciativa de Ulugh
Beg, gobernante timúrida conocido también por su pasión por la astronomía y las
matemáticas.
Enfrente se levanta la madrasa de Abdulaziz Khan, del siglo XVII, famosa por la riqueza decorativa de su portada y sus interiores. Sus azulejos, motivos vegetales y composiciones ornamentales.
5.5. Los bazares cubiertos de Bujará
Contiguo a las madrasas encontramos uno de los antiguos bazares cubiertos.
Su techo,
formado por cúpulas de diferentes tamaños, nos recordó a una enorme huevera de
piedra.
En el interior se sucedían las tiendas de artesanía: babuchas, lámparas, alfombras, piezas de orfebrería, objetos de marquetería, tejidos y las simpáticas marionetas tradicionales uzbekas.
Hoy los bazares históricos siguen siendo buenos lugares para encontrar recuerdos y artesanía local. Eso sí, conviene distinguir entre las piezas elaboradas por artesanos de la región y los artículos de producción industrial que se comercializan en las zonas más turísticas.
5.6. Poi Kalon, el gran conjunto monumental
Pocos
lugares representan tan bien a Bujará como Poi Kalon, uno de sus
conjuntos arquitectónicos más emblemáticos.
El nombre se traduce habitualmente como «al pie del Grande».
El conjunto reúne tres
elementos fundamentales: el minarete Kalon, la mezquita Kalon y la madrasa
Mir-i-Arab.
El resultado
es una de las imágenes más reconocibles de Uzbekistán.
El minarete
Kalon
Construido en el siglo XII, el minarete se eleva unos 45 metros sobre la ciudad.
Hecho en ladrillo visto, en anillos, hasta lo alto que era una corona con 16 ventanas desde donde se podía divisar a cada punto cardinal.
En una ciudad de construcciones relativamente bajas, el minarete destacaba y podía servir como referencia visual para quienes se aproximaban a Bujará. La tradición popular cuenta que su altura y su función lo convirtieron en un faro para las caravanas.
Su fuego, divisable desde la lejanía, guiaba a las caravanas a través del desierto.
También se le atribuye un pasado mucho más oscuro: durante determinados periodos se habría utilizado para ejecutar condenados arrojándolos desde lo alto.
La mezquita
Kalon
Junto al minarete se encuentra la gran mezquita Kalon, un vasto espacio religioso con sus galerías, columnas y cúpulas.
La madrasa Mir-i-Arab
Frente a la
mezquita se alza la madrasa Mir-i-Arab, reconocible por sus dos cúpulas de
tonos azulados y su gran portada monumental.
Su nombre suele traducirse como «príncipe de los árabes». Es uno de los edificios más representativos de la ciudad y completa la composición monumental de Poi Kalon.
5.7. Los zocos históricos de la Ruta de la Seda
Entre Poi
Kalon y la fortaleza de Ark se extiende una zona comercial histórica en la que
todavía se conservan varios de los antiguos zocos abovedados.
Estos
mercados estaban organizados por gremios y especialidades. La forma de sus
edificios, con grandes cúpulas centrales y pasajes cubiertos, permitía
concentrar la actividad comercial en lugares protegidos del sol.
Tres de
ellos destacan especialmente:
- Taqi Sarrafon, el zoco de los
cambistas. Aquí
trabajaban quienes cambiaban las monedas de los comerciantes que llegaban
desde diferentes regiones. En una ciudad atravesada por las rutas
comerciales, facilitar las transacciones era esencial. En nuestra visita,
los puestos vendían principalmente tejidos, recuerdos, prendas
tradicionales y artesanía.
- Taqi Zargaron, el zoco de los
joyeros. Su
nombre está relacionado con la orfebrería. En sus establecimientos podían
encontrarse anillos, brazaletes, pendientes y otras piezas de joyería.
- Taqi Telpak Furushon, el zoco
de los tocados.
Tradicionalmente se asocia a la venta de gorros y otros artículos para la
cabeza. En la actualidad, estos espacios comerciales reúnen productos
diversos, incluidos textiles y alfombras.
Pasear por
los antiguos zocos permite imaginar la organización de los mercados medievales,
cuando cada oficio tenía su espacio y los comerciantes podían pasar jornadas
enteras negociando bajo las cúpulas.
También es
un buen lugar para comprar recuerdos. Las alfombras, los tejidos tradicionales,
las prendas bordadas y los objetos de artesanía forman parte de la identidad
comercial de Bujará.
5.8. Ark, la fortaleza-ciudadela de Bujará
Tras
recorrer los bazares llegamos a una amplia explanada dominada por una imponente
muralla. Era la fortaleza de Ark, la antigua ciudadela y uno de los
grandes símbolos del poder político de Bujará.
Durante siglos fue residencia de
los gobernantes, centro administrativo y espacio de representación del poder.
Tras sus
gruesas murallas se desarrollaba una pequeña ciudad dentro de la ciudad, con
dependencias oficiales, espacios religiosos y estancias destinadas a la vida de
la corte.
Entrada: 8.000 som por persona, (2,30 € en 2014) Incluía guía.
En el interior encontramos la mezquita del Viernes: Juma mosque. El hall de la coronación con el trono. Pequeños museos y tiendas de souvenirs.
Desde
determinados puntos elevados se obtenían buenas vistas de la ciudad histórica.
| muralla de la fortaleza |
| mezquita de palacio |
5.9. Zindan, la antigua prisión
Detrás de la
fortaleza se encontraba Zindan, la antigua prisión de Bujará, hoy convertida en
espacio museístico.
Su nombre
está asociado a la cárcel y al encierro. En este lugar se recluía a presos bajo
unas condiciones que podían ser extremadamente duras.
Uno de los
espacios más siniestros era conocido como el «pozo negro», una cavidad donde,
según los relatos históricos, se arrojaba a
determinados prisioneros en condiciones inhumanas.
Las
historias sobre serpientes, escorpiones, oscuridad y falta de alimentos forman
parte de la memoria más terrible de la prisión. Conviene distinguir, no
obstante, entre los datos documentados y los relatos que se han transmitido con
el paso del tiempo.
La visita
ofrece un contrapunto a la belleza de las madrasas, los bazares y los
minaretes. La misma ciudad que fue un extraordinario centro de conocimiento y
comercio estuvo sometida a sistemas de poder que también utilizaron la
violencia y el castigo.
5.10. Bolo Hauz, la mezquita de los pilares de madera
Al otro lado
de la avenida que discurre frente a Ark se encuentra Bolo Hauz, una de
las mezquitas más singulares de Bujará.
Su elemento
más llamativo es el pórtico de columnas de madera tallada.
El estanque que da nombre al conjunto refuerza esa composición: las columnas y la fachada se reflejan en el agua.
| mezquita de pilares madera |
5.11. El parque de los Samánidas y sus mausoleos
Desde Bolo
Hauz continuamos hacia el parque de los Samánidas, donde se encuentran dos
monumentos de gran interés: el mausoleo de Chashma Ayub y el mausoleo de Ismail
Samani.
Chashma
Ayub, el pozo del santo Job
El nombre
significa «fuente de Job» y está relacionado con una leyenda según la cual el
profeta hizo brotar agua al golpear el suelo con su bastón.
El edificio protege una fuente asociada tradicionalmente a esa historia.
La leyenda
atribuye al agua propiedades especiales, aunque estas creencias forman parte de
la tradición religiosa y popular, no de una propiedad curativa demostrada.
El mausoleo de Ismail Samani
El segundo
monumento es una de las joyas arquitectónicas de Uzbekistán.
Ismail
Samani fue uno de los gobernantes más importantes de la dinastía samánida, que
convirtió Bujará en la capital de un poderoso Estado y favoreció su desarrollo
cultural.
Su mausoleo, levantado en ladrillo, tiene forma cúbica y está cubierto por una cúpula.
| mausoleo Chasma Ayub |
5.12. Karvon Bazar, el mercado de las afueras
Después de
recorrer el centro histórico, decidimos acercarnos al Karvon Bazar, un gran
mercado cubierto situado en las afueras de la ciudad.
Para llegar
tomamos el autobús urbano número 53.
El mercado
ofrecía una imagen distinta a la de los zocos monumentales del centro. Aquí
predominaba la actividad comercial cotidiana, con puestos de productos variados
y compradores locales.
Comimos en una chaikhana, un establecimiento tradicional donde se sirven comidas y té. Pedimos empanadas, somsa y pinchos; la cuenta fue de 10.000 som por persona, aproximadamente 2,60 €.
El mercado también tenía interés práctico para quienes continuaban viaje hacia otras ciudades. Alrededor de sus instalaciones se encontraban los puntos de salida de diversos autobuses: a Urgenh, a Khiva...
Al regresar
al centro, volvimos a pasar frente a Ark. La luz había cambiado y las murallas
adquirían un intenso tono dorado. Las cúpulas y los edificios históricos
parecían todavía más luminosos que por la mañana.
Era la misma
ciudad, pero parecía otra.
5.13. El palacio de verano y el mausoleo de Bahauddin
Naqshband
Si se
dispone de más tiempo, merece la pena salir del centro histórico para conocer
dos lugares que completan la visita a Bujará.
El palacio
de verano, Sitorai Mokhi-Khosa
Situado a
las afueras, este complejo fue la residencia de verano de los últimos emires de
Bujará.
El conjunto incluye patios, jardines, salones y dependencias palaciegas.
El mausoleo
de Bahauddin Naqshband
Este
importante complejo religioso está dedicado a Bahauddin Naqshband, figura
fundamental del sufismo y fundador de la orden Naqshbandiyya.
El recinto
reúne espacios de oración, patios y construcciones funerarias, además de
constituir un lugar de peregrinación para numerosos fieles.
En nuestras notas de 2014 aparecen los autobuses 70 para el palacio y 235 para el mausoleo.
6. Dónde comer en Bujará
En Bujará se puede
comer en restaurantes turísticos instalados en patios tradicionales o en
establecimientos populares frecuentados por la población local.
Durante
nuestra estancia probamos dos ambientes diferentes.
- Restaurante Chinar: cenamos allí la primera noche,
cerca del hotel.
- Chaikhana del Karvon Bazar: empanadas, somsa y pinchos, en un ambiente mucho más cotidiano.
- Ali Baba: cenamos en este
establecimiento situado en el entorno del parque Samani.
En una visita a Bujará también merece la pena probar el plov, el popular arroz uzbeko cocinado con zanahoria, cebolla y carne; las somsa, empanadillas rellenas; los shashlik, brochetas de carne; y el pan tradicional.
Una buena opción es alternar los restaurantes de los alrededores de Lyabi Hauz con alguna chaikhana más popular.
7. Medios de transporte
La estación de tren
Solo había conexiones ferroviarias con Samarcanda y Taskent.
La estación de autobuses y el Karvon Bazar
Los autobusesse concentraban alrededor del Karvon Bazar.
Había que buscar el punto de partida de cada vehículo, preguntar y confirmar los horarios.
Autobús Bujará–Urgench: 35.000 som, 9,50 €
El taxi privado
Nuestro destino era Khiva.
Ante la
dificultad para localizar un autobús directo y la poca frecuencia de las
conexiones que encontramos, optamos por contratar taxi a través del hotel.
60 € por vehículo.
9. Consejos para visitar Bujará
Bujará es
una ciudad que invita a caminar, detenerse y dejarse llevar por sus calles.
¿Cuánto
tiempo dedicar a Bujará?
Un día
completo permite recorrer buena parte de los principales monumentos del centro
histórico, pero dos días resultan más adecuados para disfrutar de los bazares,
visitar museos y acercarse a los lugares situados en las afueras.
¿Dónde
alojarse?
La ciudad
vieja es la zona más práctica para una primera visita. Alojarse cerca de Lyabi
Hauz facilita recorrer a pie los monumentos y disfrutar del ambiente nocturno.
¿Cuál es la
mejor época para viajar?
La primavera
y el otoño suelen ofrecer condiciones favorables para recorrer la ciudad a pie.
Los veranos pueden ser muy calurosos y secos, mientras que en invierno conviene
llevar ropa de abrigo, especialmente para las primeras horas de la mañana y la
noche.
¿Cómo
organizar las visitas?
Es
recomendable agrupar los monumentos por zonas. Chor Minor y Lyabi Hauz pueden
combinarse con las madrasas y los bazares; Poi Kalon y Ark permiten completar
buena parte del recorrido monumental. El palacio de verano y el mausoleo de
Bahauddin Naqshband pueden dejarse para una segunda jornada.
¿Qué llevar?
Calzado
cómodo, protección solar durante los meses cálidos y agua para las caminatas.
Para entrar en mezquitas y otros recintos religiosos conviene llevar ropa
respetuosa con las normas del lugar y comprobar si se exige cubrir hombros,
piernas o cabeza.
¿Se puede
pagar con tarjeta?
La
disponibilidad de pago electrónico puede variar según el establecimiento. Es
aconsejable llevar algo de moneda local para pequeños comercios, mercados y
servicios de transporte, y comprobar antes de viajar las condiciones de cambio
y retirada de efectivo.
¿Qué precios aparecen en este artículo?
Las tarifas
de hoteles, restaurantes, entradas y transportes corresponden a diciembre de
2014. Se conservan como parte
del relato histórico del viaje, no como presupuestos actuales.
10. Nuestra impresión de Bujará
Hay ciudades
que impresionan por la grandiosidad de sus monumentos y otras que conquistan
por la atmósfera que se respira al recorrerlas. Bujará reúne ambas cualidades.
Bujará invita a
descubrirla poco a poco. Sus callejuelas, los patios de las madrasas, los
antiguos bazares y el estanque de Lyabi Hauz forman un escenario que parece
conservar la memoria de las caravanas que durante siglos atravesaron Asia
Central.
También nos cautivó su capacidad para reunir mundos diferentes. En sus calles se reconocen las huellas de la cultura persa, la tradición islámica, la herencia de las dinastías centroasiáticas y el intercambio comercial que dio sentido a la Ruta de la Seda.
La visita a
Ark y a la antigua prisión recuerda, además, que detrás de la belleza
arquitectónica existieron sociedades complejas, con sus gobernantes, sus
desigualdades y sus formas de ejercer el poder.
Es en Lyabi Hauz donde mejor se resume el carácter de Bujará. Sentarse
junto al estanque permite imaginar a los viajeros que llegaban exhaustos del
desierto, a los comerciantes que negociaban bajo las cúpulas y a los
estudiantes que acudían a las madrasas para ampliar sus conocimientos.
En ese lugar
se entiende que la Ruta de la Seda fue mucho más que una red de caminos
comerciales: fue también un espacio de encuentro entre culturas, religiones e
ideas.
Bujará fue
oasis, ciudad santa y centro del saber. Pero, sobre todo, es una ciudad que
invita a detenerse y mirar más allá de sus monumentos.
Si
Samarcanda es la belleza de la tierra, Bujará merece, sin duda, el título de
belleza del espíritu.
Y todavía
quedaba mucho camino por recorrer. La Ruta de la Seda continuaba hacia Jiva,
otro de esos nombres que evocan caravanas, desiertos y ciudades surgidas para
hacer posible el viaje.

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